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Ayer, en La Nueva España: Vicios nacionales: Señas de identidad

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                                        L’APRECEDERU

                               VICIOS NACIONALES: SEÑAS DE IDENTIDAD

                Me sorprende ver que vecinos del conceyu de Xixón se quejan de los pasos a nivel de su localidad. ¿En Xixón y en el siglo XXI? Después me doy cuenta de que es un problema general en toda Asturies, con noticias de esa índole que saltan de vez en cuando y que, incluso, en Llanes la eliminación de pasos a nivel se ha sometido a consulta popular y llevado después a pleno concejil.

                Pero no debería sorprenderme. No somos tan modernos, ni tan limpios, ni tan ecológicos como creemos. Pensemos nada más en cuántos pueblos siguen sin saneamiento. ¿Y cómo no iba a ser así si las mayores ciudades asturianas siguen sin acabar sus procesos de depuración de las aguas residuales?

                Parece que esa falta de “modernidad”, ese atentado contra la salubridad y el medio ambiente, se ha convertido en una más de nuestras inveteradas señas de identidad, como lo son las continuas polémicas localistas, en especial, las que, al final, se resuelven sin que parezca abordarse lo principal. Así, la pugna Uviéu-Xixón por los actos del Xacobeo y el camino de Santiago del año que viene, que terminó con el acuerdo que parece que ya existía desde el principio, como no podía ser de otra forma. Mucho ruido, pero lo principal, dinero y proyectos, aún sin resolver a estas alturas.

                La participación en los cribados para convivientes con mayores no ha tenido más que un éxito relativo. ¿Pasotismo? ¿Ignorancia? Tal vez una manifestación más de eso que yo llamo “la inexistencia de Asturies”: una parte importante de la población no recibe más información que la que llega de Madrid e ignora lo de aquí.

                Por cierto, parece que, frente a los arúspices alemanes que presagiaban unas Navidades terribles en Asturies, van a tener más acierto las predicciones de nuestros don Juan Luis y doña Zulima, que aquí, en LA NUEVA ESPAÑA, se vienen publicando.

Güei, en LNE: Que tan vaina...

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)

Que tan vaina

Los retrasos, incumplimientos y fallos que subyacen en las sanciones de la Unión Europea a España en materia de saneamiento

25.08.2018 | 00:45
A propósito de las sanciones de la UE a España en materia de saneamiento, LA NUEVA ESPAÑA ha proporcionado una información exhaustiva de los retrasos, incumplimientos y fallos en esa materia en Asturies. No hay prácticamente concejo asturiano donde la red de saneamiento y la depuración esté terminada y funcionando según los estándares requeridos por la UE. En determinados casos no es mucho lo que falta por concluir, en otros mucho. En algunos lugares lo que funciona ha de mejorarse para cumplir con la norma.
Uno no ignora que las actuaciones en materia de saneamiento y depuración son complicadas además de costosas, requieren expropiaciones y se encuentran bastantes veces con la resistencia vecinal, que provoca pleitos y, por tanto, dilaciones. Pero, con todo, los retrasos o la inacción son en muchos casos escandalosos. Valga el ejemplo del saneamiento de Xixón: en 1991 los señores Areces, Silva y Borrell firmaron un acuerdo para terminarlo en seis años. Más de veinte años después, la mitad de la ciudad vierte directamente sus aguas residuales al Cantábrico; la zona oeste dispone de depuradora, pero el tratamiento de las aguas que hace es inadecuado.
Por esas irregularidades y por las del resto de España, la Unión Europea nos ha multado con 12 millones de euros, cantidad que se irá incrementando cada semestre con 11 millones de euros. Y otra multa, además, por incumplimientos en aglomeraciones urbanas de entre 2.000 y 15.000 habitantes, asoma ya el focicu por el horizonte.
Lo cierto es que esas sanciones de la UE son muy discutibles y de dudosa eficacia para hacer cumplir con los objetivos de saneamiento en los plazos prescritos. En primer lugar, porque quien es sancionado no es "el Estado" o los políticos o funcionarios responsables, sino nosotros, cada uno de los ciudadanos. En segundo lugar, porque ahí sí que tiene razón doña Carmen Calvo: "el dinero público no es de nadie", es decir, nadie percibe que ese dinero es una parte de su trabajo que le sustraen por una mala gestión. Como los políticos lo saben, destinan el dinero a actuaciones, dispendios o agasajos que les dan más votos.
Además, estamos acostumbrados a que el dinero se vaya "pela pernera'l pravianu" sin percibir el atraco a nuestro bolsillo: el metrotrén paralizado; la regasificadora que no tenía demanda y por la que estamos pagando, sin utilizarla, a la compañía propietaria; el almacenamiento de desechos nucleares en Francia por no ser capaces de construir aquí un depósito para ello, etc. Ni estos ni otros muchos ejemplos de despilfarro de nuestro dinero provocan apenas reacciones en la opinión pública.
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Güei, en LNE: Fluctuat, nec mergitur (depuradores y ...)

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)

L'aprecederu

Fluctuat, nec mergitur

23.04.2018 | 03:39

Es posible que la magnitud del problema pase inadvertida porque las noticias al respecto aparecen un día en el concejo de aquí y otro en el de allá, pero no es una cuestión menor. LA NUEVA ESPAÑA, 17/04/2018, Xixón: "Las obras de la planta depuradora de La Reguerona se licitarán en el mes de agosto". Retrocedamos: 1991. Pedro de Silva, José Borrell y Álvarez Areces firman un convenio para que las aguas residuales de Xixón estén depuradas en 1996.
La planta de La Reguerona quedaba ya pequeña el día de su inauguración, en julio de 2005, para su objetivo: tratar las aguas residuales de la zona oeste de Xixón. Las de la zona este, más de media ciudad, carecen en estos momentos de depuración y vierten a la mar tras un somero tratamiento. ¡Veintidós años después de lo previsto! ¡Y lo que rondaré, morena!
Pero no se trata del único incumplimiento de la normativa que obligaba a tener saneados todos los núcleos de más de 2.000 habitantes en 2005. Acérquense a Avilés. El colector industrial y la depuradora presentaron inconvenientes desde su inicio: el primero estuvo parado desde su construcción en 2011 y ha requerido nuevas inversiones para ponerlo en marcha este 2018. Otro tanto ocurre con la segunda, cuya necesaria reforma va a costar el doble que su construcción.
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Diecinueve años de desvergüenza y mierda

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L'Ayuntamientu de Xixón acollecha de xemes en cuandu banderes de calidá mediuambiental y, tolos años, saca a los escolinos a la calle pa "conciencialos del mediuambiente", yá saben, faense fotos, lléense redacciones, llántense arbolucos que, a lo meyor, naide inxamás nun atiende, etc. Esto ye, lo que sabe tan bien facer el PSOE: ximielgamientu y propaganda. Ensin embargu, la metada de Xixón sigue chando la mierda al mar dempues d'e tenese comprometío a evitalo, allá polos años 90, los señores Borrell, Silva y Areces, con semeya y conveniu incluidu.

Asoleyo equí un artículu del 2003 (02/09/03) tituláu "Doce años de desvergüenza y mierda". Añadan-y siete más, y yá ta fecho.

¡Ah, y nun olviden la complicidá permanente de IU!


DOCE AÑOS DE DESVERGÜENZA Y MIERDA


La visita de la Ministro de Medio Ambiente, doña Elvira Rodríguez, el día 20 de agosto, para poner en marcha las obras del emisario terrestre que unirá la depuradora de las aguas xixonesas con el emisario submarino de La Campa Torres, constituye el principio del final de un largo camino (o la llegada a la mitad del mismo, según lo miremos).

La contraestampa de esta visita si sitúa en el 16 de abril de 1991. En aquella fecha, se reunen el entonces alcalde de Xixón (don Vicente Alberto Areces), el ministro de Obras Públicas y Transportes del Estado (don José Borrell, efímero candidato a Presidente después) y el presidente asturiano (don Pedro de Silva). Con profusión de fotografías y gruesa tipografía, los medios de comunicación recogen al día siguiente la firma de un convenio entre la citada trinidad para el "saneamiento integral" de Xixón, que incluye una depuradora en El Musel y otra en la zona este de la ciudad. El plazo de ejecución de las obras es de seis años (lo que habría situado su término en 1997).

Han pasado, pues, doce años desde aquel momento, seis años más, en todo caso, de los previstos inicialmente, y ni una sola gota de las aguas residuales de un cuarto de millón de asturianos va a la mar depurada. Los efectos estéticos, olfativos, medioambientales y sanitarios de esa continua agresión no hace falta detallarlos, están al alcance de cualquiera. El día de la visita de la Ministro, el Cantábrico lo proclamaba con una nota de lirismo: condones, bragueros, xurgadores plásticos de orejas y otras emotivas metáforas acariciaban el cuerpo de los bañistas en la playa de San Lorenzo, emblema de la actividad turística asturiana.

Pues bien, cuando todo el proceso concluya, no tendremos ninguna depuradora en la zona este de Xixón (ni visos de tenerla) y, para colmo, la depuradora de Aboño será a todas luces insuficiente para la población que va a atender.

Como quiera que se juzgue, doce años de retraso en materia tan importante, son doce años de ineptitud y doce años de la mierda (en todos los sentidos de la palabra) de un cuarto de millón de ciudadanos vertiéndose a la mar sin control. De ello son responsables las tres administraciones: la de Xixón (ayer en manos de don Vicente Alberto Areces, hoy de doña Paz Fernández, pero siempre del PSOE), la del Estado (ayer en manos del PSOE, hoy del PP), la de Asturies (ayer en manos de don Pedro de Silva, hoy de don Vicente Alberto Areces, pero siempre del PSOE). Es verdad que ni las tres administraciones ni los dos partidos son exactamente igual de responsables, pero lo son, en todo caso, de una parte sustancial de tan dañina y tan inepta actuación.

El escándalo del centro de Asturies no es un caso aislado, ni mucho menos. Los retrasos en la depuración de las obras en marcha o proyectadas, las depuradoras ya terminadas y que no funcionan, los vertidos sin ningún tipo de control son la norma en todas las poblaciones, ríos y fracciones de costa. No sería ese un mal reportaje evaluador, que quizás algún día decida realizar La Nueva España.

Y es que, como venimos repitiendo siempre, a pesar de la propaganda y las palabras, a ciertos partidos y a ciertos políticos no les importan nada ni la limpieza de las aguas ni sus efectos sobre la salud y el medioambiente, y ello por una obvia cuestión: no dan votos. Pese a las protestas que pueda causar ocasionalmente, la contaminación y la insalubridad de las aguas no orienta la decisión de los ciudadanos ante las urnas. Y, por ello, la mayoría de los gobernantes prefieren desplazar los recursos a asuntos que mueven directamente el voto o a aquellas acciones que benefician a los grupos que los sustentan. De modo que a la ineptitud hay que sumar siempre en estos asuntos la desvergüenza.

Un par de notas colaterales, de cierto interés, al respecto de estas gravísimas y continuadas agresiones medioambientales. La primera: llama la atención cómo no suscitan apenas protestas entre el autodenominado movimiento ecologista o entre determinados grupos que se dicen de izquierdas, que, sin embargo, alcanzan un máximo de paroxismo y excitación cuando se les proponen temas ajenos a Asturies y, sobre todo, cuando se los arrojan desde Madrid.

La segunda es el lamentable papel de IU en toda esta cuestión. Palanganera permanente del PSOE en Xixón y en Asturies, pone todo su interés en ocultar las graves responsabilidades de los gobiernos socialistas a los que apoyan. Y así, en esta concreta materia de la depuración de Xixón, se limita a agitar, hoy sí y mañana también, el espectro de lo imposible o incierto: la exigencia de la depuradora de la zona este. Es un magnífico sistema para ocultar los problemas reales (los retrasos de la depuración y la planta de Aboño) y prestar así una estupenda cobertura a sus patronos socialistas.

En Xixón, a 2 de setiembre de 2003.