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Güei, en LA NUEVA ESPAÑA

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
L'aprecederu

La desencajada derecha asturiana

La dificultad del PP para integrar en Asturias a un sector que sí le vota en las generales

07.06.2016 | 03:47
La desencajada derecha asturiana

La derecha española tiene desde siempre tendencia al fraccionamiento. Recuérdese que el gran partido de la derecha en la Segunda República era la Confederación de Derechas Autónomas. Y es que, por razones de formación y de independencia económica, casi cada uno de sus individuos lleva en su mochila un bastón de mariscal, como decía Napoleón de sus soldados. Por eso, es enorme el mérito de Álvarez-Cascos al haber convertido, en su día, el PP, de uno de "mariscales" que era, en un partido unificado y disciplinado.
La dimensión de ese mérito es similar, en sentido inverso, al esfuerzo que don Francisco ha realizado para descoyuntar a la derecha asturiana, una vez con la URAS de don Sergio Marqués, otra vez con Foro.
En todo caso hay algo más en todo ese proceso de desencaje de la derecha. El 23 de abril, LA NUEVA ESPAÑA entrevistaba al colungués Cayetano Pérez-Cubillas, miembro de una familia que desde mediados del XIX tiene en Asturies una larga trayectoria empresarial y política, con un fuerte dominio social en Colunga. Pues bien, don Cayetano no milita en la derecha llamemos "oficial", como sería de esperar, sino en Foro. [............................................................................................................]

TEOLOGÍAS ENCARNADAS

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                Coincidiendo con la retirada del Vaticano de Benedicto XVI mediante la ascensión a los cielos en helicóptero —quizás una simbólica añoranza de la desaparición inmortal y también ascensional del profeta Elías; tal vez una forma metafórica de decir «ahí os quedáis», o una antífrasis simbólica de un «trágame, tierra»—, estos días he visto encarnados algunos conceptos teológicos, religiosos; algún episodio bíblico. Helos.

                Alma. Me aborda una compañera, irritada. Una y otra vez constata cómo alumnos de las primeras filas, que están en silencio y aparentemente atentos, cuando se les pregunta por lo que se les acaba de explicar no es ya que no hayan comprendido, sino que no han oído nada. Le explico que es una prueba evidente de la existencia del alma: parecen estar allí, pero solo está su cuerpo; su alma vaga y divaga por los espacios siderales y sólo retorna al cuerpo reclamada por el pitido del fin de la clase, urgida por la hora del recreo y el bocadillo. Queda convencida. Le sugiero, puesto que da filosofía, que añada el argumento —indirecto— a las vías clásicas de Santo Tomás y San Anselmo sobre la existencia de Dios. Por mi parte, estoy pensando en comercializar la evidencia, tras la oportuna patente, para las diversas iglesias.
                Limbo. Doña Carme/Carmen/Carmina/Carmiña Chacón (según el lugar y la conveniencia). Votación en el Congreso. No está ni con los del derecho a decidir ni con los otros, ni con el PSOE ni con el PSC, ni a favor ni en contra. ¿No es eso, justamente, el limbo de los justos?

                Babel. Esta semana pasada LA NUEVA ESPAÑA, con motivo de cumplirse tres lustros de la crisis en la presidencia de Sergio Marqués, ha venido realizando un minucioso reportaje sobre los diversos desarraigos o desgarros del PP. Es exactamente la historia de Babel. Una y otra vez trata de subir a los cielos, una y otra vez quedan confundidas sus lenguas y, al no entenderse, se alejan y dividen hacia territorios y urnas diversos. ¿Su pecado? Seguramente el que Marcos (3,29), Mateo (12:32) y Lucas (12:10) califican como el único pecado imperdonable, el «pecado contra el Espíritu Santo», que, en términos mundanos, la mayoría de los exégetas interpretan como «la soberbia», la hybris de los griegos.

                Transustanciación. Don Javier Fernández trata de aparecerse ahora como un luminoso Santiago celestial que, Constitución en mano, vendría a debelar a los separatistas, como un valladar contra los partidarios del derecho a decidir. Lo dice él y así lo proclaman sus turiferarios. Pero don Javier, como todo el PSOE, ha venido impulsando, alentando, aplaudiendo y votando todo el proceso que ha desembocado en la situación actual. Se puede estar a favor o en contra de la independencia de los catalanes, los vascos o los asturianos. Pero de lo que no hay duda es que detrás del matu del independentismo catalán y de la postura del PSC se cobijan, con sus orejitas largas, su naricita corta y su zanahoria en la mano, los muchachos del PSOE, con don Javier a la cabeza. Ellos pusieron en marcha el marabayu en Santillana, ellos aprobaron la declaración de Cataluña como «nación» en el Estatuto, esto es, de su soberanía radical y primigenia. Por más que don Javier y los suyos se empeñen, no hay forma de transustanciar en «Etxe Berri» su «Etxe Zaharra».

                Y volviendo al principio, a la renuncia de Benedicto XVI como Papa. ¿No pone ella en cuestión la actuación del Espíritu Santo en todo el proceso de elección del sucesor de Pedro? Porque, si es el Paracleto quien inspira al colegio cardenalicio, papeletas y fumatas mediantes, para designar al regente de la Iglesia, ¿cómo puede ponerse en cuestión su decisión al cabo del tiempo? ¿Es más importante la voluntad humana que la divina? ¿Es acaso que viene a hablar, años más tarde, personalmente a su designado para comunicarle sus nuevos planes? A mi entender, es evidente que la renuncia de Joseph Ratzinger introduce un punto de duda sobre la doctrina de la intervención del Espíritu Santo en la elección del ocupante de la romana silla de Pedro. Y, desde otro punto de vista, tal vez podría hacer pensar sobre vacilaciones en las creencias del ahora cesante.
                Por cierto, adviértase bien que de Lucas, Mateo y Marcos he hablado únicamente a propósito del PP, la confusión de sus lenguajes y votantes y su vagar errabundo por las urnas.

Sergio Marqués, político cabal y «paisano»

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Esti artículu, homenaxe al mio amigu Sergio, asoleyóse nel ABC y n'El Comercio del 09/05/2012

SERGIO MARQUÉS, POLÍTICO CABAL Y «PAISANO»

En Asturias solemos dar el título de «paisano» a quienes son ciudadanos con personalidad, cumplidores de su palabra («me visto por los pies», le gustaba decir al amigo ido) y honrados. Sergio Marqués lo era en todos los sentidos del término.

Conocedor como ningún otro presidente asturiano del mundo de la economía «real» (frente a la relación con ella discurseadora o ensoñadora de muchos políticos o partidos), el período en que Sergio Marqués fue presidente de Asturias fue enormemente fructífero para los asturianos en el empleo. El número de parados bajó casi hasta los 50.000 (las cifras mejores de las últimas décadas bordean los 75.000; hoy estamos en los cien mil) y se crearon 20.000 puestos de trabajo. Es cierto que la coyuntura era buena en toda España, pero no es menos cierto que el gobierno asturiano supo sacar el fruto máximo a cada peseta del presupuesto.

Asimismo, en aquellos años se puso en marcha un ambicioso paquete de infraestructuras que —ejecutado en parte por los gobiernos posteriores— mejoró enormemente las comunicaciones entre las diversas partes del Principado. También en los ámbitos de lo que pudiéramos llamar «la identidad y la cultura asturianas» se dieron importantes pasos adelante. Es de destacar, igualmente, su negativa a recibir las transferencias de sanidad por deficitarias. En la colaboración que, como diputado, en esos años mantuve con él y su ejecutivo para que pudiese haber presupuestos y poner en marcha esas actuaciones, se fue fraguando nuestro entendimiento y amistad.

Sorprendentemente (en realidad, nada sorprendentemente para quien conociese a los menudos actores del drama y su trabajo de zapa desde el primer día en que Sergio Marqués tomó posesión), el año y medio final de su mandato se convirtió en poco menos que un infierno entre compañeros, con el PP roto y con la situación anómala de un ejecutivo en total minoría en la Cámara. ¿Las causas? Al margen de las miserias humanas que hemos sugerido, tal vez una cierta ingenuidad política: su apuesta decidida por la austeridad, con la reducción de carteras y de asesores y su convencimiento de que, votado por los asturianos, su deber era defender a los asturianos y sus intereses, por encima del mandato o designios de sus correligionarios en Madrid. Fue desde esa disposición desde la que pronto empezaron a producirse enfrentamientos con Álvarez-Cascos, que pretendía imponer sus recetas y voluntad. Y ello lo que al final —alimentado por correveidiles y malmetedores de toda laya— produjo la ruptura del partido y la expulsión del «hereje». «Prefiero un partido sin gobierno a un gobierno sin partido» profirió quien —sarcasmos de la historia—, años más tarde, entendió que el deseo de las personas estaba por encima de la jerarquía de su partido.

Su trayectoria posterior en el ámbito regionalista a través de URAS —una deriva coherente con sus actitudes como presidente— tuvo un pequeño éxito inicial, para después, en nuestra compañía, como UNION ASTURIANISTA, cosechar exiguos resultados.

En ese trayecto se fraguó nuestra amistad y entendimiento, que me permite decir dos cosas más que completan el dibujo de Sergio Marqués: a nadie conozco que, tratándolo, haya hablado mal de él en lo personal; nunca le he oído, en todos estos años, formular una crítica acerba o expresarse con resentimiento.


Comida navidiega d'Unión Asturianista

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El prósimu día 12 d'avientu, Unión Asturianista (PAS-URAS o URAS-PAS, que tanto monta) va celebrar una comida de xeremandía que, per estes feches navidiegues, ye yá tradicional. Ye la quinta que dambos partíos celebramos xuntos y la vixésimuquinta del PAS, que, por ciertu, cumple esti añu que vien los venticincu años d'esistencia (y pal ventiséis pensamos celebralo con un trunfu electoral).

(Por ciertu, y yá qu'andamos estos díes cola tema la unidá. Esta ye, nun fai falta decilo, una xinta d'unidá, o sea, de xuntanza, de xunise, d'axuntase, d'arreyase, de xuncimientu. ¿O vais decime que non?)

Pal que quiera asistir -amigu, simpatizante, curiosu, militante- dámos-y los datos fundamentales:

Celébrase'l día 12 d'avientu, nel restaurante El Pinal en Deva, Xixón, a les 2,30.

El preciu son 30 €.

El menu y el serviciu -puedo xuralo- son bonos, perbonos.

L'asistencia, pal que quiera.

(Los mítines, enantes de comer, nun son mui grandes: másimu, 10 minutos en total).

Perihí vos esperamos ver, y, de nun ser asina, vamos brindar por vós.