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En La Nueva España de güei: "Empresarios valientes"

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos.)

Empresarios valientes

Las declaraciones de los representantes de la patronal sobre los asuntos públicos

24.08.2016 | 03:47
Empresarios valientes
El Círculo de Empresarios y la FADE realizaron en días pasados unas declaraciones afirmando que determinadas exigencias de presencia sindical en la empresa lastraban el crecimiento en el número de empleos de las mismas, y que, en concreto, la exigencia de tener comité de empresa sindical a partir de los 50 empleados disuadía a muchas empresas de llegar a ese límite. Naturalmente, los sindicatos protestaron a continuación, alegando, entre otras cosas, que la representación sindical "hacía más competitivas las empresas".
Al día siguiente, el presidente de la FADE, la patronal asturiana, pidió perdón a los sindicatos "si en algo habían molestado". La cuestión es si son ciertas o no las afirmaciones de que los condicionamientos de representación sindical condicionan el crecimiento empresarial, el salto a más de cincuenta, y la respuesta es "sí". El empresario ve la existencia del comité de empresa como la obligación de pagar horas no trabajadas a unos empleados que, además, se dedican a "revolverle" la empresa.
Podemos pensar que ello es injusto, poco social, egoísta o lo que queramos, pero es así. Y si ello es así -como además manifiestan los datos estadísticos-, lo que tenemos que preguntarnos, en primer lugar, es que de qué debe pedir perdón don Pedro Luis Fernández Pérez, el presidente de la FADE, y, en segundo lugar, a quién representa don Pedro. ¿Es acaso un representante político que tiene que quedar bien con todo el mundo? ¿Un relaciones públicas de una oenegé? ¿O no es más cierto que su función es la de representar el punto de vista de los empresarios y defenderlo? La cuestión para él, por lo visto, es quedar bien. ¡Menuda valentía para defender lo que tiene que defender!
Pero don Pedro Luis no es el único representante patronal con esa "valentía".  [........................................................................................................................................]

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Esti: necesitamos darréu un gobiernu y un gobiernu fuerte.

¿Quién lo diz? Empresarios, banqueros, la FADE, la CEOE, a títulu individual y colectivu.

O son unos cobardes o nun saben lo que dicen.

¿Un gobiernu fuerte? ¿Cualquiera? ¿Da igual ún col PP, PSOE y Ciudadanos qu'un de PSOE, Podemos y Ciudadanos o qu'un, por exemplu, de PSOE, IU y Podemos? ¿O...?

¿Un gobiernu fuerte pa qué polítiques? ¿O son toles polítiques iguales y igual de beneficioses?

Estos tipos o son unos cobardes (y nun s'atreven a pone-y nome a la criatura) o fálten-yos un par de cuchaes bones. Una cosa nun torga la otra.

TRAS EL DRAMA DEL PARO

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El paro constituye un problema personal (no únicamente económico, también psíquico), familiar y social, por los efectos, en este último caso, de la realimentación de los problemas individuales. Pero el paro, en último término, no es más que la manifestación de una patología económica colectiva: la insuficiencia de nuestro tejido productivo y la carcoma en el mismo.
En los últimos años el cierre de empresas ha constituido una verdadera hecatombe. Ello no ha ocurrido solo en el ámbito de la construcción (donde, por ejemplo, y por ceñirnos a Asturias, entre 2008 y 2011 desaparecieron 1.470, el 12% de las existentes en el 2008), sino en muchas otras ramas de actividad. Y, por seguir en el mismo campo, en nuestro país han desaparecido más de 3.700 empresas con más de un asalariado, según los registros del INE, desde 2008 hasta enero de 2012. Por ir a los datos más recientes, en agosto de este año se disolvieron en el conjunto de España un total de 1.300 sociedades mercantiles (un 19% de incremento anual). Asturias registró la menor tasa de variación en la aparición de nuevos registros (-14,01%). Además, si en el 2007 las empresas pagaban 100 por generación de beneficios, en el 2001 pagan 40, debido a  la reducción de los mismos.
He ahí el drama real colectivo que está detrás del drama individual del paro y es su causa: la reducción del tejido productivo, y especialmente su destrucción. Porque cuando una empresa se cierra es muy difícil que vuelva a abrirse. En primer lugar, porque es probable que sus empresarios no tengan ni el ánimo ni los recursos suficientes para volver a intentarlo. En segundo lugar, porque es posible que haya desaparecido el nicho de mercado o la oportunidad de nicho de mercado donde una empresa tenía su campo de actuación.
¿Cuántos de nosotros, si nos tocase una quiniela, nos meteríamos a empresarios? ¿Quiénes de los sindicalistas o políticos que a diario hablan del empleo y de la empresa y aconsejan sobre ello lo harían? Para ser empresario no solo se necesita conocer un sector y disponer de financiación, sino poseer voluntad, ánimo y una especial concupiscencia. Por eso, cuando se pierde un empresario, todos perdemos un vector de creación de riqueza/trabajo.
La otra cara de la actual crisis en España es que se han volatilizado para siempre nichos de mercado y trabajo, ya en la exportación, ya en el interior; bien porque hemos sido expulsados de ellos por nuestros costos de producción —directos (salarios, precios de la energía, productividad de la tecnología, impuestos) o indirectos (fraude fiscal, dumping social exterior, economía sumergida)—, bien porque, en un contexto de facilidad para el endeudamiento, los productos extranjeros, a precios parejos o aun mayores que los nuestros —piénsese en coches o lavadoras, por un decir—, hubieran resultado de mayor calidad o atractivo.

 Nuestra entrada en el euro, además, y la dirección de las políticas del valor del mismo en el conjunto de Europa han laborado en nuestra contra. Así, la moneda común, desde su entrada en funcionamiento, se ha revalorizado más de un 40% con respecto al dólar, lo que ha dificultado nuestras exportaciones; y, viceversa, la baratura de los tipos de interés, favorecidos por Alemania, y los acuerdos con otros países de fuera de la Unión ha provocado el enorme déficit comercial de este último decenio y acelerado la destrucción del empleo interior.
De modo que la construcción de un nuevo tejido económico y el ensanchamiento de la actividad de las empresas ya existentes va a ser extremadamente dificultoso. No solo requerirá la estabilidad de la situación financiera del estado y de los bancos; no solo el tirón de la demanda exterior y en menor medida, inicialmente, de la interior; no solo la efectiva reducción de salarios o de la disminución de plantillas que se está dando en la administración y en tantos sectores, sino de la aparición de nuevos emprendedores y del «descubrimiento» de nuevas actividades o nuevos campos de mercado.
Lo que sí hay que señalar es que eliminar tantas rigideces como aun tiene la economía española (desde el ámbito del ayuntamiento al del estado, pasando por el autonómico; desde el administrativo al legislativo) es requisito imprescindible para el crecimiento. Y es preciso también señalar, por más impopular que sea, que la nueva legislación laboral —aunque haya recortado ventajas individuales o colectivas del pasado— ha supuesto un paso importante para que las empresas —aun reducidas en tamaño— puedan subsistir a la espera de tiempos mejores, y no se vean abocadas a la única opción del cierre inexorable.

           

¡Meca! La progresería a favor de los eres

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Y de la empresa. Y de los empresarios. ¡Meca! ¡Arreniego de los demóngaros!
Mándolos equí (Manquín, ¿yes empresariu?) pa que vean lo que diz Buenafuente, agora que a él-y toca despedir y apalpa directamente la "incomprensión" de los sos empleaos. Amiren pa lo que diz (eso sí, con un llinguaxe chulescu-incoherente-progre) de los empresarios agora: "Me jode que veamos a los empresarios como chungos".
Nun necesito recorda-yos (a vustedes que son intelixentes) que tol mundu de valores y de rises de Buenafuente taba basáu na burlla de la cultura del esfuerzu, del trabayu, de la empresa, de la seriedá, el respetu a les lleis, etc.: esto ye taba fechu -esi mundu de valores y rises- dende la serie de contravalores que caltienen el mundu pixu-progre-prisu.