Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Güei na Xunta: intolerancia, hostilidá contra los falantes y modificación del Reglamentu
Dexo esti enllace de la Xunta, la mio intervención completa:
https://l.facebook.com/l.php?u=https%3A%2F%2Fvideoteca.jgpa.es%2Flibrary%2Fitems%2Fcomision-reglamento-2020-02-06%3Ffbclid%3DIwAR0HZrCYb7bSkrhUuu4LN7kpZyeLUXZDvQoNO128v1wHmzUs0Mo6YaDdgS0&h=AT1IjOlsOlTblz7XfSq2JJgf6-3AHgcrIyenVEzrwVU-jGkS2LVhotIhYQ9xMUGZLb1PlDtLXM60oGRBEUmoRR87DlaItyP1BG_chlj8cHxZrLzG82m6xr7-g-XxKz5X36Y
Y esti de TVE. La información, ente los minutos 5,31 y 7,59.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/panorama-regional/
Mañana na Xunta Xeneral del Principáu
Toi citáu mañana na Xunta na Comisión de Reglamentu pa informar lo que, en términos llanos, ye la prohibición de falar n'asturianu nel Parlamentu Castellanu, digo, Asturianu. Migo tán citaos otros comparecientes. Voi a petición d'IU.
El asturiano en la Xunta: derecho y TC
(Asoleyóse en La Nueva España del 19/10/2019
EL ASTURIANO
EN LA XUNTA: DERECHO Y T.C.
He dejar constancia, antes de
nada, de mi respeto personal e intelectual hacia el Letrado Mayor de la Xunta,
don Alberto Arce. Ello no me impide dejar clara mi absoluta discrepancia con
las interpretaciones que, con respecto a la legislación y el uso del asturiano
en el Parlamento, hace, interpretaciones que llevan al absurdo y que
constituyen, además, un arma gratuita que se proporciona a quienes están
entregados a una guerra a muerte contra el asturiano y, en consecuencia, sus
hablantes y sus derechos.
El nudo de la discrepancia es la
aseveración de que basta que un solo diputado manifieste que no entiende el
asturiano, para que, en defensa de su derecho a entender, se prohíba a los
demás usarlo, ¡atención!, sean diputados, consejeros no diputados o invitados a
una Comisión parlamentaria.
Es decir, que el derecho de uno
elimina el derecho de todos los demás, los explícitamente recogidos en el
artículo 11 del Reglamento de la Xunta para los diputados y los que
implícitamente recogen el artículo 4º del Estatuto y la Ley de uso y promoción,
al menos en el estado actual de la Cámara, donde no hay “traductores”. No me
digan ustedes que no es una proposición, cuando menos, paradójica.
Al Letrado Mayor no se le escapa
que detrás de todo este debate hay una cuestión fáctica. “Podría pensarse,
dice, que el bable no presenta dificultades de comprensión para un castellano
parlante y que, por ello, no precisa implementación alguna. No nos corresponde a
nosotros enjuiciar ese extremo”.
Efectivamente, es necesario un analfabetismo esencial o ser muy corto de
entendederas para decir que no se entiende una intervención en asturiano
(¿alguno de los que lo hace se atrevería a sostener su postura en Galicia o en
Valencia?). Pero advirtamos que para que un diputado diga que no entiende el
asturiano e impida a los demás hablarlo, no hace falta que no lo entienda,
basta con que lo diga.
Es querer inhibirse de la
realidad ignorar el que la utilización de ese “derecho a entender” de los
diputados de tres formaciones de la Cámara no responde a su necesidad de seguir
con perfecta inteligencia los debates, sino a que se ha convertido en un
instrumento en su lucha contra el asturiano y los derechos de sus hablantes.
Porque es suficiente que digan que no entienden para inhabilitar el derecho de
los asturhablantes. Digámoslo explícitamente: ese discutible derecho subjetivo no
lo están usando sus teóricos poseedores contra la cooficialidad del asturiano, como
tienden a dar a entender torticeramente, sino, simplemente, contra el uso del
asturiano, contra los hablantes de asturiano. De ese modo, la interpretación
del Letrado Mayor de la Cámara se ha convertido— sin que él lo pretendiera, por
supuesto— en el sustento del “Derecho a TC”, donde TC no son las siglas del
Tribunal Constitucional, sino que la T es una abreviatura del verbo “tocar”.
Esa práctica del derecho a TC deja
patente que estamos ante una virulenta lucha contra el asturiano, y no estrictamente
contra la cooficialidad. Se manifiesta de mil modos: el PP proclamó en su
momento que no aceptaría que la Consejera de Cultura hablase en bable, fuese
quien fuese quien acudiese a escucharla (la entendiese o no, pues); una
diputada abandona un acto no parlamentario porque una escritora en asturiano y
destacada académica habla en asturiano. Llegan incluso a pedir traductores
cuando se hable asturiano —una de las soluciones sugeridas por el Letrado Mayor
para resolver el problema— en el marco de la legislación actual; es decir,
llegan a pedir más gasto solo para demostrar que el malvado uso del asturiano
conduce a más gasto: nada les importa, ni sus contradicciones, con tal de dar cauce
a su aversión.
Esa realidad del conflicto, esa evidencia de ese tipo de mentalidades
y de que nos hallamos ante un ataque diario contra los derechos de los
hablantes de asturiano viene a poner de manifiesto la falacia practicada —no sé
si conscientemente, es decir, con insidia, o solo con ignorancia —por tantos
que dicen defender el asturiano (suelen decir “bable”), quererlo y protegerlo,
pero deniegan la cooficialidad.
No hay más que dos medios de proteger una lengua. El
primero es usarla: una lengua que no se usa y que no tiene circulación social
es una lengua muerta. ¿Cómo pueden decir que quieren proteger el asturiano si
después prohíben hablarlo, ni siquiera en el limitado marco de los derechos que
hoy acogen el Estatuto, la Ley de Uso y el Reglamento de la Cámara? El segundo,
es el de la ejemplaridad: las lenguas, especialmente las minorizadas, como lo está el asturiano,
necesitan ejemplaridad, esto es, que los ciudadanos comunes las vean usadas en
los medios que hoy tienen prestigio y por las personas que tienen prestigio. Si
no es así, si en esos medios no se usa o se prohíbe y a las personas que pueden
ser ejemplares —los parlamentarios, por ejemplo— se les impide su utilización,
¿qué significa afirmar que se defiende el asturiano y se debe proteger? Nada.
Palabrería. Una pura falacia.
He aquí cómo los perseguidores del asturiano, los que se
proclaman defensores del mismo pero sin permitir su uso, vienen a convertirse,
paradójicamente, en los máximos propugnadores de la cooficialidad. Porque ellos
hacen ellos imposible una “normalidad o convivencia amable” del asturiano con
el castellano sin cooficialidad.
Y para más inri, queriendo hacerse pasar por ser ellos las
víctimas y los agredidos.
Sobre l'achante de Berta Piñán y los menguaos de comprendoria
Bueno, vamos apuntar bien neso de la "prohibición" a Berta Piñán de falar n'asturianu:
1. A mi nun diben faceme falar en castellanu, como nun me lo ficieron inxamás, ¡y eso que...! Asina que...
2. Dicir que dellos diputaos nun diben entender si se falaba n'asturianu ye un insultu pa esos diputaos. Si nun son pa entender l'asturianu (una llingua más fácil de seguir entá qu'el gallegu) ye que tienen una escasísima capacidá de comprendoria pa too. Nun sé si nun taríen escolarizaos con necesidaes especiales.
Güei, en LNE: Impotencia (a propósitu del debate na Xunta Xeneral)
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
Impotencia
El discurso de la incapacidad para abordar los problemas de Asturias en el debate político
Xuan Xosé Sánchez Vicente 26.10.2018 | 01:25

Impotencia
Es la impresión que produce el debate de política general celebrado estos días en nuestro Parlamento, el parámetro subyacente al discurso del Presidente: esto es lo que hay, y otro no podemos hacer. En el fondo, es un discurso realista. Sobre todas aquellas cosas que no están comprendidas en nuestras competencias y amparadas por nuestra financiación, nada podemos hacer. Nada sobre la decisión de Alcoa de cerrar sus plantas. Nada sobre acelerar la conclusión de las grandes obras o solventar problemas nuevos: Huerna ferroviario, conexiones del Noroeste, cierre de térmicas, precio de la energía, término de la extracción de carbón, soterramiento de Llangréu, plan de vías de Xixón, ferrocarriles de cercanías?
Esa impotencia es doble. La evidente: sobre lo que queda fuera de nuestro gobierno y competencia no tenemos capacidad de actuar, por más que suceda en nuestro país o debiera suceder en él. La segunda: por más que el Gobierno y los partidos políticos protesten, espatuxen o llamen en su auxilio a los hermanos mayores de Madrid, ni caso. "Yá t'oyí, navaya", le dicen en Madrid a don Javier Fernández cuando reclama urgencia en las obras o calma en la descarbonización. Lo mismo le decían los suyos (supongo que en bable no oficializado) a doña Mercedes cuando aún no habían sido desalojados de La Moncloa. Y otro tanto escuchan IU o Podemos de sus tutores de Madrid cuando reclaman otros planes o ritmos para Asturies en ese tipo de materias: como si no existiesen, como si en el transcurso hacia Madrid, demandas y súplicas, al igual que se decía antes de la sidra, se degradasen al pasar el Payares.
Naturalmente la oposición, mientras lo es, acusa del incumplimiento de todos estos imposibles al Gobierno, pero no hay más que ver lo vacío de sus propuestas o lo inconcreto de sus demandas para ver que no son más que retórica destinada a ocultar, asimismo, la impotencia general de nuestra sociedad para solventar los problemas que no dependen de nosotros y la propia impotencia o incapacidad de esos partidos; a veces ni siquiera para plantear soluciones, sino, simplemente, para entender el mundo.
Y, ante esa realidad, la actividad del Parlamento, de los partidos y de los sindicatos, consiste en disimular esa impotencia mediante parajismos, palabrería, rogativas en procesión y otros rituales apotropaicos, que seguramente no buscan tanto conseguir milagros como mantener en estado de excitación a los suyos, aunque vaya usted a saber: la mentalidad mágica es constitutiva de la tenada de muchas cabezas.
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Güei, en LNE Diputados industrio-empresariales
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
L'aprecederu
Diputados industrio-empresariales
El risible propósito de tratar de condicionar desde el Parlamento regional las inversiones de las compañías
Xuan Xosé Sánchez Vicente 14.08.2017 | 03:14
Diputados industrio-empresariales
Asturies es un país peculiar, no sólo en lo que podríamos denominar "señas de identidad tradicionales", sino en nuestras señas de identidad contemporáneas, en especial en las que, como resultado de las últimas décadas de estructura económica, han impreso su huella en el discurso social y político. Lo más peculiar es que ese fenómeno subsiste con pleno vigor una vez que las estructuras que lo provocaron han desaparecido.
Una de esas muestras de nueva identidad se viene dando desde hace décadas en la Xunta, en nuestro Parlamento: la vocación industrial y empresarial de nuestros parlamentarios. Por ejemplo, allá en los años noventa del pasado, Celestino Suárez, por el PSOE, y el ahora baltasárico Gaspar Llamazares, por IU, se pasaron meses diciendo a Ensidesa (por entendernos) cuál debería ser el ancho del nuevo tren de bandas en caliente o si el convertidor debería llevar "soplado alternativo" o no.
En esa misma línea pueden encontrar ustedes múltiples declaraciones de don Ovidio Sánchez y del PP sobre, por ejemplo, los socios de HC, la compra de Arcelor por Mittal o los proyectos de este para la factoría asturiana.
Todo un risible despropósito: tratar de condicionar las decisiones técnicas y las inversiones de las empresas o, simplemente, juzgarlas o pretender condicionarlas sin pito alguno que tocar.
Pues bien, he aquí que Podemos sigue esa vieja tradición. [..................................................]
Sobre'l píu-píu de Mercedes "Pelayo"
La verdá ye que les informaciones sobre l'usu del asturianu nuna Comisión especial de la Xunta son toes confuses y tracamundiaes. Y que'l píu-píu de Mercedes "Pelayo" (compórtase como si tuviere escorrexao d'Asturies a Muza y al obispu traidor Opes al mesmu tiempu) ye mentira.
Na Xunta Xeneral pue facese y faise tolo que la Llei d'Usu y Promoción (que, por ciertu, ye del PAS y mía, y ye l'únicu testui llegal que tenemos pa la llingua, como l'artículu 4º l'Estatutu, que tamién ye míu) permite facer:
1. Que los diputaos (como cualquier asturianu énte l'Alministración) falen n'asturianu y que se trescriba asina.
2. Que los partíos y los diputaos puean presentar tolos testos billingües que-yos dea la gana y que se recueyan asina.
(Asina, que nesi aspectu, nun hai denguna prohibición pal asturianu nel Parlamentu).
De lo que se tuvo aldericando na Xunta Portavoces onde se faló'l tema fue si les convocatories de la comisión podíen facese solo n'asturianu. Y ehí fue onde quedó'l tema, pa estudiu.
Al mio entender, la Llei d'Usu permite esto tamién, masque pueda haber otres interpretaciones.
Si les coses paecen otro ye porque: 1. Salió Mercedes "Pelayo" diciendo una mentira y faciéndolo a lo babayo moderno (con un píu-píu). 2. Otros partíos aprovecharon pa embarullalo dando informaciones confuses.
Y, finalmente, a mi paezme que la mayoría la xente, incluyíos los partíos del Parlamentu, nun saben de que tán falando satamente, esto ye, "Vívese d'oyíes", como diría Manuel Asur (Manuel González García).
La Xunta Xeneral, impresentable, como siempre
Acaba de llegame una felicitación navidiega de la Xunta y del Presidente.
Impresentable, como siempre: Ta en castellanu y n'otres llingües. L'asturianu, como siempre "nin ta nin se lu espera".
Esto nun pasa más que n'Asturies, y ye lliteral, non una esaxeración. La idoanopsia que nos calteriza, especialmente, a los sacramentaos colos votos.
¡En fin, a fin de cuentes esto ye lo que vota'l pueblu!
La comisión, la realidá y el ridículu
Nun paren d'apaecer nos medios y na calle opiniones sobre la inutilidá de la comisión d'investigación sobre'l dineru regularizáu por José Ángel Fernández Villa. Eses opiniones, además, suelen demostrar el so plasmu al ver el tipu humanu que perillí apaez y faen una reflexón sombría sobre la política y el sindicalismu asturianu.
Si non m'aburro, porque me fiede'l tema desayaque, diré nos prósimos díes daqué cosa sobre Hunosa y el papel social de la minería n'Asturies. Agora bien, lo que merez la pena sorrayar, al rodiu de les comparecencies, ye lo siguiente:
1. No too ye negativo. Perihí apaecieren dalgunos personaxes que lleven sosteniendo la normalidá y el funcionamientu del país durante toos estos años, pesie a too.
2. Nun entiendo cómo la xente s'asusta de los tipos que ve perihí, de lo que dicen o de lo que ye'l Parlamentu. Siempre tuvieren ehí, simpre pudo velos el que quiso velos, y siempre se-yos rieren les gracies o los tomaren por oráculos.
3. Eso nun solo ye l'Asturies que tenemos, ye la Asturies a la que s'aplaudió, a la que se siguió y emponderó. Ye l'Asturies a la que se votó mayoritariamente y cuyes sandeces o tochures ocuparen les primeres páxines o fueren l'ideal de munchos ciudadanos, de munchos "revolucionarios" y de munchos "asturianistes".
4. Con too y con ello, con esi ridículu de la comisión, con esa inutilidá de los parlamentarios, con eses babayaes de munchos comparecientes, yo nun creo qu'eso vala p'abrir los güeyos a naide. Soi radicalmente escépticu: caún seguirá viendo les coses como les vio siempre y como les quier ver y, tolo más, dirá: "esti non, porque nun ye de verdá, pero l'otru que vien en sustitución d'él, esi sí". Y, sobre too, y a pesar de los actos y de les persones nes qu'encarnen les idees, seguirán pensando que les idees son bones, ¡como si la so encarnación una y otra vegada en fracasos y disparates nun demostrase que lo que son males son les idees! Los que les encarnen nun son más que l'enxendru inevitable, fatal, de les mesmes.
Un llibru (defectuosu y revelador) de la Jjjunta Gggeneral
Nel 2008, con motivu del segundu centenariu de la proclama antinapoleónica pola Xunta Xeneral del Principáu, la Jjjunta Gggeneral del Principadooo celebró una esposición sobre dellos asuntos y personaxes de daquella. Con un puntu de vista un migayín asturianu la esposición tendríase fecho d'otra forma; pero, en fin, nuna Jjjunta Gggeneral del Principadooo tan poco asturiana y ocupada por partíos centralistes-madrileñistes eso yera materia imposible, como pedi-y peres al olmu o fragancia al cuchu.
Pero vamos dexalo de llau y venir a otra cosa: nel 2009, la propia Jjjunta editó un llibru-catálogu onde se recoyía aquella esposición, del que ye responsable la Directora de la Biblioteca de la Jjjunta, doña Josefina Velasco Rozado, que, per otru llau, vien faciendo un magníficu trabayu como tala.Agora bien, el llibru-catálogu contién un par de despropósitos que son, en realidá, illegalidaes. De mano, vamos dexar pa prau el que'l testu tea na más que nuna de los dos llingües del país, en castellán (y nun ye poca cosa dexalo pa prau, porque si n'Asturies nun miramos pa l'asturianu, ónde lo van facer, ¿n'Andalucía? ¿En Grecia? ¿En Caggtilla-La Mancha?).
Pero, amás d'eso (y nun ye cosa roína), ocurre que tolos topónimos del testu tán falsificaos, esto ye, en castellanu, cuando la Llei d'Usu y Promoción (afalada pola mio persona y pol PAS, por cierto), aprobada nel 1998 na Jjjunta, establez tasativamente que: “Los topónimos de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias tendrán la denominación oficial en su forma tradicional.” (art. 15)
Per otru llau, tanto'l Muséu de Belles Artes d'Asturies, como el Muséu del Pueblu d'Asturies tienen, al menos, una denominación billingüe oficial (que, por cierto, yo tamién empobiné como representante del PAS). L'aprobación de la primera de les denominaciones aprobóla nel so día la Xunta Gobiernu la institución rectora'l Muséu, onde ta representada la Jjjunta. La segunda, aprobóla, a iniciativa del PAS, la propia Jjjunta Gggeneral del Principadooo.
Pero val más asina: que quede ñidio y bultable que la política y les instituciones asturianes tán nes manes nun sólo de partíos palafreneros de Madrid, sinón en manes de xente con cultura y mentalidá castellano-centralista-mesetaria.
Porque doña Josefina, a la qu'estimo, nun ye la responsable última d'esti disparate cultural y d'esta moñicada llegal: podemos entender que, nesti aspectu, llimítase a facer lo que-y manden. Responsables, sonlo los partíos y les persones (IU, PP, PSOE) que nun solo dieren l'aprobación a too ello, sinón que lo aplaudieren coles oreyes. Porque, ¿qué son ellos más qu'eso? Y son tan ello, que —de xuru— nin siquier cayeren na cuenta de la moñicada o s'estrañaren d'ella. Los primeros, los d'IU, que tanto mienten y enfallenten, ente paraxismos y ximuestres.
¡Y que son Gobiernu!
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