Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Por y en los dídimos
(Ayer, en La Nueva España)
POR Y EN LOS DÍDIMOS
¿Cuál ha sido la única novedad del debate de investidura? Pues la patente y grosera evidencia de que ERC (el “¿Ve usted aquí a Rivera o Arrimadas? No se la juegue”, de Rufián) y Junts (“Si no hay avances no le apoyaremos ninguna ley. Se lo digo ahora, porque todavía está a tiempo de desistir”, de Miriam Nogueras) tienen cogido a don Pedro y al PSOE por los dídimos.
Lo demás no ha sido más que la constatación de lo que ya hemos ido sabiendo a lo largo de estos tres meses largos (¡y se mentiquejaban de la pérdida de tiempo de la investidura fallida de Feijóo!). Lo fundamental: la satisfacción del negocio de Sánchez y el PSOE a cambio de la satisfacción a plazos de los negocios de Junts y Esquerra: la amnistía y el indulto, al contado; un montón de dinero para Cataluña y un referéndum de independencia o semiindependencia para pronto. Porque no se confundan ustedes: los partidos son, ante todo, empresas que buscan la máxima expansión y el máximo poder para beneficio de sus dirigentes y, secundariamente, de sus feligreses, con bienes tangibles a veces, con satisfacciones morales o discursivas (eso que llaman “ideología”) principalmente.
Naturalmente, ello es, a veces, demasiado crudo y hay que vestirlo: por España (sin “¡coño!”, es cierto), para construir un muro frente a la derecha, para conseguir la convivencia en Cataluña y de esta con España, y otros ítems menores (feminismo, ecologismo, resiliencia, cambio climático, bicicletismo…), tal ha sido el argumentario de don Pedro.
No hace falta apuntarles a ustedes que esa idea de que la suma de indultos más amnistía va a pacificar Cataluña y resolver las tensiones y un problema histórico es un cuento chino, que solo puede engañar a los muy fieles, muy crédulos o ciegos voluntarios. En primer lugar, da una patada en salva sea la parte a todos los catalanes no independentistas; en segundo lugar, ha dejado durante el debate con las posaderas descubiertas al propio don Pedro: le han repetido por activa y por pasiva que quieren un referéndum de independencia, que es lo que han pactado. Es difícil ver cómo puede producirse así el “reencuentro” que Sánchez pregona, ni el camino hacia “una España unida”. Por cierto, ayer Bildu ya ha demandado también su referéndum de independencia, así como lo ha hecho con más discreción el PNV (que eso es el reconocimiento de la “nación vasca”). Es un suma y sigue.
La gravedad de la amnistía no es el mismo hecho del perdón y borrado en sí, que no es asunto menor, sino el marco en que se ha justificado: existen desde siempre dos naciones, una sin estado, Cataluña, otra con él, España. España ha oprimido desde siempre a Cataluña, y una vez más cuando en la década del 2010 ha tratado de ejercitar su derecho democrático a la independencia. Por hacerlo, han sido perseguidos, enjuiciados, encarcelados, multados (“contra derecho”, pues) muchos catalanes. Lo cual debe ser corregido, tanto hacia el pasado (indulto, amnistía) como hacia el futuro: negociarán las dos naciones con mediadores internacionales.
Naturalmente, ni don Pedro ni el PSOE son responsables de ello (el PSOE no votó las leyes que castigaron los delitos, ni Pedro Sánchez aprobó la intervención a través del 155, ni dijo nunca que aquello eran delitos que había que castigar, ni...): la culpa fue solo de la falta de diálogo del PP, como afirmó este miércoles el hoy presidente.
Y para cerrar el círculo, el acuerdo para amenazar o perseguir a los jueces que hayan dado demasiado la lata o piensen darla en el futuro. Que eso del lawfare está en los pactos y voluntad previos al texto de la amnistía, y no tiene nada que ver con dicho texto, como pretenden argumentar los interesados o los ciegos para decir que no va a existir tal desafuero.
Y esos son los datos y el panorama. Ya sé que los feligreses no querrán verlo o que pensarán que cualquier cosa antes de que gobierne la derecha o de que nunca llovió que no abocanara, o aquello de La Celestina (según estén más cerca o lejos del reparto): “A tuerto o a derecho, mi casa hasta el techo”.
He escrito “por”, falta el “en”. La actitud de todas estas semanas de las huestes abascalinas, su salida del hemiciclo, sus discursos con el pretexto de que defienden la unidad de España o se oponen a los pactos del PSOE como una dictadura, sus amenazas al PP, no son más que, como en el caso del PSOE y demás firmantes de los acuerdos, actos que tienen como objetivo fundamental “su negocio”, crecer a costa del PP, hasta llegar, si pueden, a superarlo, acusándolo de tibio.
Pero no es solo que golpeen, así, en los dídimos del PP, golpean en la posibilidad de que la conjunción izquierdo-nacionalista tenga alguna vez alternancia. Golpean en todos y cada uno de los ciudadanos de derechas, destierran la posibilidad de que los no adscritos o los no muy enganchados en la iglesia socialista puedan algún día cambiar de voto.
Porque la última responsabilidad no está en los políticos, o no únicamente: ellos hacen, fundamentalmente, lo que creen que les demandan y van a premiar los ciudadanos.
Mutatis mutandis: “No es al tirano al que hay que injuriar -decía Christian Morgenstern-, sino al siervo que sirve al dictador”.
En LNE güei: "Del negocio, no del gobierno, hablaban"
En LNE güei: "Del negocio, no del gobierno, hablaban": Lo que de verdá "negociaben" don Pedro y don Pablo, el PSOE y Podemos: del valor de les sus "acciones" en el futuru gobiernu.
Güei, en LA NUEVA ESPAÑA
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos).
Lógica confusa y fulanismo
Lo que ha venido afirmando el PSOE desde las elecciones del pasado junio
17.09.2016 | 04:53
Xuan Xosé Sánchez Vicente ¿Han oído hablar de la lógica difusa? Probablemente. ¿Y de la lógica confusa? Seguro que no, pero desde hace meses tienen reiteradas muestras de su uso en el PSOE. ¿En qué consiste tal ente? Pues en afirmar que conseguirán o pondrán en marcha varias acciones que son imposibles al mismo tiempo. Así, desde las elecciones de junio de este año han venido afirmando tres cosas a la par: a) que no permitirán que gobierne el PP, partido que, sobre sus dos éxitos electorales, sumó en la intentona de investidura los votos de Ciudadanos y de Coalición Canaria, b) que no gobernarán con los partidos independentistas o partidarios de referendos de independencia, cuyo apoyo es condición imprescindible para que puedan hacerlo, c) que harán todo lo posible para que no haya unas terceras elecciones, lo cual es inevitable si ellos no permiten que lo haga el PP y si renuncian a la colaboración de los proindependentistas.
Es ese un confudiscurso que, en la práctica, vienen manteniendo desde las primeras elecciones de esta no-legislatura, en diciembre, puesto que tras ellas, para sumar con Ciudadanos deberían recurrir a los pro o paraindependentistas. Ahora bien, si ese confudiscurso, negro en su claridad como el galipote, tiene cierta evidencia expositiva en don Pedro Sánchez Pérez-Castejón o en sus adláteres la formulación del mismo (o de otra cosa, ¡vaya usted a saber!) por algunos de los barones territoriales (entre ellos nuestro don Javier) supera con mucho la oscuridad anfibológica de los oráculos. A su lado el "irás volverás no morirás en la guerra", es un prodigio de meridiana univocidad. Por eso algunos interpretan que están en desacuerdo con la actitud del partido y otros lo contrario.
Claro que no hay que olvidar que el patriotismo de partido constituye una componente sustancial de la militancia socialista. Podríamos aducir aquí múltiples ejemplos de socialistas que contemplan espantados la marcha de su partido, pero que después callan y siguen en él, desde Prieto a Fernando de los Ríos -¡aquella su llorosa entrevista con Azaña!-, hasta los valientes Guerra o Bono, que iban a pulir el Estatuto de Cataluña por inaceptable, y todo acabó como acabó, con un sí unánime.
Es curioso, además, cómo todo este proceso, digamos, galipotesco va unido a una sistemática lectura personalista de la cuestión. [.................................................................................................................]
Güei, en LA NUEVA: Psicofoníes, pixotes, risaes (discursos políticos sobre la formación de Gobiernu)
(Trescribo, como davezu, dalgunos párrafos.)
Psicofonías, pixotes, risadas
Los mensajes contradictorios de los partidos ante las negociaciones para formar Gobierno en España
16.07.2016 | 05:34
Xuan Xosé Sánchez Vicente Existen. Somos varios millones los que lo hemos comprobado. "Nunca hemos vetado a Rajoy" ha proclamado el señor Rivera recientemente. Pues hagámosle caso: lo hemos oído nosotros pero no lo ha emitido él. A mayores: he aquí las palabras de su cabezaleru aquí, el señor Nicanor García: "Nunca vetamos a Rajoy. Siempre dijimos que se puede negociar un gobierno del PP, pero con la condición de que haya reformas, de que cambien cosas, y eso también implica un cambio de personas. El resultado no pueden ser las mismas personas con las mismas políticas y con nosotros al lado". ¿Ven? Psicofonías.
Ahora bien, si de las musas pasamos al teatro y analizamos las palabras de don Nicanor (que, por cierto, son las mismas que recitan todos los secuaces de Ciudadanos en toda España: ¡fíjense si funcionan bien el correo y la disciplina!), lo que dice es lo siguiente: "no vetamos a Rajoy, tienen que cambiar las cosas y también las personas", esto es, "no vetamos a Rajoy, pero lo vetamos". Discurso uróboros, argumentación pixota, que, como ustedes saben, es un pexe que se fríe metiendo la cola en su boca, de modo que el trayecto concluye en el mismo sitio en que empieza; así la argumentación pixota: después de un corto recorrido vuelve al mismo sitio inicial, solo que para negar lo afirmado, o viceversa.
Otros, como un gato cuántico, predican al mismo tiempo uno y lo contrario. Lo hace el PSOE en todas sus instancias (también aquí funcionan envidiablemente correo y cotorreo). Acudamos a la emisión de don Javier Fernández: "No vamos a apoyar a Rajoy ni por activa ni por pasiva, Rajoy debe formar gobierno con las fuerzas afines al PP (¡Ah!, ¿pero tiene el PP fuerzas afines? ¿No quedamos que nadie quiere pactar con él?) y no queremos terceras elecciones". Pues si el PSOE no se abstiene o apoya, habrá terceras elecciones. Otra cosa es imposible.
Ya ven, esto de la política viene a ser desde el punto de vista de la lógica un chafarrinón semejante al del Cristo de Borja. Ahora bien, no crean que no tiene éxito, lo tiene, como la propia pintura. Psicofonías y milagros son sucesos a los que los feligreses dan fe y prestan admiración en el mundo real.
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