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Más expectativas positivas

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Desde hace un año exactamente vengo sosteniendo aquí que la recuperación iba a ser más rápida de lo esperado (ya seguramente en el 2013) y que se iba a crear empleo con un crecimiento del PIB menor de lo habitual (lo habitual estaba por encima del 2%). Por esa razón, me afano en dar noticias positivas o anuncios de que las cosas van o van a ir bien, aunque no de todas, sino ocasionalmente. En todo caso, vengo intentando poner una nota de optimismo frente al discurso dominante, no solo pesimista, sino catastrofista y, en muchos casos, regodeándose en el desastre.

Ayer mismo acaban de aparecer sendos informes, del BBVA y de la Caixa. Ambos estiman que el decrecimiento terminará en este trimestre, ya con un vector ínfimo, y que empezará el crecimiento del PIB en el tercer trimestre.

Es cierto que siguen existiendo riesgos sobre el euro y que las decisiones del constitucional alemán pueden crear una seria perturbación, pero lo esperable es que ello no ocurra y que las cosas ocurran según las previsiones.

Los invito a pinchar aquí para ver el informe del BBVA, aquí para el de La Caixa.






Crearemos empleo con menos crecimiento

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Ya saben que, desde hace tiempo, estoy apuntado a la hermandad de los datos positivos, sobre todo porque, como decía Churchill, "Estoy obligado a ser optimista. Entre otras cosas, no veo qué ganaría siendo pesimista".
Pues bien, vengo anunciando hace tiempo que, tras la reforma laboral y otras reformas, España no necesita crecer al 2,4% para crear empleo. Lo he dicho, por ejemplo, aquí, el 14/07/2011 (PARA CREAR EMPLEO RÁPIDA Y NO RUBALQUIANAMENTE): 
Estoy seguro —lo están mis asesores y comunicantes— que una reforma en ese sentido que fuese percibida como transparente, y no como una celada, ayudaría a crear miles de empleos, sin esperar, desde luego, al ya tópico (y no tan fundado) crecimiento del 2,4 para hacerlo.
Y el 28/01/13 (MEJORES PERSPECTIVAS)

Si, como se espera, el déficit estructural se ha reducido en el 2012 hasta el entorno del 7% y si la UE alivia la presión para los plazos de reducción del mismo, ello sería un enorme empujón para la financiación, la inversión exterior y la confianza interior, lo que haría, pese a los ajustes que nos quedan en algunos sectores como el financiero o el minero, que el empleo empezase a crecer aun antes de lo que pensamos y que, tal vez, una vez producido ese primer impulso, lo hiciese a un ritmo mayor del esperable, porque, en todo caso, el empleo se va a crear ahora con un crecimiento bastante menor del 2% del PIB anual.
Pues bien, si consultan ustedes El Mundo del 25/03/13 encontrarán allí un artículo de John Müller (Porcentaxe de crecimientu) en que recoge un informe de Freemarket Corporate Intelligence, la consultora que preside Lorenzo Bernaldo de Quirós, economista y académico del Cato Institute y columnista del suplemento MERCADOS de EL MUNDO. Además de que sus autores se inclinan por apreciar numerosos signos de que el ciclo recesivo estaría llegando a su fin, señalan que «la liberalización del mercado español de trabajo ha contribuido a mejorar de manera sustancial la Ley de Okun». Esta ley, que mucha gente cita sin conocer su nombre, es una constatación empírica que señala la correlación existente entre los cambios en la tasa de desempleo y el crecimiento económico. Fue formulada en 1962 por el economista estadounidense Arthur Okun. De acuerdo con esta ley se acostumbraba a decir que en España se necesitaba que el PIB creciera a un 2,5% para empezar a crear empleo. «Con el nuevo paradigma», sostiene Freemarket, «sería suficiente un crecimiento del PIB del 1,2% para conseguir que la economía comenzase a crear puestos de trabajo».

 Pues nada, ¿qué quieren que les diga? Bienvenidos al club. ¡Y que así sea!

Un buen camino: el déficit del 6,7%

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La mayoría de las agencias y organismos internacionales, así como de los economistas, no creían que el Reino de España se acercase al compromiso del 6,3%. Pensaban que se superaría con mucho el 7% y, la mayoría, opinaban que andaría cerca del 9%. Pues bien, en plena recesión se ha alcanzado un déficit del 6,7%, solo cuatro décimas superior al 6,4%.

Si me lo permiten, recordaré que fui de los pocos que creía en ello. Así, efectivamente, decía el 25 de enero de este año:
Si, como se espera, el déficit estructural se ha reducido en el 2012 hasta el entorno del 7% y si la UE alivia la presión para los plazos de reducción del mismo, ello sería un enorme empujón para la financiación, la inversión exterior y la confianza interior, lo que haría, pese a los ajustes que nos quedan en algunos sectores como el financiero o el minero, que el empleo empezase a crecer aun antes de lo que pensamos y que, tal vez, una vez producido ese primer impulso, lo hiciese a un ritmo mayor del esperable, porque, en todo caso, el empleo se va a crear ahora con un crecimiento bastante menor del 2% del PIB anual.
Lo que no era sino la continuación de mi línea analítica (y optimista) desde julio del año pasado, en que decía:
«Terminaré con un pronóstico optimista que vengo anunciando hace tiempo: si, como parece, la situación financiera se estabiliza, hacia finales de este año empezaremos a ver también señales positivas, la detención de la destrucción de empleo y, tímidamente, otro clima inversor».
En todo caso, el éxito ha sido reconocido en el extranjero, por agencias y organismos. Así, los reenvío a esta información que refleja la valoración positiva -el «logro»- por parte de Moody's y Standard and Poor's Éxito con el déficit.

Ya sé que subsisten miles de problemas, pero, en todo caso, este de la reducción del déficit no es un mal paso en el camino. Si, como sospechamos, a ello lo acompaña la reducción del objetivo de déficit por la UE y la rebaja de la prima de riesgo, es decir, de nuestra financiación en los mercados, estaremos sacando la cabeza de debajo del agua.

Y, como saben, prefiero apuntarme a la cofradía del optimismo o semioptimismo injustificado que portar el hachón en la innúmera "Cofradía del santo desastre", donde los cofrades son legión.

La recuperación económica, ¿pronto?

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Yá-yos conté en dalgunes ocasiones fai poco qu'hai dellos signos qu'anuncien una recuperación más rápida de lo que pensamos. 

Nesi sentíu, póngo-yos equí l'enllace a un artículu de Juan Carlos Barba n'El Confidencial, "España se engancha a la recuperación económica mundial".

L'únicu problema ye que l'autor estima que, sobre la marcha propia la economía, van ser necesaries una serie de reformes perfonderes de l'articulación y la representación política. Si esti parámetru ye necesariu, según estima l'autor, nun sé si podremos contar con ello. Pero val más que lo vean vustedes:

Hablando bien del gobierno

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Ya sé que no se lleva, pero aprovechemos la ocasión, ahora que celebran el «acierto indudable» de Rajoy y Monti desde la prensa internacional hasta los escasamente partidarios de la española, pasando por personalidades como el señor Almunia, cuyo es el entrecomillado.

Y es que la actuación del Gobierno ante las instituciones europeas —no sólo en la noche del 28 al 29 de junio, sino durante algunos meses antes— ha conseguido mover posiciones que antes parecían inamovibles, transformar interpretaciones de los acuerdos en un sentido distinto al anterior y, lo que, es más importante, marcar probablemente un punto de inflexión en la dramática situación de nuestra capacidad de financiación exterior y de parte de nuestro sistema bancario.

Conviene, tal vez, recordar los tres hitos fundamentales alcanzados en este mes como fruto de ese trabajo; los tres, vías nuevas dentro de lo que hasta ahora venía siendo la actuación habitual de la UE: la disponibilidad de 100.000 millones de euros para la banca sin que eso supusiese la intervención del país (8/9 de junio, vísperas del partido España-Italia de la primera fase de la Eurocopa), en lo que seguramente serán condiciones ventajosas del préstamo; la posibilidad de transferencia, en su momento, de esos fondos directamente a la banca, sin que computen como deuda soberana y, por tanto, sin que agraven nuestra fiducia internacional; el que el préstamo no sea tenido como deuda preferente, lo que ahuyentaría a los inversores institucionales privados. A ello debería añadirse un importantísimo hipotético, aunque no deseado de momento, y aún por definir y solicitar, pero ya acordado: el de la posibilidad de intervenir a fin de comprar deuda soberana tanto a través de los fondos de rescate como del BCE.

Con todo, el logro más importante ha sido un intangible, el de la confianza que se ha transmitido sobre el proyecto del euro. No han sido únicamente las buenas formas las que han impulsado a don Mariano Rajoy a afirmar —como también lo ha hecho don Mario Monti— que «Este Consejo ha lanzado una señal inequívoca: el Proyecto Europeo es hoy más fuerte y más creíble que ayer» y que «El mensaje de esta cumbre es la reafirmación de ese gran proyecto económico que es el Euro». Porque, efectivamente —y al margen de nuestros problemas—, una de las razones más poderosas que conspiraban contra España e Italia en el mercado de la deuda era la casi seguridad —y la apuesta especulativa, como consecuencia de ello— de que el euro no resistiría y de que, por tanto, la quiebra española y sus consecuencias económicas y financieras eran inevitables. El quiebro emprendido en la víspera de San Pedro y San Pablo probablemente aminore esos presagios de manera notable.

(Déjenme establecer este pequeño paréntesis para invitarlos a recordar todo el ruido y la furia eructado en estos días en el mundo político y mediático, en ese hablar por hablar de nuestro país, en el que parece que todo se exige que suceda y resuelva en el tiempo del coito del gallo.)

Pero no nos equivoquemos, si en Europa se nos han hecho estas concesiones (que son también beneficiosas para la moneda y el proyecto comunes) no ha sido por la necesidad de quienes han cedido ni por nuestra capacidad de presión, sino por las reformas que se han hecho hasta ahora para reducir el déficit y por el crédito de seriedad y cumplimiento de la palabra que el Gobierno de Mariano Rajoy tiene ante Alemania y el BCE. «Nos fiamos de vosotros —nos han dicho— y creemos que llevaréis a cabo todos los términos de nuestros acuerdos y de vuestros compromisos». Por lo tanto, ese camino ha de andarse y cumplirse con exactitud en los próximos meses.

Terminaré con un pronóstico optimista que vengo anunciando hace tiempo: si, como parece, la situación financiera se estabiliza, hacia finales de este año empezaremos a ver también señales positivas, la detención de la destrucción de empleo y, tímidamente, otro clima inversor. Para ello —sobre otras actuaciones notables, como los pagos de atrasos a proveedores, la eliminación de trabas en la apertura de negocios u otras que vendrán— va a tener una importancia decisiva la nueva legislación laboral, único vector inmediato (según he dicho, asimismo, hace tanto tiempo) que pueda superar nuestra debilidad tecnológica, nuestra deficiente estructura productiva, el arcaísmo en muchos sectores de nuestra arquitectura económico-social y las dificultades que nos procura la misma moneda única.

¿Vamos crecer pal 2013?

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Dende fai más de seis meses vengo calteniendo qu'a finales del 2012 la situación va abocanar, que vamos dexar de caer y que, pasu ente pasu, vamos entamar a crecer. Dixe, además, que la palanca pa crear empléu ye la reforma llaboral, que va permitir a los empleadores aprovechar la ralura pal beneficiu a través del empléu qu'esiste nel actual sistema productivu.

Vengo diciéndolo non solo en privao (esto ye, en grupos, n'ocasiones, a la xente), sinón en público, la cabera vegada, el vienres 18 de mayu, na TPA, nel programa 30 minutos, con plasmu de los tertulianos y de la xente, por cierto.

Pues bien, agora les grandes empreses manifiesten satamente'l mio diagnósticu y la mio prospectiva.

Trescríbo-yos equí la información de La Nueva España del 24/05/2012:

Las grandes empresas prevén para 2013 una recuperación «relativamente rápida»

El Consejo para la Competitividad vaticina que el PIB crecerá el 0,5% por el tirón de las exportaciones y que la reforma laboral generará 700.000 empleos

El Consejo para la Competitividad vaticina que el PIB crecerá el 0,5% por el tirón de las exportaciones y que la reforma laboral generará 700.000 empleos
Las grandes empresas españolas creen que la economía está mejor de lo que vaticinan los organismos internacionales y prevén una recuperación a partir del segundo trimestre de 2013, «antes de lo previsto y relativamente rápida».

Así lo destaca el informe «Crecimiento y sostenibilidad de la economía española» que ha elaborado el Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), que integran las 17 mayores empresas del país, según el cual la crisis «tocará fondo» en el último trimestre de este año.

El informe valora el impacto directo de la reforma laboral, que generará hasta 700.000 empleos, y destaca que la reestructuración del sector financiero «avanza a buen ritmo» y que a finales de 2012 se habrán hecho saneamientos y dotaciones por valor del 20% del PIB desde el inicio de la crisis.

Los grandes empresarios dicen no ser optimistas, sino realistas, y coinciden en que España está sobrepenalizada por los mercados y tiene una prima de riesgo que no es justa y que debería rondar los 150 puntos, «más acorde con los fundamentos de la economía española».

El presidente de Telefónica y también del CEC, Cesar Alierta, subrayó que España está «muchísimo mejor» de lo que dicen foros ajenos al país y que «es un país muy solvente tanto en el sector privado como en el público y muy competitivo». «La recuperación será relativamente rápida y mucho antes», aseguró tajantemente tras valorar que las reformas acometidas por el Gobierno han sentado bases claras para la recuperación. Según la previsión del CEC, el PIB español retrocederá el 1,4% este año y saldrá de la recesión en 2013, cuando crecerá el 0,5%.

Auguran que la economía caerá fuertemente en el tercer trimestre del año, con un descenso del 1 % en tasa intertrimestral y que remontará en el cuarto, al rozar una tasa del 0%.

Estos datos los fundamentan los grandes empresarios en la aportación del sector exterior por el tirón de las exportaciones, que doblarán su crecimiento al de las importaciones, sobre todo en los productos de valor añadido dirigidos a los mercados emergentes.

El CEC calcula que con la venta de activos inmobiliarios el Estado podría reducir el déficit público en 10.000 millones adicionales y subraya que el mercado inmobiliario se estabilizará en tres o cuatro años, después de que los precios de la vivienda bajen un 10% más en 2012.

Al respecto, el director general financiero del Banco Santander, José A. Álvarez, señaló durante la presentación del informe que el precio de la vivienda habrá caído un tercio desde el inicio de la crisis y que el ajuste total rondará el 30%.

«El sistema financiero es capaz de resistir caídas próximas al 50% en los precios de la vivienda gracias a las elevadas provisiones», añade el informe, que cifra la exposición de los bancos al sector inmobiliario en 300.000 millones de euros.

El informe del CEC añade que la deuda externa exigible se sitúa en el 42% del PIB, un «ratio sostenible, controlado y respaldado por activos y con tendencia a la baja».

La Nueva España del 24/05/2012