Mostrando entradas con la etiqueta UPyD. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta UPyD. Mostrar todas las entradas

JUEGOS DE PATRIOTAS

0 comentarios

El viernes 1, día de Todos los Santos, doña Rosa Díez abría en Madrid el congreso de su partido, anunciando que en Asturies su formación rompía con el PSOE por no modificar la ley electoral (o, en sus palabras, por no cumplir el acuerdo de modificar la ley electoral). Horas después, con nocturnidad y arrastrado por doña Rosa, el coordinador de IU en Asturies, don Manuel González Orviz, se presentaba ante los medios para manifestar una posición semejante (aunque expresada con términos menos rotundos) por idénticas razones. Solo posteriormente el «jefe» de UPyD en Asturies, don Ignacio Prendes, reiteraba lo dicho por su mandamás (o «mandamasa», que ya no sé).

En primer lugar, las formas. Si he dicho «mandamás», y no «presidente» del partido de UPyD, lo he dicho con cuenta y razón. Ante todo, porque el anuncio lo ha realizado inicialmente doña Rosa, y no la persona a quien han elegido los asturianos, don Ignacio; y porque se ha hecho en Madrid, como instrumento de agitación y propaganda de la política de UPyD en el conjunto de España, y no en Asturies, lugar en el cual afecta la medida. Pero también por otro aspecto de las formas: porque doña Rosa ha tratado a don Ignacio en esta ocasión como lo hizo la anterior vez que Asturies vino, con motivo precisamente, si la memoria no me engaña, del pacto en cuestión; ocasión en que trató a don Ignacio, ante los presentes y ante los medios, de forma casi humillante, como un servus dominae, llegando incluso a ordenarle callar en un momento determinado, para dar ellas las explicaciones que quería.

Ahora bien, parte de ese trato es coherente con lo que es UPyD, un partido fuertemente centralista, cuyo objetivo es —al menos a su cantar— reconducir el estado de las autonomías y reducir estas (lo que constituye un misterio es saber qué votan en concreto los asturianos al votar a UPyD, es posible que esto mismo, es probable que no, lo ignoro). Y, desde ese punto de vista, no es de extrañar que el anuncio se haya hecho donde se hizo y por quien se hizo. Y no olvidemos una cosa: ese aldabonazo contra-PSOE al comienzo del congreso y en fin de semana con puente le viene muy bien a UPyD para seguir arañando votos donde tiene hoy su más importante caladero, en el campo del PP.

No olvidemos, por otro lado, que la pretensión de acendrada pureza democrática y servicio a los ciudadanos que UPyD e IU exhibían con la modificación electoral que exigían no era tal, como creo haber demostrado aquí, en La Nueva España, el 11/10/13, sino, simplemente, la intención de ampliar su negocio, de sacar el máximo jugo a la confianza en ellos depositada en las urnas, pero impidiendo que otros ciudadanos tuviesen igual trato. Y, en otro orden de cosas, ninguno de los firmantes, ni UPyD ni IU, fue engañado por el PSOE. El acuerdo lo decía bien claro: «Para alcanzar este objetivo promoveremos la inmediata constitución de una Comisión Especial para la evaluación del sistema electoral asturiano y el diseño de medidas que puedan desembocar en una reforma del mismo si goza de un amplio consenso político que, en el seno de la Junta General, se concretaría en una mayoría reforzada». Como en el caso de aquel «Otán, de entrada no» del PSOE, el «si», el «amplio», y la «mayoría reforzada» no pueden engañar a nadie, salvo que padezca una grave incuria lectora o quiera dejarse engañar, ya sea, como dice el chiste, «en gañote» o «más embaxu».

Por otro lado, el PSOE, al estar en minoría y, sobre todo, si no puede aprobar los presupuestos, debería, en estricta puridad democrática, convocar elecciones anticipadas. ¿Lo hará? No, por supuesto. Al modo como lo han hecho otros muchos gobiernos de comunidades autónomas, seguirá gobernando con esa tacha democrática. Por lo demás, para gobernar una autonomía, mejor o peor, basta con ir administrando los presupuestos de que se dispone todos los años, prorrogados o no. El resto, las derrotas y reveses parlamentarios no será sino «verduras de las eras», pasto de titulares que se agostarán en menos de veinticuatro horas, como la inquietud o la atención que suscitarán.

¿Que la ausencia de presupuestos durante dos años va a perjudicar al conjunto de los asturianos, máxime en una dinámica de recuperación económica generalizada? Evidentemente, pero, desde luego, no es el PSOE un dechado para decir nada al respecto. Recordemos que durante el Gobierno de Marqués prefirió, primero, que no hubiera presupuestos durante cuatro años, después, que el caos se instalase en Asturies para que la derecha «se cociera en su salsa».

¿Que qué es todo esto, con la preterición de los intereses de la generalidad de los ciudadanos? Llamémoslo por su nombre, tomándolo prestado de Tom Clancy, «juegos de patriotas», en el entendimiento de que —casi sin excepciones, acaso coyunturales— la primera patria de los partidos son su propio partido, su parcialidad y su interés. Es cosa de los ciudadanos después discernir y peñerar: acertar con quién se defienden mejor sus intereses personales o se sostienen sus prejuicios, cambiando para ello de urna, manteniéndola contra viento y marea, quedándose en casa por indiferencia o hastío. Es eso la democracia: espíritu de facción, intereses contrapuestos, ensueños o diseños de futuro, irrealizables o factibles. No le pidamos lo que no es, pero no nos dejemos engañar por las apariencias ni por los discursos, porque la democracia solo es sólida si el ciudadano —miembro con derecho a voz y voto en la junta general de accionistas— es responsable, está informado y participa.

A fin de cuentas, con todas sus limitaciones constitutivas, es el mejor sistema de organización de la vida colectiva de que disponen las sociedades de bípedos erguidos que ocupan el planeta.

DEMOCRACIA PARA MÍ

0 comentarios

Realizar reformas en el sistema electoral es actualmente uno de los tópicos sociales más habituales y que se realiza con unción extremada, como si ello fuese el universal bálsamo de fierabrás de nuestra sociedad. Yo siempre he sido muy escéptico con todo ello, porque creo que nuestros problemas están en otra parte y porque, en general, muchas de las cuestiones que se proponen no tienen efectividad en ningún sitio del mundo, o no la tienen, practicándolas ya, entre nosotros o, finalmente, la tienen en un sistema sociomental que ni es el nuestro ni nosotros aceptaríamos.
Detengámonos, por ejemplo, en la propuesta de circunscripciones uninominales, que, en teoría, incentivarían la independencia de los elegidos frente a los partidos, ora se presentasen fuera de unas siglas, ora dentro de estas. Pongamos ya no un distrito electoral de 100.000 habitantes, el necesario para un escaño al Congreso de los diputados, sino uno pequeño, en una ciudad mediana, de 10.000. Es claro que, fuera de las listas de los partidos, para darse a conocer y sostener una cierta maquinaria electoral, no cabría más que la concurrencia de millonarios o de aquellos a los que apoyasen concretos intereses económicos o empresariales. En el primer caso, estaríamos ante una democracia censitaria de origen, en el segundo ante una especie de representante popular con mandato imperativo oculto. Y si fuesen los partidos los que designasen, apoyasen y financiasen a los candidatos de distritos uninominales, ¿no sería ello lo mismo? ¿Mejora todo eso la democracia? A mi juicio la empeora, en algún caso muy notablemente.


La reciente propuesta de la Ley electoral asturiana, suscrita por PSOE, IU y UPyD nos permite realizar algunas otras reflexiones. Reparemos en primer lugar en una: la imposición de que los partidos realicen elecciones primarias (no las hacen en casi ningún país democrático, pero eso no importa: la jaculatoria se ha impuesto y pobre del que no la recite con gesto pío). Es ello una muestra más de la permanente vocación arbitrista y paradictatorial de nuestras élites, como la obligación de las listas paritarias según sexo. En primer lugar, consiste ello en entrometerse en la organización interna de los partidos y en la libre decisión de sus afiliados. Pero, sobre todo, supone el reconocimiento de que el discurso no tiene nada que ver con la realidad. ¿Que los ciudadanos desean de verdad primarias en los partidos o listas paritarias? Castigarán a quienes no las tengan. Pero como ello no es así, aquí estamos nosotros para imponer la voluntad (ni manifestada ni esperable) del pueblo.
               Novedad también las listas abiertas. ¿Sirve ello para algo? Solo para retrasar el escrutinio, provocar el malhumor en las mesas electorales, y aumentar los recursos judiciales. Porque, por lo demás, la gente vota globalmente a su iglesia (permanente), o a su opción, ilusión o pozo del malhumor contra su antigua querencia (coyunturales), como ocurre aquí y en el resto del mundo. Ya que el voto «por objetivos finos» requeriría más atención y tiempo dedicados a la política real (no al malhumor contra los políticos) del que realmente estamos dispuestos a dedicar ninguno de nosotros. Háganse una pregunta: ¿A cuántos ministros —solo nombre, foto y cartera— del Gobierno del Estado conocen los ciudadanos? ¿A cuántos diputados asturianos —solo nombre y partido? ¿A cuántos concejales de su pueblo —solo nombre? ¿Creen ustedes que con ese bagaje informativo la libertad de elegir, marcando o tachando significa mucho? Es más, puede que lleve ventaja el cebollón que nunca hace nada —y sea, por tanto, desconocido—, sobre el activo, que siempre suscitará rencores o envidias.
               Un par de últimas consideraciones. Es sabido que la ley electoral asturiana vigente premia a los partidos mayoritarios por tres vías. La primera, común a España, es la ley d’Hondt o del reparto del voto efectivo; la segunda mediante la «ficción» de tres circunscripciones, que, prácticamente, aseguran más de cinco escaños, elección tras elección, a cada uno de los dos habituales partidos mayoritarios.
Pues bien, la propuesta del tripartito asturiano (el mismo, por cierto, que, en lo que les cabe, les sube a ustedes los impuestos en los presupuestos) aminora en alguna medida los efectos de la ley d’Hondt y de las tres circunscripciones, estableciendo un pequeño número de restos que se computarán, por así decir, en circunscripción única.
Pero permítanme decirles, antes de seguir, que la ley d’Hondt, tan denostada, no es una ley mala en sí: atribuye una pequeña y razonable prima a los partidos mayoritarios, a fin de poder formar gobiernos. La ley asturiana sigue esa línea y la lleva al extremo. Pues no habría problemas si esta sociedad tuviese voluntad de acuerdo y cultura de pactos, pero eso ni existe ni ha existido (ya Cánovas señalaba que «aquí todo el mundo prefiere su secta a su patria»). Y no es solo que los partidos se nieguen a llegar a acuerdos, es que la sociedad se lo impide. Porque todo el mundo pide diálogo y consenso a las organizaciones políticas, pero lo que en realidad se desea es que los demás se plieguen a los designios de la secta y discurso propios. Cuando se pacta, eso se castiga casi siempre. Si es un partido pequeño quien lo hace, se le castiga duramente. Hagan ustedes un repaso a la historia lejana y reciente y lo comprobarán.
No se me olvida la tercera de las razones. No es la ley d’Hondt la que tiene efectos perversos sobre la representación y el voto, sino el tamaño de los distritos electorales y los umbrales de entrada en el cómputo para los escaños (otra vez, una especie de democracia censitaria). El umbral del 5% o del 3% necesario para que a un partido se le cuente entre el número de «agraciados», hace inútiles los votos de muchos ciudadanos y, sobre todo, disuade de forma casi absoluta de votarlos para «no tirar la papeleta». Y, sin embargo, por ahí muchos ciudadanos se quedan sin opción de representación y la sociedad pierde la posibilidad de otras voces y otras ideas. ¿Eliminan IU y UPyD ese umbral del 3% para aumentar la democracia, anhelo que dicen desear tan fervientemente? ¡Naturalmente que no! Se trata de su negocio. Esto es, «más democracia pero para mí». ¿O acaso piensan que están locos?
Por cierto, y es lítote, no he oído muchas veces hablar de esto a los esforzados paladines de las reformas electorales.


EXTRAORDINARIO I+D+I

0 comentarios

A la memoria de Juan Rodríguez Meana

¿Cuántas veces han oído ustedes el blablablá de las nuevas tecnologías? ¿Cuál ha sido el número de ocasiones en que ustedes han visto a un «fenómeno» visitando o inaugurando un taller que trabaja con medios informáticos? Desinfinidá, ¿verdad? Pues ahora acérquense a algunas realidades concretas del Gobierno Asturiano, nuestro particular I+D+I.

Es usted profesor. Le ha tocado este año algún grupo de los que están sometidos a las llamadas «pruebas de diagnóstico», un examen general en algunas materias a los alumnos de 4º de Primaria y 2º de Secundaria. Pues bien, si es así, usted tiene que rellenar electrónicamente un amplio cuestionario, cuya cumplimentación le puede llevar en torno a los tres cuartos de hora. Ahora bien, si por algún fallo en el equipo o en el suministro eléctrico se interrumpe el trabajo, si usted se distrae y por error clausura el formulario, todo lo que ha escrito desaparecerá, de modo que se verá obligado a rendir homenaje a la película de Garci que, con escenarios asturianos, recibió el Óscar en 1983. No hará falta que les diga que evitarlo requiere un programa de páseme’lpioyu, un diseño informático al alcance de cualquier alumno en formación. ¿Desidia? ¿Desprecio hacia el profesorado y su tiempo? No lo descarten. Este gobierno y sus aliados gritan mucho contra los recortes y las cargas de Rajoy a los docentes, pero mantienen algunas tareas absolutamente inútiles y cargantes, que bien podrían eliminar de interesarse algo en quienes dicen defender.

(Lo que acabo de contar, en todo caso, puede estar ocurriendo en la casa del profesor: hay centros que tienen un servicio de interné tan endeble que es imposible trabajar en ellos. Es más, puedo citarles al menos un centro que está sin servidor (informático, no de los otros, que todo se andará) desde diciembre de 2012.)

Es usted padre o madre. Tiene que matricular a un hijo. Usted no puede hacerlo por interné, tiene que ir personalmente a la escuela, porque algunos formularios puede bajarlos por vía electrónica pero uno de ellos, el permiso para que la administración acceda a su declaración de la renta, solo se lo facilitan en el propio centro. En consecuencia, tiene que pedir una mañana (o unas horas) de permiso en el trabajo. Mas como el otro cónyuge no habrá ido con usted y él también tiene que firmarlos, usted o él tienen que solicitar otro permiso al día siguiente para llevar los papeles. Pero no acaba ahí la cosa. Tiene, una vez que se publique la lista provisional de admitidos, un solo día para hacer reclamaciones, si hubiere lugar a ello. Pero la lista solo se publica en el tablón de anuncios del centro donde usted hubiese realizado la solicitud. En consecuencia, debe pedir otro permiso.

Ya ven ustedes: mucho blablablá, pero toda la administración está pensada para los señoritos, los parados o los que no tienen nada que hacer —que debe ser lo que ellos sueñan como «una república de trabajadores de toda clase»—. Esto es, la idea del gobierno asturiano es que nadie trabaja, y que si lo hace, allá él, que pierda dos o tres días de sueldo, y si lo echan, mejor, que será culpa de Rajoy. Y todo eso, si el cónyuge no está divorciado o en trámite de divorcio, que, entonces, es posible que el otro no quiera firmar o no sepa uno dónde se halla el citado. ¿Incompetencia? ¿Desprecio al ciudadano? ¿Incuria?

Aquí también, en Asturies. Se acaba de anunciar a bombo y platillo que en Avilés se va a empezar a experimentar un sistema informático que permitirá que los enfermos crónicos no tengan que pasar por el ambulatorio a por su receta. ¿Está bien? No, es escandaloso. Hace ya bastante más de una década que algunos venimos reclamando la receta electrónica residenciada en las farmacias para los enfermos crónicos. De la misma manera, acuerdos con MUFACE para unificar el sistema de prescripción para los afiliados de esa entidad adscritos al SESPA. ¿Cuántas horas de trabajo de los médicos y enfermeras se llevan perdidas? ¿Cuántas horas de trabajo de los ciudadanos? ¿Cuál ha sido el tiempo dilapidado por unos y otros? ¿De qué cifras de malhumor acumulado podríamos hablar? ¿Cuánto tiempo seguiremos así todavía? ¿Qué guarismo representaría el dinero perdido o el costo acumulado?

¿Les importan algo los ciudadanos? ¿La realidad del mundo tiene algún peso en su psique, más allá del reflejo que ella supone para construir discursos acusatorios, exculpatorios o disuasivos? Siendo en cualquier caso un vector de una magnitud extraordinaria, ¿de qué I+D+I se trata? ¿Incompetencia? ¿Desprecio a los ciudadanos? ¿Incuria? ¿Despilfarro? ¿Ignorancia?

Elijan ustedes. Por cierto, puesto que ahora son tres los socios de Gobierno, distribúyanlas ustedes como quieran, en mayor o en menor proporción según su criterio, o, tal vez, de forma igualitaria y equitativa.

Rosa Díez, la «gobernanta» de Asturias

0 comentarios

Ya sé que el ABC apoya al PP y, por ello, da sus pellizquitos de monja a UPyD cuando puede. Por lo tanto, puede que haya un puntín de maldad en la crónica (con todo, me dicen fuentes periodísticas que la cosa fue así: de jefa a subordinado). ¡En fin, en todo caso, como en cualquier partido centralista: manda el que manda, y lo demás son cuentos!

Les extracto aquí lo más sustancioso del artículo, lo demás pueden verlo pinchando en el arreyu.
Rosa Díez corrió el miércoles a Oviedo a colgarse el mérito de que Asturias tenga un nuevo gobierno. Una vez allí no dudó en eclipsar al único diputado de su partido en el Principado, Ignacio Prendes, al que precedió en la palabra, acotó, corrigió en sus respuestas y dio órdenes sin recato y sin reparar en que los micrófonos estaban abiertos. Así se escuchó nítidamente como le marcaba con mandatos del tipo «ahí no te metas…no te metas ahí» cuando Prendes se enfrentaba a alguna pregunta incómoda.

Asturies

0 comentarios

  • el TSXA ordena repetir el votu emigrante nel Occidente (en TRES meses).

  • el parlamentu asturianu queda con 44 diputaos (falta'l diputáu del occidente).

  • el PSOE va recurrir la decisión al Constitucional.

  • el paru llega a los 96.700 asturianos (el 20,39% de la población activa).


Rosa Díez exigirá a Rajoy y Rubalcaba cambios sobre Amaiur y la Ley Electoral por su apoyo en Asturias

0 comentarios

Yá saben, pa pactar n'Asturies, esto ye, pa solucionar los problemes de los asturianos. ¿Fue pa eso pa lo que votaren a UPyD los 18.000 ciudadanos que lo ficieren? Pues, a lo meyor, sí, ¡vete a saber!

En fin, como toi fartucu de repetir, somos lo que queremos ser. ¿Que nun somos naide? ¿Que nun pintamos  nada? Eso ye, xustamente lo que queremos ser.

Porque, na democracia, a los políticos nun los manda'l cielu, como-yos pasó a les ranes que, na fábula, pidieren rei a Xúpiter y mandó-yos una trabe que los achapló, nin son dictadores qu'asalten el poder a golpe d'urna. Non, ye la xunta xeneral d'accionistes, toos y caún de los ciudadanos, los que ponen ehí a los políticos qu'ellos quieren poner. Eso, xustamente, ye la democracia.

Lleer más en: "Rosa Díez exigirá a Rajoy y Rubalcaba cambios sobre Amaiur y la Ley Electoral por su apoyo en Asturias (ABC del 28/03/2012)"

Una reflexión sobre civilidad y política

0 comentarios

Personas próximas y personas anónimas me han reprochado estos días el que en la noche electoral haya felicitado "personalmente" a Ignacio Prendes por su éxito. Es una buena oportunidad para realizar una reflexión sobre la civilidad, la política, la convivencia y la democracia.

En primer lugar, he de subrayar que la felicitación a Ignacio Prendes es personal, como decía el texto, esto es, al ciudadano, conocido y no diré "amigo", pero sí persona estimada, Ignacio Prendes que fue en su día alumno mío y con quien mantengo una relación de cordialidad.

Esa misma relación de cordialidad la mantengo con muchas gentes del PSOE, con gente de IU, con gente del PP y de otros; en general, "con quien se deja", esto es, con quien es una persona normal, de trato social y afable, sean cuales sean sus actitudes o militancia política.

Pero, al margen de su condición personal, todos ellos son también respetables en cuanto personas-políticas. En primer lugar, porque todos ellos son escogidos por los ciudadanos; pero, sobre todo, porque todos ellos son demócratas -tanto cada uno de ellos como cualquier otro- y porque representan una serie de intereses e ideas sobre el mundo y la sociedad que tienen su derecho a hacer oír su voz y su presencia.

¿Quiere eso decir que comparta lo que dicen? En absoluto, ni en lo que respecta a la política general ni con respecto a la asturiana. ¿Quiere eso decir que no combata lo que dicen? En absoluto también. Quizás alguien haya hablado tanto y tan claro como yo contra sus políticas e ideas, pero es seguro que no más.

Y, en particular, me parecen todos un desastre para Asturies, en la política económica, en la social, y, sobre todo, en su concepción de Asturies y lo asturiano. ¡Si hay alguien que lo haya reiterado tanto y tan claro como yo, que me lo diga! Es más, puede que aquí se halle, en Asturies, la "reserva espiritual" de occidente del centralismo vasallático, de la ceguera y de la incapacidad, representada por esos partidos, verdadera plaga de nuestra sociedad y causa de una parte de nuestros males y paro (desde siempre). En ese aspecto, UPyD es distinto solo en que viene a añadir la nota cómica: ¡se presentan a las instituciones autonómicas para cerrarlas o, al menos, reducirlas, devolviendo competencias a Madrid! Pero, ¡atención!, eso es lo que votan 18.739 asturianos, a lo mejor, muchos de ellos, pensando que votan otra cosa.

Concluyo: en este país nos hace falta (no ahora, sino desde siempre, desde 1812, al menos) separar rivalidad y confrontación política de las relaciones personales y de la convivencia. En una democracia cabe la presentación de todos y la representación de todos y todos tienen la misma "virginidad moral" para hacerlo, la misma "legitimidad radical". Y no lo olvidemos, en último y primer término, que quien toma las decisiones es la "asamblea general de accionistas", los ciudadanos, ahí radica la última legitimidad, la soberanía, y la primera responsabilidad, la soberanía.

No me cansaré de practicarlo y repetirlo: el respeto a los demás no es solo decirlo de boquilla, sino, aun pareciéndonos inútiles, perjudiciales o patéticas sus propuestas y actitudes, tener con las personas un ámbito de convencia social que no empañe la lucha en otros campos. Mutatis mutandis, como diría Concepción Arenal, en este campo ha de regirse uno por la máxima "Odia el delito y compadece al delincuente", entendiendo bien que muchos otros nos tendrán a nosotros también por delincuentes.

En resumen: más civilidad y, también, más valor para decir y defender lo que pensamos, que tal vez ambos, civilidad y valor, no sean más que dos caras de la misma fortaleza en las propias creencias y, por ello, de la falta de temor a contrastarlas públicamente.

El diputáu del occidente pal PSOE

0 comentarios

Contabilizáu'l votu emigrante, agora tenemos un resultáu definitivu de:
  • PSOE = 17
  • FORO = 12
  • PP = 10
  • IU = 5
  • UPyD = 1

Los votos d'esti cambiu foron los 573 de los emigrantes del occidente, que corespondieron: al PSOE 290 votos, 44 a Foro, 252 al PP, y 39 a IU.

Cola llei d'Hondt, a los socialistes sobraron-yos sólo 52 votos.

¿Arreglaránse esta vez?

0 comentarios

En el campo de la derecha vuelven a estar las cosas. ¿«Arreglaránse»?, como me preguntaba en un ensiertu anterior en este blog. Desde luego, de no ser así, el conjunto de la derecha asturiana —no sólo los elegidos, atención, también los electores— habrán hecho por cuarta vez en pocos años un pan como unas hostias, en lo que resulta en ejercicio de masoquismo histórico de escasa similitud.

Llama la atención, por otro lado, que, habiendo perdido FAC tres escaños, no haya obtenido el PP ni uno solo de ellos. Es evidente que ni el tirón general del gobierno de España ni la remoción de gente en las listas de los populares les han proporcionado rédito alguno. La comparación, por otro lado, con los resultados de las generales (en las que el PP vapuleó a FAC) subraya que la derecha asturiana —la social y la política— tiene un grave problema de articulación en Asturies, no con respecto al exterior, sino en el territorio. FAC, por otro lado, que planteó estas elecciones como un plebiscito, ha tenido un fiasco, aunque ofrece una solidez que muchos no sospechaban.

PP y FAC, pues, han fracasado rotundamente, tanto en su trayectoria como en los concretos resultados de estas elecciones.

El PSOE ha mantenido sustancialmente su voto y mejorado sus resultados. IU ha crecido menos de lo que esperaba, entre otras cosas porque el PSOE no ha bajado. La alta abstención ha sido una nota llamativa, que ha facilitado, por otra parte, la entrada en el parlamento de UPyD.

Queda, a partir de hoy, la partida abierta. De no haber encuentro entre las dos ramas de la derecha —bastante difícil—, gobernará don Javier Fernández con el apoyo de IU. Es decir, que tras el paréntesis de estos meses, volveremos a la política que durante décadas han protagonizado con tanto éxito PSOE e IU.

P.S. Las primeras comparecencias públicas traducen a un Álvarez-Cascos que se siente y propone como Presidente; a una Mercedes Fernández dispuesta a negociar, si hay con quien. Cospedal insiste en el diálogo y reitera las palabras de doña Mercedes. Suena a un dèjá vu, aunque veremos.

SEGUNDA ADICIÓN: Los resultados electorales sitúan, por ahora, a la UPyD en el limbo de la irresponsabilidad, posición ideal para ellos. Si el voto de la emigración arrebata un escaño a FAC, se convertirá en auténtica llave (o «puerta», como ellos dicen). «Entonces será el llanto y el crujir de dientes».

Les curioses adhesiones a la UpyD

0 comentarios
- UPyD: Rosa Díez y Toni Cantó -

Dalgunes noticies, más allá del so calter pintoresu, lo que faen ye sorrayar, con una llume plena, la entidá verdadera de les coses.

Asina, nun ye estraño que Ricardo Sáenz de Ynestrillas, un de los dirixentes ultraderechistes más conocidos, apoyase a la UPyD, porque "es el partido más parecido al auténtico falangismo". Yo nun pretendo facer ninguna crítica del apoyu d'Ynestrillas al partíu de Rosa Díez, nin sacar otra consecuencia que la coherencia de que los que preferiríen "antes una España roja que una España rota", apoyen (o manifiesten la so simpatía) a un partíu centralista y recentralizador. Y vuelvo entrugame, un partíu que naz pa esaniciar les autonomíes o reduciles, pa devolver competencies al estáu centralista, ¿qué fai presentándose a unes elecciones autonómiques? ¿Al mou y manera del foroñu?

¿UPyD col asturianu? ¡Como siempre!

0 comentarios

Los rapazos de N'Ast quéxense de que nes respuestes de Ignacio Prendes a La Nueva España sobre l'asturianu, esti venga a tar a la escontra, negándose a la oficialidá ("En España hay demasiadas barreras y no estamos dispuestos a levantar una más") y argumentando que nun hai problema col asturianu ("En Asturias no hay una situación de bilingüismo real").

¿De qué s'estrañen estos rapacinos? La UPyD nun fai más que repetir lo que vienen diciendo tantos próceres (de Neira a la Tía Nemesia, pasando por Gustavo Bueno) y lo que dicen PSOE y PP (y, cola boca más pequeñina, IU).

Asina que de qué s'estrañen.

Y más d'un partíu, la UPyD, que se presenta a les elecciones autonómiques pa facer l'autonomía menos autonomía, devolver competencies a Madrid y recentralizar España.

¡Hai munchu infeliz nesti mundu!

Parábola obstetrícica

0 comentarios

Dentro de lo curiosas que son siempre las elecciones en Asturies, estas lo son más aún. La idea nuclear de un estado autonómico o federal es que es más capaz de motivar fuerzas o aprovechar capacidades que se perderían en una organización centralizada. Asimismo, que los gestores serán más capaces de identificar los problemas y de buscar soluciones, por su proximidad a los mismos; de idéntica forma, los ciudadanos tendrán la opción de que se conozcan antes sus problemas y, por la cercanía, serán más capaces de exigir resultados. Sin embargo, ninguna de estas teóricas cualidades parece haber existido nunca en Asturies, al menos en grado apreciable.

Si, con respecto a esas variables, examinamos aquellas organizaciones que, con posibilidades de éxito, se ofrecen como gestoras de la cosa pública, el suspenso es absoluto. PSOE y PP, por ejemplo, se conjuraron durante mucho para evitar avances en la autonomía asturiana, hasta el punto de que las enmiendas reductoras de los proyectos estatutarios las redactaba (¡literalmente!) la misma mano. Después, el PSOE, con don Javier Fernández a la cabeza, ha sido el valedor y sostenedor del estatuto catalán, de la idea del federalismo asimétrico y de los demás disparates financieros y estatutarios que marginaron a Asturies. El PP, como el PSOE, ha apoyado en los últimos tiempos otros estatutos también contrarios a los nuestros intereses. Es más, ¿recuerdan ustedes una sola idea, una sola, manejada por el PP con respecto a nuestra comunidad que respondiese no a una papagayil reiteración del discurso de Madrid, sino nacida aquí y orientada a nuestros lares? ¿Una sola? Pago por ello. Lo único que yo recuerdo en las bocas de las señorías gavioteras es el sonsonete permanente de lo bien que lo hacían Aznar y —¡ay!— Cascos.

En cuanto a la UPyD, que encabeza mi sensato exalumno Ignacio Prendes, aún ignoro cuál es la razón por la que se presentan a las elecciones autonómicas. UPyD es fundamentalmente, y entre otras cosas, un partido recentralizador, cuyo programa máximo consiste en devolver al estado central unas cuantas competencias, entre otras la sanidad y la educación. ¿Qué sentido tiene, pues, un partido que se presenta a un parlamento autonómico para vaciarlo o cerrarlo?

Nos queda el señor Cascos. Uno todavía recuerda que don Francisco expulsó del PP al entonces presidente, don Sergio Marqués, porque este creyó que, como presidente de los asturianos, debía defender los intereses de estos (Fábrica de Armas, Ley de Uso, concesiones de radio, reforma estatutaria…) y no limitarse a recibir las órdenes de Madrid. Ahora, el señor Cascos se presenta como paladín de Asturies: «No somos una sucursal de Madrid», dice. ¿Damos crédito a ese saulino cambio de fe traspasada la raya de los sesenta, o creemos que la naturaleza humana es invariable a partir de cierta edad?

Como quiera que sea, parece que don Francisco llega tarde y con el pie cambiado. Porque, sobre ser la mayoría de sus votantes los menos partidarios de la autonomía, como se sabía de encuestas anteriores, ahora el CIS vuelve a recordarnos que los asturianos somos los más parecidos de España a los madrileños, y que una parte notable de nosotros piensa que sus aspirinas se las suministrarán mejor desde Madrid, que es mejor que el funcionario que decide sobre las carreteras y los trenes sea madrileño y que lo tendrá más fácil para reclamar si tiene que ir a la capital del Reino que a Uviéu.

¿Resultado y resultados de las elecciones? La parábola. Un par jóvenes de visibles carencias en lo psíquico y de notables distrofias en lo físico se encuentran acompañados por sus respectivos padres en el tocólogo. «Doctor, pregunta uno de ellos, ¿qué posibilidades cree usted que existen de que el vástago sea normal?» Por toda respuesta, el doctor emitió un suspiro.

MARIANO NO TIENE…

0 comentarios

Hará aproximadamente un mes, mi trasgu particular, Abrilgüeyu, se me apareció de repente, dibujó en la pantalla del ordenador una especie de escenario de guiñol, desapareció y, después, volvió a mostrarse por la derecha del escenario. Lo reconocí a pesar de que llevaba puesta una careta de Rubalcaba. A continuación aparecieron dos títeres, estos con las máscaras, respectivamente, de González y Guerra. Abrilgüeyu-Rubalcaba pareció darles instrucciones y, a una señal suya, al grito de «¡Mariano no tiene pilila, Mariano no tiene pilila!» (una frase que me hizo sonreír, pues se usaba en mi infancia para motejar al pusilánime o al cobarde), recorrieron frenéticamente el escenario para perderse por la izquierda del mismo. Desaparecidos, volvió a asomar Abrilgüeyu, doblado por la cintura hacia atrás, al modo como suelen hacerlo las figuras del guiñol, y me echó una chisgada descarada y cínica con su ojo derecho.

Pero no es de ello de lo que quería hablarles hoy, sino de las estrategias argumentales eje de la campaña de los principales partidos, del tuétano de lo que comunican, de su mensaje fundamental. IU, por ejemplo, suma a la idea de rebelión contra el sistema y a una cierta actitud juvenil, la cantinela de que PP y PSOE son exactamente lo mismo, y, en consecuencia, el que ellos son la única izquierda, el café-café del progresismo (sea eso lo que sea) y del obrerismo. Como aditamento, la bandera pirata: contra los ricos, los bancos, los mercados y los empresarios (malos).
Foro repite —solo en Asturies— a todas horas la misma matraca de que PP y PSOE son una idéntica entidad, hasta el punto de afirmar por boca de don Francisco que ambas formaciones pactarán tras las elecciones para presentar una moción de censura contra él. El raca-raca, bastante increíble, trata, evidentemente, de impedir que los votantes que de los populares pasaron a Foro en mayo vuelvan al partido de don Mariano, pues nada horrorizaría más a esos ciudadanos que el acabar apoyando al socialismo por vía directa o indirecta. La argumentación de Foro se complementa en nuestra comunidad con otra, en alguna medida paradójica: la de que, en cualquier caso, de tener representación en Madrid, apoyarían a Mariano Rajoy. La finalidad es, obviamente, la misma, evitar que vuelvan al PP los votos que en su día fueron a Foro, en este caso, por el temor de que, al no votar a don Mariano, respaldasen indirectamente al PSOE. Ciertamente, además, una parte importante del mensaje de Foro se basa en afirmar que solo un partido de ámbito regional, como ellos, puede defender los intereses de los asturianos sin cortapisas o condicionamientos.

Todo lo que hemos dicho hasta ahora es la médula de su mensaje en Asturies. En Madrid es principalmente otro (recordemos que el lema es «Más Foro. Mejor España») y busca otro tipo de electores, los de los ámbitos del PP próximos al complejo Esperanza Aguirre-El Mundo-Jiménez Losantos, los que, para entendernos, suelen motejar a Rajoy de «Maricomplejines». Allí, y para ello, el propio don Francisco se encarga de asistir a la manifestación de las víctimas del terrorismo (donde no estuvieron los principales cabezaleros del PP), de criticar en sus calles «la falacia del fin de ETA» o de resucitar la llamada a un Gibraltar español.

El guión del PP es simple y doble: «Nosotros no somos el PSOE y, por tanto, no lo haremos como ellos. Ellos destruyeron empleo, nosotros lo crearemos».
El PSOE agita también, como IU, la bandera pirata, pero con más discreción: contra los ricos, los bancos, los mercados, los empresarios (malos) y, un poco, contra Europa. Pero lo fundamental de su libreto es también jánico. Por un lado, asegurar que son ellos los únicos que pueden asegurar el estado del bienestar y apoyar a los que menos tienen. Por otro, aseverar que, si ganase el PP, las prestaciones sociales quedarán capitidisminuidas, ya no por necesidad, sino por voluntad —por maldad ideológica— de los populares. Todo ello, además, adobado con un discurso colateral destinado a poner en duda la capacidad de trabajo y de decisión de Rajoy, así como su falta de definición.

Y es aquí donde me acuerdo de aquella inesperada representación guiñolesca encabezada por mi enmazcaritáu Abrilgüeyu y de su coplilla burlesca. Porque han pasado de afirmar, durante más de un año, que el PP y don Mariano no tenían programa a proclamar ahora que lo tiene tan grande que a menester esconderlo para no asustar a quienes deseen entregarle su afecto en las urnas.

¡Arreniego de los demóngaros!, que decía mio güela.

Campaña electoral: Llamazares y Rosa Díez contra los partidos más pequeños

0 comentarios
Un 'olvido' de Llamazares y Rosa Díez torpedea a los partidos más pequeños

Mientres los del aduar anden perihí sopelexando'l so thimos acerca de l'afondamientu de la democracia y otros discursos follecos, los partíos yá aposentaos, cola ayuda los menores, pero tamién aposentaos, ponen falcatrúes pa que los non aposentaos y pequeños nun se puedan presentar a les elecciones. Asina, nestes, pela primera vegada na hestoria la democracia, pa concurrir a les elecciones xenerales hai que conseguir les firmes del 0,1% de los electores de cada circunscripción onde se presenten.

Si a esa dificultá, grande, añaden que llueu les xuntes electorales anulen les firmes y les candidatures col principiu asturianu de "al gochu gordu, unta-y el rau" (y al gorín, matalu de fame), ehí tenemos un elementu más de discriminación y una forma más de capar la pluralidá y la llegada a la sociedá d'otres idees, otres formes de tar na política y la representación d'otros intereses.

¿Sintieren ustedes esmolecese nin siquier un rispiu a los del aduar por ello? Nin vierbu, ¿non? A ellos abónda-yos con predicar el discursu d'IU de la circunscripción única. ¡Qué casualidá! Unos saben lo que dicen y los demás esberrellen detrás como oveyines.

Nel pinchu que-yos doi a continuación tiene vustedes tolos datos de la cuestión, incluides unes protestes -más bien confuses- d'IU y UPyD: Un "olvido" de Llamazares y Rosa Díez torpedea a los partidos más pequeños (El Confidencial del 14/10/2011)

Evidencias tras las europeas

0 comentarios
Elecciones Europées 2009La primera de las evidencias que se desprenden de la amplia victoria del PP en las elecciones europeas (casi un 4% de sufragios y 500.000 votos sobre el PSOE) es que Mariano Rajoy ha acertado en el tono que quiso dar a su partido tras el congreso de Valencia convirtiéndolo en un partido menos hosco y con menos aristas, menos rozcayeiru, de lo que era con Aznar y de lo que fue durante la primera legislatura de Zapatero. El éxito, por otro lado, tiene aún mayor valor si consideramos dos vectores: el primero, que este triunfo se suma al de Feijóo en Galicia y a la magnífica gestión de sus escaños, en Euskadi, por Antonio Basagoiti; el segundo, el que, durante más de cuatro años, el PP vagó por los predios públicos como un partido apestado, con el que nadie quería tratar ni negociar.

Yo nunca creí que Mariano Rajoy no fuese a encabezar la candidatura conservadora para las próximas elecciones generales. Lo dije a quien quiso oírme antes del congreso de Valencia y en los meses subsiguientes, en que algunos pensaban ­­—y otros laboraban para ello firmemente— que la presidencia de Rajoy iba a disolverse con tanta rapidez como una medida de Zapatero contra la crisis: porque es conocer muy poco el ser de los partidos pensar que, salvo en situación al borde del abismo, estén dispuestos a embarcarse en aventuras cuyo final se ignora; del mismo modo, constituye también un sueño el pensar que personas de un partido con un estatus asegurado vayan a correr el riesgo de proclamarse candidatos si no tienen la seguridad de ganar. En cualquier caso, el de Santiago de Compostela no sólo tiene ahora garantizada su candidatura para el 2012, sino que va a disminuir el ruido de quienes pedían un tipo de oposición más vocinglera o al dictado de la agenda de algunos medios de comunicación.

En toda Europa la participación ha vuelto a ser escasa, un 43%. ¿Tiene ello alguna explicación? Pues, aparte de la menor proximidad emocional que suscitan en el ciudadano estas elecciones en relación con las de su país, conviene dejar sentado que una parte de lo que se quiere que sea Europa tiene mucho de camelo, de discurso que, por más que se engole la voz y se cuente en términos altisonantes, no interesa más que a parte de la casta política y a algunos intelectuales. Y, por otro, lado, la construcción de la Unión se atropella, se pone cada poco tiempo una nueva meta hacia la que correr afanosos, sin pararse a reposar un segundo en lo ya conseguido y, sin esperar, ni mucho menos, a que ello se asiente en la percepción de los ciudadanos.

Ahora bien, con todo lo que se diga, nuestra participación ha sido de las más altas de la Unión, tres puntos por encima de la media. Eso quiere decir, tal vez, que nuestros ciudadanos tienen más interés que los de otros países en el tema, o que —como es más verosímil— son más fáciles, en general, de ser excitados en términos de combate nacional para dirigirse a las urnas. Si ello es de esta última manera, como yo creo que es (téngase en cuenta que la afección política básica es un instinto muy primario, que residiría en la amígdala y el sistema límbico, y que las decisiones que de esa afección surgen lo hacen tanto a favor del propio como en contra del enemigo), no se puede decir que la campaña de los dos grandes partidos (tan denostada por faltona y por dirigirse a los instintos más primarios, en especial la del PSOE) haya fracasado, sino todo lo contrario: ha conseguido arrastrar a las mesas electorales todo lo que era posible arrastrar en estas circunstancias.

Si fuese así, como digo, la derrota del PSOE sería aún mayor de lo que parece, pues habría extraído de sus caladeros todas cuantas capturas allí pudiese haber habido en esta coyuntura (y ninguna se ha ido a IU, por otra parte). ¿Las razones de ese desasimiento? EL PSOE habrá de examinar si, además de la crisis y el paro, no habrán defraudado a sus fieles sus modos (la mentira, la negación de la evidencia, la improvisación, las medidas económicas que se desvanecen en cuanto han sido dichas), y la apertura —con ligereza de trato, además— de ciertos temas muy delicados, como el aborto decidido por menores o la píldora postcoital dispensada sin receta.

Finalmente, se debe felicitar a nuestro vecino, el “soseras” de Francisco Sosa Wagner, que ha ingresado en la eurocámara, y a su partido, la UPyD, que ha dado un paso importante en su crecimiento, pese a todas las dificultades que tienen las pequeñas formaciones. ¿Cuál será el futuro de la misma? De momento, su mensaje neoespañolista (el único que de verdad llega y ha calado de todo su programa) viene teniendo éxito fundamentalmente entre las capas medias ilustradas y el funcionariado, así como entre una parte importante de voto del PP. Para que su consolidación sea posible hará falta, cómo no, mucho trabajo y acierto por parte de sus militantes. Ahora bien, en la medida que ese desapego de los votantes del PP hacia Mariano Rajoy va a disminuir en el futuro —porque la estrategia no-rozcayeira de éste va triunfando, lo que propiciará una modificación de las posturas de rechazo; porque va a desaparecer en lo inmediato de los medios de comunicación una fuente permanente de incitación de la desafección, causa no pequeña de muchas de las infidelidades del voto; porque la coyuntura de las próximas generales, con el PP a punto de ganar, pondrá en un brete a muchos de esos ciudadanos coyunturalmente desprendidos—, las cosas se pondrán más difíciles para el nuevo partido.

Y aquí, en Asturies, el PP sigue siendo describible, en parte, con el nombre de aquel ficticio corresponsal del El Bachiller-Larra, Andrés Niporesas. Es decir, que no gana aquí, en Asturies, por mala que sea la coyuntura para el PSOE: allí con la crisis, aquí con los sobrecostes y los retrasos; allá con Zapatero, acá con Areces.

Ni por esas.