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Güei en LA NUEVA ESPAÑA: Los antitaurinos, con y tras la Iglesia

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos.)

Los antitaurinos, con y tras la Iglesia

El Papa Pío V prohibió los toros bajo pena de excomunión a perpetuidad

06.10.2016 | 03:55
Los antitaurinos, con y tras la Iglesia
No es un secreto, pero quizás no es de todos conocido que la Iglesia tuvo un radical discurso antitaurino. Así, en 1567, el Papa Pío V publicó la bula "De salutis gregis dominici", en que prohibía los toros bajo pena de excomunión a perpetuidad. En la citada bula hablaba de "las luchas con toros y otras fieras en espectáculos públicos y privados, para hacer exhibición de fuerza y audacia" y ordenaba: "prohibimos terminantemente por esta nuestra Constitución, que estará vigente perpetuamente, bajo pena de excomunión y de anatema en que se incurrirá por el hecho mismo, que todos y cada uno de los príncipes cristianos, cualquiera que sea la dignidad de que estén revestidos, sea eclesiástica o civil, incluso imperial o real o de cualquier otra clase, cualquiera que sea el nombre con el que se los designe o cualquiera que sea su comunidad o estado, permitan la celebración de esos espectáculos en que se corren toros y otras fieras es sus provincias, ciudades, territorios, plazas fuertes, y lugares donde se lleven a cabo". E, incluso, condenaba a no dar sepultura eclesiástica a quien muriese en una de esas luchas.
Y aclaraba que no era válido pretexto alguno, ni tradiciones antiguas ni festejos en honor a los santos patronos de algún lugar: "Dejamos sin efecto y anulamos, y decretamos y declaramos que se consideren perpetuamente revocadas, nulas e írritas todas las obligaciones, juramentos y votos que hasta ahora se hayan hecho o vayan a hacerse en adelante, lo cual queda prohibido, por cualquier persona, colectividad o colegio, sobre tales corridas de toros, aunque sean, como ellos erróneamente piensan, en honor de los santos o de alguna solemnidad y festividad de la iglesia, que deben celebrarse y venerarse con alabanzas divinas, alegría espiritual y obras piadosas, y no con diversiones de esa clase".
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El signu de los tiempos (y II)

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Fai yá más d'un añu, nun de los cada vegada más frecuentes funerales a los que me lleven l'amistá, el recuerdu, la memoria y la voluntá d'honrar al muertu, topé esti testu nun folletín que la parroquia del Corazón de María (Xixón) tenía espardíos pelos bancos.

El folletín, una tira de dos fueyes estrenches doblaes sobre sigu y con un testu en cada cara, tenía esti escritu na que se m'ofrecía a la vista. Recoyilu, guardelu y güei, casi un añu dempués, póngome por fin a trescribilu, finalidá cola que lu recoyí.

Nél pueden observase dos coses: l'aggiornamento, l'adaptación de la Ilesia a los tiempos, y, seguramente, de mou indirectu, la edá de la mayoría los parroquianos. Recomiendo lleelu, que ye prestosu. Equí ta la segunda parte: 

TIEMPO DE REVISIÓN 
LA CLÍNICA DEL SEÑOR 

 Cuando me quejé de sordera, Jesús me diagnosticó que había dejado de oír su voz cada día. 
Y porque hoy Jesús me ha hecho su revisión gratuita, sólo por su gran misericordia, le he prometido tomar los medicamentos que Él me ha recetado:  
Al levantarme, beber un vaso de agradecimiento. 
Al llegar al trabajo, tomar una cucharada de paz y otra de honradez.
A cada hora, ingerir un comprimido de paciencia conmigo y con otros, y una copa de humanidad. 
Al llegar a casa, inyectarme una buena dosis de amor. 
Y antes de acostarme, tomar dos cápsulas de conciencia tranquila. Mi restablecimiento no se hará esperar.

El signu de los tiempos (I)

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Fai yá más d'un añu, nun de los cada vegada más frecuentes funerales a los que me lleven l'amistá, el recuerdu, la memoria y la voluntá d'honrar al muertu, topé esti testu nun folletín que la parroquia del Corazón de María (Xixón) tenía espardíos pelos bancos.

El folletín, una tira de dos fueyes estrenches doblaes sobre sigu y con un testu en cada cara, tenía esti escritu na que se m'ofrecía a la vista. Recoyilu, guardelu y güei, casi un añu dempués, póngome por fin a trescribilu, finalidá cola que lu recoyí.

Nél pueden observase dos coses: l'aggiornamento, l'adaptación de la Ilesia a los tiempos, y, seguramente, de mou indirectu, la edá de la mayoría los parroquianos. Recomiendo lleelu, que ye prestosu. Equí ta:



TIEMPO DE REVISIÓN 
LA CLÍNICA DEL SEÑOR 
Fui a la clínica del Señor a hacerme una revisión de rutina y constaté que estaba enfermo. 
Cuando Jesús me tomó la tensión, vio que estaba bajo de ternura.
Al medirme la temperatura, el termómetro registró 40º de ansiedad. 
Me hizo un electrocardiograma y el diagnóstico fue que necesitaba varios "baipás" de amor. 
Mis arterias estaban bloqueadas de egoísmo y no abastecían a mi corazón vacío. 
Luego pasé a ortopedia, ya que no podía caminar al lado de mi hermano, y tampoco podía dar un abrazo fraternal pues me había fracturado al tropezar con la envidia. 
También me encontró miopía, ya que no podía ver más allá de las cosas negativas de mi prójimo y de sus defectos.