Mostrando entradas con la etiqueta Rajoy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rajoy. Mostrar todas las entradas

Güei, en LA NUEVA ESPAÑA: ¡Bien poco somos!

0 comentarios

(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)

¡Bien poco somos!

La escasa defensa del protagonismo histórico de España en la constitución del primer Parlamento

28.12.2017 | 02:48
¡Bien poco somos!
En su reciente visita al Reino Unido, el señor Rajoy alabó ante Teresa May el parlamentarismo inglés por ser el primero del mundo, y, por tanto, ejemplar. No faltó tiempo para que alguien advirtiera que el primer parlamento se constituyó en España -lo que todavía no era propiamente España- en 1188, durante el reinado de Alfonso IX, rey de León. La UNESCO reconoció ese hecho en 2013. Mariano Rajoy, avisado de ello, pidió disculpas a los leoneses.
Error de don Mariano y sus asesores. No fue la ciudad de León, sino el reino de León el que tuvo el primer parlamento del mundo, es decir, León, Asturias y otros territorios, con todos debería el Presidente haberse disculpado. ¡Bien poco somos, que nadie nos considera! Pero más importante aún: qué poco queremos ser que ni una sola voz se ha levantado en Asturies, si no para protestar, sí para deshacer el entuerto.
Señales y síntomas son continuos. Conocen todos ustedes el asunto Sijena: hace décadas una serie de bienes artísticos de esta localidad se trasladaron a Lérida. Hubo múltiples sentencias a favor de la devolución de los bienes a su origen, pero unas fueron recurridas y otras incumplidas. Con el 155 en marcha, el nuevo gobierno de la Generalitat decidió acatar la ley, esto es, las sentencias, y devolvió los bienes a Aragón.
[...............................................................................................................................................]

Güei, en LNE: Episodio y patada a seguir

0 comentarios
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos.)


Episodio y patada a seguir

La comparecencia del "personaje Rajoy" y la utilidad de la cita para la oposición

27.07.2017 | 03:50

Episodio y patada a seguir

"¿Qué salisteis a ver en el desierto?", se podría preguntar, al modo evangélico, a quienes han quedado decepcionados por la comparecencia de Rajoy ayer en la Audiencia Nacional. ¿Esperaban acaso que Rajoy confesara sus culpas llorando? ¿Acaso que se pusiera él mismo los grilletes? Ha ocurrido lo que tenía que ocurrir, porque, como él mismo diría, "las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran".
Pero en realidad nadie debería sentirse decepcionado: Rajoy (presidente del PP y del Gobierno) ha sido interrogado -aunque es cierto que no se lo ha sentado exactamente en el potro del tormento- en un tribunal por un asunto de corrupción a la vista de la opinión mundial. Y si bien es cierto que aparecía como testigo y no como imputado, la diferencia es demasiado sutil para la percepción del público. De ese modo, unos habrán confirmado su culpabilidad, otros habrán empezado a sospecharla y, para otros, verlo sentado allí equivaldrá a tenerlo por condenado. Objetivo, pues, cumplido para la acusación particular y la oposición.
Por otro lado, Rajoy no ha defraudado tampoco a quienes siguen con interés -del carácter que sea, partidario o de mera curiosidad de espectadores- el "personaje Rajoy": su reservado carácter, su zuna y sorna, su habilidad dialéctica. Es una pena que el lugar, el formato de la pugna entre el testigo y los acusadores hayan limitado la libertad dialéctica de Rajoy, pero ello no ha sido óbice para que nos dejara alguna de las clásicas cláusulas marianas, como la que transcribo al final del primer párrafo. O estas, que llevan su punta de veneno: "Ya se lo he explicado con meridiana claridad pero no tengo ningún inconveniente en volver a reiterárselo" (ante la reiteración del acusador); "No parece un razonamiento muy brillante" (ante una de sus preguntas). Pueden ustedes consultar más en este periódico, pero yo me quedo con esta: (a una queja de que había contestado "a la gallega"): "La respuesta debe ser muy gallega, porque no puede ser riojana".
En fin, que todo fue como debía ir y como se esperaba, [.................................................................]

Güei, en LA NUEVA: Psicofoníes, pixotes, risaes (discursos políticos sobre la formación de Gobiernu)

0 comentarios

(Trescribo, como davezu, dalgunos párrafos.)


Psicofonías, pixotes, risadas

Los mensajes contradictorios de los partidos ante las negociaciones para formar Gobierno en España

16.07.2016 | 05:34
Psicofonías, pixotes, risadas
Existen. Somos varios millones los que lo hemos comprobado. "Nunca hemos vetado a Rajoy" ha proclamado el señor Rivera recientemente. Pues hagámosle caso: lo hemos oído nosotros pero no lo ha emitido él. A mayores: he aquí las palabras de su cabezaleru aquí, el señor Nicanor García: "Nunca vetamos a Rajoy. Siempre dijimos que se puede negociar un gobierno del PP, pero con la condición de que haya reformas, de que cambien cosas, y eso también implica un cambio de personas. El resultado no pueden ser las mismas personas con las mismas políticas y con nosotros al lado". ¿Ven? Psicofonías.
Ahora bien, si de las musas pasamos al teatro y analizamos las palabras de don Nicanor (que, por cierto, son las mismas que recitan todos los secuaces de Ciudadanos en toda España: ¡fíjense si funcionan bien el correo y la disciplina!), lo que dice es lo siguiente: "no vetamos a Rajoy, tienen que cambiar las cosas y también las personas", esto es, "no vetamos a Rajoy, pero lo vetamos". Discurso uróboros, argumentación pixota, que, como ustedes saben, es un pexe que se fríe metiendo la cola en su boca, de modo que el trayecto concluye en el mismo sitio en que empieza; así la argumentación pixota: después de un corto recorrido vuelve al mismo sitio inicial, solo que para negar lo afirmado, o viceversa.
Otros, como un gato cuántico, predican al mismo tiempo uno y lo contrario. Lo hace el PSOE en todas sus instancias (también aquí funcionan envidiablemente correo y cotorreo). Acudamos a la emisión de don Javier Fernández: "No vamos a apoyar a Rajoy ni por activa ni por pasiva, Rajoy debe formar gobierno con las fuerzas afines al PP (¡Ah!, ¿pero tiene el PP fuerzas afines? ¿No quedamos que nadie quiere pactar con él?) y no queremos terceras elecciones". Pues si el PSOE no se abstiene o apoya, habrá terceras elecciones. Otra cosa es imposible.
Ya ven, esto de la política viene a ser desde el punto de vista de la lógica un chafarrinón semejante al del Cristo de Borja. Ahora bien, no crean que no tiene éxito, lo tiene, como la propia pintura. Psicofonías y milagros son sucesos a los que los feligreses dan fe y prestan admiración en el mundo real.
[...........................................................................................................]

Güei, en La Nueva España: Discursos, decursos, votos.

0 comentarios

(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos.)

Discursos, decursos, votos

24.04.2016 | 05:01
Discursos, decursos, votos
Si logramos distanciarnos un poco, veremos que algunos de los discursos que han corrido estos cuatro meses por las tertulias políticas deberían provocarnos una sonrisa. De los discursos que se modificaron en el decurso de estos ciento y pico días a mí me hacen especial gracia los de algunos de los marianistas habituales: criticaron virulentamente a Rajoy por no aceptar el encargo de formar gobierno después de hacerlo Sánchez, colgándole los habituales epítetos de "vago", "indolente", etcétera y dándolo por acabado, para después calificarlo como un genio de la estrategia tras no llegar el del PSOE a ninguna parte. Marianistas, digo, y los mismos, que no otros.
En el decurso de este tiempo, y especialmente en las últimas semanas, el discurso que más ha circulado y más éxito ha tenido ha sido el de la censura de la incapacidad de los políticos para llegar a un acuerdo y el vilipendio personal por no haberlo hecho. El argumento central de esa crítica ha sido el de que han sido incapaces de supeditar sus intereses, personales o de partido, al interés general de los españoles. Ahora bien, discurso y argumento se sustentan en una doble falacia, la de que existe un interés común a todos los españoles -más allá de las elementales coincidencias en querer vivir y, acaso, trabajar- y la de que éstos quieren que se supedite a ese supuesto interés común su particular interés o punto de vista.
El instrumento argumental más usado para reclamar el acuerdo ha sido el de la utilización de la palabra "diálogo" y la proclamación de que la mayoría de los ciudadanos/votantes reclamaban diálogo a los partidos. En realidad, "diálogo" es ahí una palabra vacía, pero cargada de voluntad enturbiadora. Porque no es cierto que la mayoría de los ciudadanos que piden diálogo lo quieran, es decir, que los suyos cedan y que los otros cedan para llegar a una especie de mixtura programático-ideológica. Cuando la mayoría de los ciudadanos, al menos los que son los votantes "fieles" de unas siglas, piden diálogo lo que hacen es pedir que los demás se sometan gratuitamente a las posiciones de los suyos, sin nada a cambio. [.....................................................................................................................]

Una preguntina

0 comentarios
¿Por qué El País lleva cuatro días -editoriales incluidos- emberricáu pidiéndo-y a Rajoy que se comprometa con Francia pa intervenir en Siria?

Entrugo, solo entrugo.



Tráficu y palinodia

0 comentarios
Enquivoquéme. Anunciara un colapsu xeneral del tráficu durante toa esta selmana, tanto n'Asturies como n'España y nun hubo nada.

Yo pensaba que, darréu de la invasión de Crimea polos rusos, diben enllenase les cais de manifestantes, yá que somos un país tan sensibilizáu con tantes coses y que nun paramos de salir a les places pa too, hasta pa pedir la xusticia universal.

Dense cuenta de que nin siquier en Xixón ocuparen la plaza El Parchís, una plaza que se enllena una selmana sí y otra non, pa protestar escontra'l PP y Rajoy. Porque de xuro que de lo d'Ucrania dalguna culpa tienen dambos, PP y Rajoy, y que fue eso lo qu'obligó a Putin a invadir Crimea pa defender a los ucranianos en xeneral y a los crimeanos en xeneral.

Asina que, fecha la palinodia, disculpes.

Hablando bien del gobierno

0 comentarios

Ya sé que no se lleva, pero aprovechemos la ocasión, ahora que celebran el «acierto indudable» de Rajoy y Monti desde la prensa internacional hasta los escasamente partidarios de la española, pasando por personalidades como el señor Almunia, cuyo es el entrecomillado.

Y es que la actuación del Gobierno ante las instituciones europeas —no sólo en la noche del 28 al 29 de junio, sino durante algunos meses antes— ha conseguido mover posiciones que antes parecían inamovibles, transformar interpretaciones de los acuerdos en un sentido distinto al anterior y, lo que, es más importante, marcar probablemente un punto de inflexión en la dramática situación de nuestra capacidad de financiación exterior y de parte de nuestro sistema bancario.

Conviene, tal vez, recordar los tres hitos fundamentales alcanzados en este mes como fruto de ese trabajo; los tres, vías nuevas dentro de lo que hasta ahora venía siendo la actuación habitual de la UE: la disponibilidad de 100.000 millones de euros para la banca sin que eso supusiese la intervención del país (8/9 de junio, vísperas del partido España-Italia de la primera fase de la Eurocopa), en lo que seguramente serán condiciones ventajosas del préstamo; la posibilidad de transferencia, en su momento, de esos fondos directamente a la banca, sin que computen como deuda soberana y, por tanto, sin que agraven nuestra fiducia internacional; el que el préstamo no sea tenido como deuda preferente, lo que ahuyentaría a los inversores institucionales privados. A ello debería añadirse un importantísimo hipotético, aunque no deseado de momento, y aún por definir y solicitar, pero ya acordado: el de la posibilidad de intervenir a fin de comprar deuda soberana tanto a través de los fondos de rescate como del BCE.

Con todo, el logro más importante ha sido un intangible, el de la confianza que se ha transmitido sobre el proyecto del euro. No han sido únicamente las buenas formas las que han impulsado a don Mariano Rajoy a afirmar —como también lo ha hecho don Mario Monti— que «Este Consejo ha lanzado una señal inequívoca: el Proyecto Europeo es hoy más fuerte y más creíble que ayer» y que «El mensaje de esta cumbre es la reafirmación de ese gran proyecto económico que es el Euro». Porque, efectivamente —y al margen de nuestros problemas—, una de las razones más poderosas que conspiraban contra España e Italia en el mercado de la deuda era la casi seguridad —y la apuesta especulativa, como consecuencia de ello— de que el euro no resistiría y de que, por tanto, la quiebra española y sus consecuencias económicas y financieras eran inevitables. El quiebro emprendido en la víspera de San Pedro y San Pablo probablemente aminore esos presagios de manera notable.

(Déjenme establecer este pequeño paréntesis para invitarlos a recordar todo el ruido y la furia eructado en estos días en el mundo político y mediático, en ese hablar por hablar de nuestro país, en el que parece que todo se exige que suceda y resuelva en el tiempo del coito del gallo.)

Pero no nos equivoquemos, si en Europa se nos han hecho estas concesiones (que son también beneficiosas para la moneda y el proyecto comunes) no ha sido por la necesidad de quienes han cedido ni por nuestra capacidad de presión, sino por las reformas que se han hecho hasta ahora para reducir el déficit y por el crédito de seriedad y cumplimiento de la palabra que el Gobierno de Mariano Rajoy tiene ante Alemania y el BCE. «Nos fiamos de vosotros —nos han dicho— y creemos que llevaréis a cabo todos los términos de nuestros acuerdos y de vuestros compromisos». Por lo tanto, ese camino ha de andarse y cumplirse con exactitud en los próximos meses.

Terminaré con un pronóstico optimista que vengo anunciando hace tiempo: si, como parece, la situación financiera se estabiliza, hacia finales de este año empezaremos a ver también señales positivas, la detención de la destrucción de empleo y, tímidamente, otro clima inversor. Para ello —sobre otras actuaciones notables, como los pagos de atrasos a proveedores, la eliminación de trabas en la apertura de negocios u otras que vendrán— va a tener una importancia decisiva la nueva legislación laboral, único vector inmediato (según he dicho, asimismo, hace tanto tiempo) que pueda superar nuestra debilidad tecnológica, nuestra deficiente estructura productiva, el arcaísmo en muchos sectores de nuestra arquitectura económico-social y las dificultades que nos procura la misma moneda única.

Nun ye a favor de Mariano, ye en contra de Zapatero

0 comentarios

O de los sos partidos, o de lo que signifiquen y significaren los sos gobiernos. ¿Que a qué bien? Cenciello. Esti fin de selmana conicidieren nel avión que venía a Asturies Cayo Lara, Rubalcaba y Rajoy, los tres pa dar mitis. ¡Qué vulgaridá! ¡Que mangaráu mestura de clases, discursos y ideoloxíes! ¡El tracamundiu los tiempos! Eso inxamás ocurriera con Zapatero. El y los sos ministros viaxaben n'aviones militares o n'aviones especiales del Gobiernu.

¡Esta vulgaridá del PP! ¡El presidente del Gobiernu viaxando siempre n'AVE y en llinia regular, igual que los ministros, pa asuntos de partíu o particulares! ¡Habráse visto qué demagoxa! Incluso, a veces, nun pueden venir, porque ta Ranón cerráu, pola borrina, como-y pasó a la vicepresidenta, Soraya Saenz de Santa María.

¡Ya nin la derecha tien distinción!

¿Contra quién trabaja doña Esperanza Aguirre?

0 comentarios

Con el mismo título, hemos puesto dos insiertos en este blog en los últimos tiempos, "¿Contra quién trabaja doña Esperanza Aguirre?" Hoy volvemos a repetirlo, porque es evidente que su anuncio de que iba a bajar el IRPF, inmediato al del Gobierno Central, de que se lo iban a subir a todos los españoles, no tuvo, como se ha comprobado tras la retirada posterior del anuncio, otro motivo que "tocarlos" a Mariano y "enseñarle" cuál es el verdadero camino que debe seguir el PP (y proclamarlo ante los aguirreadictos y para los aguirredependientes).

Por cierto, estoy seguro de que, en privado, entre los suyos, doña Esperanza trata a don Mariano de "Marianito".

Las primeras medidas del gobierno

0 comentarios

Nuestra grave crisis económica, con sus dramáticas consecuencias sobre el desempleo y la riqueza colectiva, se mueve hoy, en lo puramente económico, en torno a dos ejes principales: la necesidad de buscar financiación exterior no excesivamente gravosa (y, por ello, el requisito de reducir el déficit, tanto de cara a los mercados como frente al Banco Central Europeo); la dinamización de la actividad económica, que nos permita crear empleo y riqueza, reducir la deuda y el déficit.

En nuestra situación de escasa competitividad y de dinamismo industrial y comercial limitado, las posibilidades de crecer mediante la exportación son pocas, máxime en un período de exiguo crecimiento o recesión en nuestro mercado principal, Europa. Es obvio al mismo tiempo que, en la actual coyuntura financiera, las políticas de gasto expansivo mediante el endeudamiento de las administraciones son imposibles. Así pues, solo nos queda crecer en aquellos sectores en que hoy son posibles crecimiento y creación de empleo: en aquellos segmentos de la economía en que existen márgenes para el beneficio, pero en los que no se toman decisiones bien porque el marco jurídico, contractual o fiscal aumente indebidamente los costes, bien porque provoque incertidumbres sobre cuál será el efecto final de una determinación de empleo o inversión. De modo que, si no queremos que el ajuste de nuestra economía siga produciéndose, como hasta ahora, al modo brutal del socialismo —mediante la progresiva destrucción de empleo y el cierre de empresas—, son necesarias profundas reformas laborales, jurídicas y fiscales.

En este segundo consejo del nuevo gobierno no se han tomado aún providencias de este tipo —se tomarán—, únicamente se han puesto en marcha decisiones relativas a la disminución del déficit (superior en dos puntos al previsto y dicho por el PSOE). Dichas decisiones (subidas en el IRPF e IBI, reducción de partidas presupuestarias, congelación del sueldo de los funcionarios) son inevitables si queremos seguir dentro del euro y, por supuesto, si queremos seguir financiándonos y a costos no usurarios. La única duda es si, para tal fin y teniendo en cuenta la incidencia sobre el consumo y la actividad, hubiese sido mejor la subida del IVA (nuestro IVA es porcentualmente bajo con relación a la media europea) que la del IRPF. Opiniones hay de un tipo y de otro. En todo caso, el gobierno ha entendido que contraía menos la economía la subida del IRPF.

De los efectos de las medidas, cabe señalar sus repercusiones en dos ámbitos. El primero, el de los funcionarios. En un año, han sufrido en sus carnes, esto es, en sus sueldos, una disminución que, en la mayoría de los casos, ha estado entre el 7% y el 9%. A ello hay que añadirle la congelación, que ha supuesto un decremento igual al aumento de la inflación (en torno al 2,4%). Ahora, y de momento, se añade la nueva detracción de la inflación del 2012. Por otro lado, se modifica no su renta, sino sus condiciones laborales, al cobrar lo mismo por 2,5 horas más a la semana.

El segundo, el de las clases medias. A las pérdidas de empleo generalizadas y a la disminución o congelación de sus salarios y gajes se une ahora una dura subida del IRPF y del IBI. La depauperación de las mismas es evidente. Las consecuencias, las veremos en el futuro.

De las restantes disposiciones del gobierno conviene destacar dos. La primera, la puesta en marcha del reglamento de la «ley Sinde» (y, paralelamente, la supresión del canon digital), una ley, por otro lado, que no servirá para nada y que habrá que volver a redactar; la segunda, la decisión definitiva sobre el lugar de instalación del futuro cementerio de residuos nucleares. Lo más característico de ambos hechos (o de los tres, si ustedes quieren) es que, ya dispuestos durante el gobierno del PSOE, este no se había atrevido a trasladarlos «de las musas al teatro», una prueba más de la profunda malversación que han supuesto estas dos legislaturas de predominio socialista.

Y con respecto al cementerio nuclear, ahora empezarán las protestas. Conviene, sin embargo, recordar que los residuos existían y que los exportábamos a Francia a un coste de unos 65.000 euros diarios (unos 2,3 millones al año). Y es que en esto del medio ambiente siempre es igual: mientras los vertidos —digamos— van al río nadie dice nada, cuando se trata de poner solución mediante una depuradora, se levantan los gritos.

Por cierto, y al respecto, mi trasgu particular, Abrilgüeyu, que se muestra hoy extraordinariamente pudoroso (tal vez sea la resaca de Nochevieja), me susurra al oído lo siguiente (hago la traducción): «Ya verás cómo todos estos que se oponen a la depuradora con no sé qué discursos y protestan contra ella, cuando el vertedero no lleve más y tengamos un grave problema se llamarán a andana los unos; los otros cogerán la pancarta para pedir soluciones (y, de paso, recoger votos).

Rajoy y el mundo paseriforme

0 comentarios


Supongo que todos ustedes han visto algún ejemplar de pájaro cuando no está en reposo: se mueve continuamente de acá para allá, engulle cuanto puede sin dejar de moverse, para eyectarlo sin mucha dilación. Si van en bandada —jilgueros, gorriones, por ejemplo— su agitación, sobre producirse sin descanso, es además unánime. En algunos esa inquietud es tan notoria que ha llegado a darles su nombre común, «xingalráu». Es posible que esa índole «paseriforme», esa inquietud y ansia incontrolable por devorar novedades a fin de olvidarlas con la rapidez con que don Juan Tenorio olvidaba sus «conquistas», caracterice desde siempre a la especie (Lope justificaba en «la cólera del español sentado» la necesidad acumular episodio tras episodio en sus dramas, a fin de aquietar y satisfacer al espectador). Pero es evidente que, desde comienzos del XX, y, en especial, desde la multiplicación de los medios de comunicación y la aparición de internet en las últimas dos décadas, el paseriformismo se ha convertido en un torbellino acuciante, en una rueda de molino que necesita moler y meter ruido sin descanso. Hasta el punto de que el nombre y el método de esa infinita molienda sin reposo ha venido a encontrar su metáfora oportuna —seguramente sin pretenderlo ni saberlo— en la red más afamada en este momento: «Twitter», el «pío» del paxarín (y, al tiempo, el ruido con que acompaña la ingestión y la deyección).

Viene ello a cuento de la algarabía que se ha montado a propósito de los silencios de Rajoy tras haber obtenido a través de las urnas el 20 de noviembre un pagaré de presidente ejecutable —de no mediar accidente— en torno a las Navidades. Como yo, ustedes habrán oído a comunicadores, tertulianos, hombres de empresa y sesudos economistas correr a decir lo que don Mariano había de hacer «ya», sin dilación y al día siguiente de las elecciones: exponer su programa económico, exhibir su ministro de economía, hacer público su gobierno, decir dónde y cuánto iba a recortar, manifestar sus propuestas legislativas concretas... Al mismo tiempo, se le exigía que, a cada paso o suspiro que diese, promoviese una rueda de prensa para contar lo que había hecho ese día y lo que haría al día siguiente. De no hacerlo así, se nos decía, los mercados nos acosarían aún más, subiría la prima de riesgo, nadie nos compraría la deuda, etc. Naturalmente, detrás de todo ello no había tanto una preocupación por la situación económica, sino esa necesidad de «paxarear» que aguijonea a nuestra sociedad.

Curiosamente, por cierto, en paralelo a los silencios de Rajoy, ha descendido en la coyuntura el agobio de nuestra deuda. ¿Por la discreción de don Mariano? No, por razones que ni tienen nada que ver con el mutismo de este ni habrían tenido que ver con la parpayuelería a que se lo requería.

Don Mariano se está comportando, como lo que es, un ciudadano español de clase media-alta de tradición burocrática, que cree que el respeto de las normas y de las leyes es parte esencial de la democracia no solo como manifestación coyuntural de la voluntad popular, sino como continuidad de la sociedad y de la estabilidad, así como garantía misma de los derechos individuales y del progreso y el bienestar colectivos. «Soy un tipo previsible de Pontevedra» —aunque, en realidad, nació en Santiago—, le gusta decir de sí mismo. Y en esa previsibilidad y ese arraigo provinciano, que implica falta de fantasía y descreimiento de las grandes palabras y discursos totalizadores (de las «ideologías»), se encuentran sus virtudes políticas. Virtudes (previsibilidad, estabilidad, estado de derecho, seguridad en las leyes, sentido común), por cierto, que constituyen algunos de los parámetros que conforman las bases más sólidas de los países donde la riqueza, el desarrollo y la inversión (y sus corolarios, el empleo, el bienestar) encuentran su arraigo de forma continuada.

A propósito, en esa línea de actuación era previsible su decisión de hacer público el que nadie conocería su gobierno hasta tanto no lo diese a conocer al Rey (y hasta tanto no fuese efectivamente presidente, evidentemente), según mandan la Constitución, la buena educación y las buenas formas democráticas. Créanme, me he reído mucho al ver la irritación de los paseriformes ante el anuncio que, entre otras cosas, desconocía sus consejos y defraudaba sus ansias.

(Incidentalmente, les señalaré que yo nunca he creído en el Rajoy pusilánime y vago que se han empeñado en pintar tanto sus adversarios prisoideos como sus enemigos esperanzados. Saben y recuerdan mis conocidos dos cosas que hube manifestado en el pasado a propósito de los avatares de don Mariano. La primera, en torno al congreso de Valencia del 2008. Pese al ruido mediático de aquellos tiempos, afirmé en primer lugar que el de Pontevedra ganaría sin problemas el congreso y, después, cuando se aseguraba que duraría dos días, sostuve siempre que se mantendría en el cargo sin más contratiempos. La segunda, en relación con la acusación de falta de programa y de valentía para exponerlo, sin lo cual, se decía, nunca ganaría las elecciones —repasen ustedes la prensa, por favor—. Pues bien, también aquí reiteré (y ya al día siguiente de las anteriores elecciones, las que dieron el segundo triunfo a Zapatero) que, dada la estructura sociológica del voto español, la única forma de alcanzar el triunfo era conseguir no suscitar demasiada «excitación» en las filas de la izquierda, facilitar en el votante de esa demarcación la desafección coyuntural, pero efectiva, con respecto a los suyos.)

Lo que antecede pretende ser una descripción de la realidad del presidente in péctore. También, la transmisión de un convencimiento, el de que aquellos vectores de nuestra economía y nuestro futuro que de nosotros dependen en lo inmediato van a estar dirigidos por un tipo voluntarioso, «previsible» y con los pies pegados al suelo. Y los primeros indicios son buenos: quedan dichos el silencio y la discreción, su respeto por las normas y las formas; añádase la rápida sucesión de contactos; destaquemos, de entre ellos, el tenido con sindicatos y patronal y, sobre todo, la imposición de plazos perentorios para llegar a un acuerdo, y el anuncio de que, en caso contrario, el gobierno legislará ipso facto. Porque, recordemos, el ejecutivo de Zapatero y el PSOE estuvieron siete años esperando el acuerdo entre patronal y sindicatos para al final legislar, además de tarde, mal. Y ahí, aunque nunca se diga, estuvo una de las causas más importantes de la crisis y del paro, no en el tópico de que «reconocieron tarde la crisis», a la que, por cierto, no es que no la hubieran reconocido, sino que tuvieron un análisis absolutamente erróneo de su carácter y componentes.

Y en lo que respecta al programa de don Mariano, de ello hablaremos otro día; pero dejemos constancia antes del comportamiento ejemplar de Rodríguez Zapatero y su gobierno en el traspaso de poderes.

MARIANO NO TIENE…

0 comentarios

Hará aproximadamente un mes, mi trasgu particular, Abrilgüeyu, se me apareció de repente, dibujó en la pantalla del ordenador una especie de escenario de guiñol, desapareció y, después, volvió a mostrarse por la derecha del escenario. Lo reconocí a pesar de que llevaba puesta una careta de Rubalcaba. A continuación aparecieron dos títeres, estos con las máscaras, respectivamente, de González y Guerra. Abrilgüeyu-Rubalcaba pareció darles instrucciones y, a una señal suya, al grito de «¡Mariano no tiene pilila, Mariano no tiene pilila!» (una frase que me hizo sonreír, pues se usaba en mi infancia para motejar al pusilánime o al cobarde), recorrieron frenéticamente el escenario para perderse por la izquierda del mismo. Desaparecidos, volvió a asomar Abrilgüeyu, doblado por la cintura hacia atrás, al modo como suelen hacerlo las figuras del guiñol, y me echó una chisgada descarada y cínica con su ojo derecho.

Pero no es de ello de lo que quería hablarles hoy, sino de las estrategias argumentales eje de la campaña de los principales partidos, del tuétano de lo que comunican, de su mensaje fundamental. IU, por ejemplo, suma a la idea de rebelión contra el sistema y a una cierta actitud juvenil, la cantinela de que PP y PSOE son exactamente lo mismo, y, en consecuencia, el que ellos son la única izquierda, el café-café del progresismo (sea eso lo que sea) y del obrerismo. Como aditamento, la bandera pirata: contra los ricos, los bancos, los mercados y los empresarios (malos).
Foro repite —solo en Asturies— a todas horas la misma matraca de que PP y PSOE son una idéntica entidad, hasta el punto de afirmar por boca de don Francisco que ambas formaciones pactarán tras las elecciones para presentar una moción de censura contra él. El raca-raca, bastante increíble, trata, evidentemente, de impedir que los votantes que de los populares pasaron a Foro en mayo vuelvan al partido de don Mariano, pues nada horrorizaría más a esos ciudadanos que el acabar apoyando al socialismo por vía directa o indirecta. La argumentación de Foro se complementa en nuestra comunidad con otra, en alguna medida paradójica: la de que, en cualquier caso, de tener representación en Madrid, apoyarían a Mariano Rajoy. La finalidad es, obviamente, la misma, evitar que vuelvan al PP los votos que en su día fueron a Foro, en este caso, por el temor de que, al no votar a don Mariano, respaldasen indirectamente al PSOE. Ciertamente, además, una parte importante del mensaje de Foro se basa en afirmar que solo un partido de ámbito regional, como ellos, puede defender los intereses de los asturianos sin cortapisas o condicionamientos.

Todo lo que hemos dicho hasta ahora es la médula de su mensaje en Asturies. En Madrid es principalmente otro (recordemos que el lema es «Más Foro. Mejor España») y busca otro tipo de electores, los de los ámbitos del PP próximos al complejo Esperanza Aguirre-El Mundo-Jiménez Losantos, los que, para entendernos, suelen motejar a Rajoy de «Maricomplejines». Allí, y para ello, el propio don Francisco se encarga de asistir a la manifestación de las víctimas del terrorismo (donde no estuvieron los principales cabezaleros del PP), de criticar en sus calles «la falacia del fin de ETA» o de resucitar la llamada a un Gibraltar español.

El guión del PP es simple y doble: «Nosotros no somos el PSOE y, por tanto, no lo haremos como ellos. Ellos destruyeron empleo, nosotros lo crearemos».
El PSOE agita también, como IU, la bandera pirata, pero con más discreción: contra los ricos, los bancos, los mercados, los empresarios (malos) y, un poco, contra Europa. Pero lo fundamental de su libreto es también jánico. Por un lado, asegurar que son ellos los únicos que pueden asegurar el estado del bienestar y apoyar a los que menos tienen. Por otro, aseverar que, si ganase el PP, las prestaciones sociales quedarán capitidisminuidas, ya no por necesidad, sino por voluntad —por maldad ideológica— de los populares. Todo ello, además, adobado con un discurso colateral destinado a poner en duda la capacidad de trabajo y de decisión de Rajoy, así como su falta de definición.

Y es aquí donde me acuerdo de aquella inesperada representación guiñolesca encabezada por mi enmazcaritáu Abrilgüeyu y de su coplilla burlesca. Porque han pasado de afirmar, durante más de un año, que el PP y don Mariano no tenían programa a proclamar ahora que lo tiene tan grande que a menester esconderlo para no asustar a quienes deseen entregarle su afecto en las urnas.

¡Arreniego de los demóngaros!, que decía mio güela.

Hasta Rajoy y el PP nos comen el país (Galiza espurrida)

4 comentarios
"EN CORTO Y POR DERECHO" d'ARTURO ROMÁN pa La Nueva España del 24/09/2011:


Un poco de Tipp-Ex y ya está todo arreglado. Se extiende sobre el vídeo promocional y la Gran Galizia se repliega y libera el occidente asturiano, anexionado, según el vicesecretario de comunicación del PP, Esteban González Pons, «por error» en un vídeo promocional del candidato popular Mariano Rajoy. «Están locos», que diría Astérix.

Ni en la retirada ha tenido acierto la fuerza invasora del vídeo popular. González Pons explicó el error un poco a su manera. «Era un vídeo de campaña de la web del presidente nacional del partido en que aparecía un mapa independentista de Galicia, una foto muy antigua», afirmó Pons, sin reparar en que el mapa sigue de plena actualidad para los independentistas gallegos. «Es una foto muy antigua con un mapa de la época detrás, nada más», ha dicho Pons, para volver a reiterar que la instantánea «era antigua, en la cual aparecía un mapa que seguramente fue polémico hace muchos años». En el montaje se utilizó un mapa usado por grupos independentistas que abarca territorios situados en Asturias y Castilla y León. La organización independentista Nós-Unidade Popular emitió este jueves un comunicado en el que irónicamente agradecía al PP «la difusión del mapa nacional» de Galicia. El mapa que aparecía de fondo incluía la bandera gallega con la estrella de cinco puntas, vinculada con el nacionalismo gallego, y se incluía rotulación en gallego reintegracionista. Ahora ha sido sustituido por una mapa verde de la silueta de Galicia. Hay que tener cuidado, los soldados visten de verde para camuflarse entre la maleza. El mapa aparece en imagen mientras el narrador reivindica la trayectoria de Mariano Rajoy desde la cuna, desde que era concejal del Ayuntamiento de Pontevedra, primero, y, luego, cuando ocupó la presidencia de la Diputación Provincial. ¿Será que, como a Woody Allen en «Misterioso asesinato en Manhattan», a Mariano Rajoy le entran ganas de invadir algo cuando escucha una buena muñeira?

¡Qué torpe esta derecha! ¡No "dedazo": "estacazo"!

0 comentarios
Y venga con el coñazo del "dedazo" de Zapatero (o del PSOE) sobre Rubalcaba, para tratar de equiparar el remoquete que el PSOE impuso sobre Rajoy en sus discursos y en sus palafreneros mediáticos.

¡Qué torpes! Ellos, los del PP, y sus palafreneros: la izquierda española es siempre mucho más perfeccionista que la derecha. Ellos utilizaron, primero el "estacazo" (o'l "cibiellazu") en la cabeza de Carmina (¡cuántes Carmines na hestoria d'España, incluida Carmen d'España!) Chacón y dempués el "dedazo" (o sea, "la dedada").

Así que nada de "dedazo", sino movimiento en dos tiempos: uno, estacazo, dos, dedazo.