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Zapatero, Trump y los ninis

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(Asoleyóse en LA NUEVA ESPAÑA DEL 16/09/17 Y EN EL FARO DE VIGO DEL 17/09/17)

Zapatero, Trump y los ninis

La mediación del expresidente del Gobierno en Venezuela y las enfermedades de Occidente

16.09.2017 | 04:38
Zapatero, Trump y los ninis
Conocen la facecia: el disgusto de aquella mujer al enterarse de que su marido se había liado con la chismosa del 4º. "¡Colo mal que lo fae! -se quejaba-, colo mal que lo fae! Ahora todo el mundo se va a enterar de que no sirve para nada" (el cuento corre también con un protagonista político, de cuyos límites teme la familia que todos se enteren ahora que ha accedido a un cargo; se ha aplicado, especialmente, a un político asturiano, pero, ya que estoy en mi hora diaria de caridad, no diré a quién).
Pues eso ocurre con Zapatero, don José Luis. De sus múltiples fatures desde el primer día de su toma de posesión (la confidencia a Sonsoles al entrar en la Moncloa: "no sabes cuánta gente podría hacer esto -la Presidencia, aclaro- tan bien como yo") a aquella confesión tardía y cobarde de que lo de "aprobaré cualquier estatuto que venga de Cataluña" no había sido cosa suya, sino que se lo habían puesto para leerlo.
Pues bien, cuando parecía que ya no disponía de teatro para que nos enterásemos de sus virtudes, don José Luis se ha liado Venezuela a la cabeza y allí pasa el día tratando -dice- de mediar. En ese ínterin apaciguador se ha producido un golpe de estado, se ha disuelto el parlamento elegido democráticamente y se ha nombrado a dedo un grupo de sectarios para crear una nueva constitución, dictatorial, por supuesto.
Más podría decir, pero me limitaré a las (entre irritadas y avergonzadas) palabras de Felipe González sobre esa "mediación": "La verdad es que no conozco el contenido de esas negociaciones, no sé lo que está sobre la mesa. Así que solo puedo valorar resultados. Y a tenor de esos resultados, usted misma puede ver que hace un año había 70 presos políticos y hoy hay 600".
Pues eso.
El caso de Trump merece una reflexión. Los medios de comunicación y la opinión pública lo tienen más o menos por loco y sinvergüenza. Cada "intelectual" estadounidense que pasa por aquí se despacha a gusto. El último Paul Auster: "Trump es un psicópata, un peligro, una amenaza para el mundo". Bueno, yo diría que, al menos, se comporta como lo que aquí hemos denominado siempre "un xateru", con perdón del gremio.
Ahora bien, ese general juicio anti Trump como un peligro mundial en el Occidente, especialmente entre los "intelectuales" y la izquierda, debe pasarse por la piedra de toque de la realidad. Putin ocupa Crimea y zonas de Ucrania. Ni una manifestación en contra en Occidente; el sujeto no es visto como una amenaza para la paz. Recientemente, no hay opinión ni medio que no califique a Trump y a Kim Jong Un, el sátrapa norcoreano, de dos locos peligrosos que amenazan la paz mundial, al mismo nivel. ¿Pero es Trump quien lanza misiles balísticos sobre otros países? ¿Es Trump quien inicia una carrera nuclear, saltando todos los convenios nucleares? ¿Es Trump quien amenaza con hacer desaparecer Guam? No importa, ambos son iguales: un par de locos peligroso, ambos tienen la culpa, el provocador y el amenazado. Y el emisor del mensaje no está ni con uno ni con otro: ni con el dictador ni con el presidente de un país democrático. A uno no lo apoya (¡más faltaría!), con el otro no se contamina. Equiparémoslos y distanciémonos.
Esas actitudes desvelan alguna de las enfermedades de Occidente. La primera, y menor, la mitomanía de convertir en santos-héroes a los presidentes liberales de EE UU (Clinton, Obama) y en diablos a los conservadores. La segunda es más profunda y potencialmente peligrosa: la negativa de nuestras sociedades a ver la realidad, aceptarla como tal y enfrentarla, lo que lleva imbricado, ante el peligro, acusarnos a nosotros mismos de serlo y exculpar al contrario, en una mezcla de cobardía e irresponsabilidad, de visión infantil y mágica del mundo.
Es el comportamiento que se manifiesta, por ejemplo, en el "peace for our time" de Chamberlain y el entusiasmo de las masas, tras entregar a Hitler una parte de Europa y abrir, así, la II Guerra Mundial. El mismo que se produce ante la llamada "doble decisión" de 1979 de la OTAN. Mientras los rusos desplegaban en la frontera con la Europa libre los SS-20, con tres ojivas nucleares cada uno, nadie se inquietó. Cuando, para forzar al desarme, Occidente decidió instalar, para forzar la negociación y para crear una respuesta de defensa creíble, los Pershing y misiles de Crucero, la histeria y las manifestaciones sacudieron la mayoría de los estados europeos.
Así somos, es esa nuestra constitución profunda, emocional y discursiva, y con esos bueyes hemos de labrar.

Una traducción pa "selfie"

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Agora que tán de moda los autosemeyos, por exemplu, el d'Obama, Cameron y Helle Thorming-Schmidt nel funeral de Mandela, o tomada por Bradley Cooper en los Oscar, podemos intentar una traducción al asturianu pa "selfie". ¿Autosemeyu? Vamos da-y un plizquín de malicia moral: narcisemeyu. ¿Qué talo?

SILENCIOS CLAMOROSOS, SILENCIOS SINIESTROS

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Miren un poco atrás: 2012. ¿Recuerdan? La llegada de François Hollande a la presidencia de Francia fue saludada en todo el occidente progre con chirimías y atambores, en un clamor ensordecedor. Él iba a levantar la economía europea regando de euros la Unión, acabando con la austeridad, creando los eurobonos y, sobre todo, parando los pies al Mal, digo, a doña Ángela. Pues bien, no solo no ha levantado nada (en el ámbito económico, se entiende), sino que ha anunciado un nuevo recorte en su casa, de 65.000 millones de euros. ¿Han oído ustedes una sola voz, un solo «confiteor», un discreto reconocimiento de su error, a aquellos millones de ciudadanos y expertos que vaticinaron el fin del reinado del Mal con el ascenso de don François y lo celebraron con alharacas y trompetería?

Pues el mismo silencio de camposanto con que se constata que ni el también en su día salvífico Obama iba a cerrar Guantánamo o acabar con las prácticas de espionaje o de guerra sucia. Ni uno de sus antiguos adoradores y bautistas ha dicho esta boca es mía, como guardan un silencio absoluto sobre monsieur Zapatero quienes en su día lo jalearon y anunciaron al mundo la «conjunción planetaria» de la yunción Barak Hussein-Rodríguez.

Al final del Libro de Daniel se cuenta que Habacuc se disponía a salir de su casa a llevar la comida a sus segadores cuando un ángel lo trasladó por los pelos de la cabeza, con la comida en la mano, hasta Babilonia para llevarle esa comida a Daniel, que estaba en el foso de los leones. Después, y de inmediato, lo trasladó otra vez a Palestina, donde, suponemos, volvería a preparar la comida para sus obreros y seguiría como si tal cosa.

Daniel, Habacuc y l'ánxel
Pues bien, en la civilización occidental y especialmente en su facción autodenominada progresista abunda el tipo Habacuc. Llevándose a sí mismo por los pelos de un súbito orgasmo ideológico (más arrastrado por su propia mano, al igual que el barón Münchhausen, que por el ángel de Habacuc) se traslada a la Arcadia al acontecer cada suceso que él desea que sea, por fin, el triunfo del Bien sobre el Mal. Fracasado el sueño, vuelve, como Habacuc, a sus tareas diarias, como si nunca hubiese estado en Babilonia ni predicado al alto la lleva la efímera buena nueva.

Pero hay otros silencios más siniestros. Se trata del silencio que en gran parte de la opinión pública occidental se produce cuando en las dictaduras que no son de derechas se producen crímenes o genocidios, especialmente si esas dictaduras se predican, de alguna manera, como de izquierdas. Así, recientemente, hemos asistido a un nuevo asesinato en Corea del norte, el de Jan Song-thaek, impulsado por su tío, el dictador Kim Jong-un, acaso en la forma bárbara de echarlo a los perros para que lo devorasen y en presencia de la familia. Pero fuese ello así o no, de esa forma absolutamente primitiva y cruel, ¿han oído ustedes alguna voz en esos ámbitos? ¿Han visto, alguna vez, en alguna calle, una sola pancarta contra la dictadura coreana? Silencio absoluto. Es más, la risa y el aplauso de algunos.

Y lo mismo ocurre cuando hay matanzas tribales en África o cuando, como en Siria, durante años, se masacra a la población civil. A no ser que EEUU intervenga o haga amago de intervenir, tal en Siria hace unos meses, no advertirán ustedes ni el rumor de una inquietud, el latido de un corazón conmovido, en quienes con tanta facilidad ocuparían las calles de producirse los mismos hechos con otro color.

En algunos de estos casos, muchos de quienes guardan esos ominosos silencios lo hacen porque creen que, en lo sustancial, los sistemas constituidos por esas dictaduras no son rechazables per se, sino porque tienen algún defecto menor, que no hace inválido el sistema aunque sí incómodo. Y piensan que, si como Habacuc, ellos pudiesen desplazarse allí llevándose en el aire por los pelos, rescatarían al Daniel-pueblo para hacerlo gozar de la buenaventura eterna en ese sistema, ahora ya corregido por ellos de sus imperfecciones menores y coyunturales.

No saben los pobres que en cualquier trastorno o revolución ellos serían los primeros devorados por los leones y por el fracaso, como lo fueron los inocentes que, alentados y jaleados por los Habacucs occidentales, creyeron que con trinos electrónicos, manifestaciones y gritos de «primavera árabe» podrían domeñar la realidad y construir el mundo a la medida de sus sueños.

PS. La reciente nota de ETA confirma lo que los que lo queríamos saber sabíamos: no piensan disolverse ni entregar las armas; y ello porque su pretensión es la de ser, al tiempo, los garantes de la libertad de los presos y el motor último de la independencia de Euskadi. Una vez más, el enorme gentío de ilusos voluntarios —esos Habacucs que, desde hace ya una década vienen autotrasportándose, mes sí, mes no, a la Babilonia feliz del fin de ETA— regresarán al silencio y al olvido en espera de una próxima ocasión de transporte en que puedan volver a proclamar, como si no llevasen profetizándolo ya tantas veces, un nuevo tan ilusorio como voluntarioso «ahora sí, ahora ya».

Siria y el mundo

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¿Por qué Inglaterra no apoya el ataque a Siria y sí apoyó el ataque a Irak? Porque ahora en el Reino Unido gobierna la derecha y antes gobernaba la izquierda.
¿Por qué en Francia apoyan ahora el ataque a Siria y no lo hicieron contra Saddam Hussein? Porque ahora en Francia gobierna la izquierda y antes gobernaba la derecha?
¿Por qué EEUU ataca ahora a Siria como antes atacó a Irak? Porque tanto Obama como Bush son estadounidenses.
Así de sencillo, así de contradictorio, así de coherente.
¿Y por qué la opinión pública occidental se excita tanto con unos muertos y tan poco con otros? ¡Ah! Eso, ya, para otro día. Ustedes, si quieren, pueden ir respondiéndoselo.

Bin Laden, el PSOE, Zapatero

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Son las diez y media de la mañana y todos los gobiernos del mundo que son algo han salido a pronunciarse sobre la muerte de Bin Laden.

Menos el español: el PSOE, Zapatero, Trinidad...

¿Por qué? Lo saben ustedes tan bien como yo.

¡Esto es lo que hay!

¿Y agora qué, obamistes, buenistes y manifestantistes?

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Esta temporada ta siendo una mala temporada pa dalgunos (pa los que se creen los dueños de la razón y la ética nel mundu): a lo de Gadaffi (ún de la Internacional socialista, por ciertu, y col que'l nuestru Zapatero de l'Alianza facía manines) xúntase agora lo d'Obama: Guantánamo sigue y los xuicios "illegales" y "contra los derechos humanos" tamién.

¿Y agora qué? Bueno, solo s'engaña al que quier dexase engañar.

Oremos: Zapatero, les oraciones y les relixones

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Nun sé'l motivu, pero coles noticies de la visita del Papa y el peculiar protocolu que siguió Zapatero nestes feches, vienme a la memoria cuando a principios d'añu Obama llamólu pa dir a rezar nel típicu "national prayer breakfast" y el presidente español dexó tolo que taba faciendo pa dir orar xunto'l presidente americanu.

Les croniques dicen que na so plegaria llegó a citar el Deuteronomiu.

Pero yá digo, que nun sé que tien que ver esto cola visita del Papa.

Nun xulgo, comparo. Anque la comparanza sea l'antoxana del xuiciu.


Obama, la realidad del mundo y la Beata Alianza

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Poco a poco el discurso beatífico y muelle de Obama empieza a encontrarse con los límites de la realidad, del mismo modo que la logomaquia pía de Zapatero sobre la paz y el diálogo se dio de bruces con la realidad de ETA.

Pese a las promesas, a las conferencias, a la voluntad de diálogo, al propósito de cerrar Guantánamo, quienes están dispuestos a asesinar y matar y, especialmente, quienes están dispuestos a asesinar y matar para imponer su dictadura totalitaria, no han modificado, ni modificarán un ápice su disposición y voluntad. Es más, puede que interpreten como debilidad, como un éxito de su estrategia, cualquier mano que se les tienda.

Afortunadamente, Obama no es Zapatero, ni los Estados Unidos son España. En consecuencia, son capaces de rectificar, reconocer la realidad y obrar en consecuencia.

Por cierto, ahora que Zapatero va a ser el (semi)califa de la UE y va entrar en conjunción astral y planetaria con Obama, ¿no podría darse una vuelta por Yemen, Irán, Afganistán, Mali, etc. y convencer a los adalides del Islam de las bondades de la Alianza de Civilizaciones? Y, puestos en ello, conseguir que nos devuelvan a los cooperantes secuestrados?

Obama Nobel de la paz

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Vamos decilo curtiamente, a cencielles y por dereches: magníficu discursu'l d'Obama. Escontra los demagogos de la tierra.

Probablemente escontra munchos de los qu'agora taben estelaos con él y esllimábense sólo con arrecender l'olor del so nome.

Seriedá. Esi ye'l vocablu que define les sos palabres, esto ye, la so postura. O, n'otros términos, non toles coses son iguales y paga la pena defender les bones escontra les males, o les meyores escontra les peores. Y, en segundu términu: el mundu nun ye una tropiella de rapacinos armaos con soplamocos como armes: hai tamién xente que tien pistoles y bombes, y que tán dispuestos a usales. Escontra'l que se resista a ellos y escontra'l que nun se resista.

Por exemplu, un tal Adolf Hitler. Y, como él, güei otros.

Obama y el mercáu de futuros. Pómpares especulatives

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Yá ven, Obama contribuye a allargar la crisis, creando él mesmu una pómpara inflacionaria, o, por meyor decir, siendo él l`activu sobre`l que se crea una pómpara inflacionaria. Porque`l Premiu Nóbel de la paz que se-y dio nun ye más qu`eso: un apueste sobre`l valor futuru d`Obama.

Y ún teme qu`esi valor futuru d`Obama venga a resultar una pómpara, como les acciones de La Luisiana o, nel so día, los futuros de los tulipanes.

O quiciabis nun sea satamente una pómpara financiera, sinón, más bien, una pómpara de xabón(como dalgún ilustre preboste asturianu).

O sea, que seguramente lo meyor con Obama nun sea especular col devenir futuru del so preciu de mercáu, sinón actuar con una compra-venta rápida, comprándolu (como reza la facecia sobre los de Bilbao) polo que val realmente y vendiéndolu d`esmenu polo que diz que val. Hai tanto embabucáu con él que, poniéndolu en ramu y ofreciéndolu na puya, de xuru que les ganancies son "evanxéliques", del cientu por ún.