Estos son Zapatero y el PSOE: Moncloa, gritos y susurros


Ahora que hasta El País parece saber quién es en realidad Zapatero y su contribución al desastre de todos estos años, y ahora que ya se han convocado elecciones, publicaremos aquí una serie de artículos que, desde 2004, vienen señalando ya qué tipo de plaga nos había caído encima. Con todo, en la mayoría de ellos se señala lo fundamental: que Zapatero no es un selenita caído del cielo, que fue, en su día, escogido como el mejor de entre todos los afiliados al PSOE y que su desastrosa política fue apoyada, aplaudida y jaleada por todos los afiliados y cargos públicos del PSOE, así como por todas las organizaciones territoriales del mismo. De la misma forma, fue aplaudido, apoyado y jaleado por muchos ciudadanos. Pero nunca, ni él ni su política fueron distintos. Desde antes de acceder al poder ya era una catástrofe anunciada: su incapacidad, evidente; su ignorancia, patente; su desprecio por la realidad, notable; su adanismo y sectarismo, totales: y fue eso precisamente lo que apoyaron los afiliados del PSOE y los votantes. ¡Que ahora no se llamen a andana!


LA MONCLOA: GRITOS Y GEMIDOS EN EL MES DE DIFUNTOS
(30/11/2010)

El sábado, 27 de noviembre, 37 dirigentes de las mayores empresas del país llegaban a La Moncloa a las diez de la mañana. ¿Qué impulsaba a tan poderosos ciudadanos a abandonar su ocio o su vida privada en tal día? En parte, los llevaba a ello su afán de servicio al país (y a sus empresas); en parte, el temor al dueño del BOE; de otro lado, sabían que purgaban su atrevimiento al haber presentado ante el Rey, y no ante don Rodríguez, el documento Transforma España. Y es que, como hemos dicho aquí, la citada «representación» —firmada por cien de entre las mejores cabezas y mayores empresarios de España— constituye un extremado grito de alarma (aunque guiado por la esperanza y con confianza en la capacidad del país), tanto por su contenido como por la instancia ante la que fue llevada, la Corona.

Trasladada su preocupación y la urgencia de actuar con prontitud, el señor Rodríguez les transmitió su voluntad de efectuar reformas rápidas, de dialogar con la oposición para llegar a acuerdos, de volver a reunirse con los empresarios en un plazo de tres meses, de crear una «Comisión Nacional de Competitividad» y, cómo no, les ha pedido «que creen empleo».

Es evidente que la convocatoria del Presidente a algunos de los firmantes de la «representación» responde, ante todo, a una doble necesidad política del Gobierno y del PSOE: la de, por un lado, no parecer sordos o insensibles ante un tan atronador aldabonazo sobre nuestra situación económica y la pérdida de valor como país; por otro, la de recuperar la mengua de prestigio que supone la palmaria desconfianza de «Los cien», al no haber tenido como interlocutor primero al Gobierno. Pero, dejando ello a un lado, preguntémonos por los posibles efectos reales de la reunión, por su traducción a hechos que puedan cambiar el rumbo de nuestra economía, ayudarnos a crecer, hacer desaparecer los embates sobre nuestra solvencia, crear empleo.

En primer lugar, es una evidencia que la palabra de Zapatero (y cuando digo “Zapatero” digo “el PSOE y su actual mayoría”) tiene la solidez del humo; su voluntad para tomar decisiones duras y continuar en ellas, la de un infante ante una tarea que le desagrada. Si su capacidad para ver y entender la realidad no estuviese mermada y ofuscada, podría decirse de él (de ellos) aquello de la Medea de Ovidio, «Video meliora proboque, deteriora sequor». Pero, aunque casi siempre sigue la peor parte, es dudoso que vea lo que está bien (o lo que funciona). Y no se crea que es esto una exageración. Recuerden, acerca de su capacidad, las palabras de Jordi Sevilla; no olviden que, en los tiempos de abundancia, fueron unos cuantos de su partido quienes le señalaron los límites que no había que traspasar; repasen las listas que por ahí circulan de las 50 veces que los socialistas negaron la crisis. Y, en cuanto a pactar con la oposición, ¿se nos olvidará la bocayada de quien dijo, hace pocos meses, que «nunca podré pactar con el PP, por razones ideológicas»?

De modo que es muy posible que dentro de tres meses no haya reunión ninguna, o que la haya sin contenidos, o que las reformas en marcha (en realidad, no ha habido, por ejemplo, reforma laboral de sustancia alguna) o prometidas se hayan modificado o retrasado.

Quedan por señalar un par de cosas. La primera, ¿qué es eso de pedir a los empresarios que creen empleo, cuando es el Gobierno el que, mediante su desastrosa política y su indigencia mental propicia el paro, o lo provoca directamente con su desinversión en obra pública? Sencillamente, cargar sobre los demás las propias responsabilidades.

La segunda, la estupefacción que causa el que haya que crear una Comisión Nacional de Competitividad para mejorarla o el que haya de entrevistarse de forma dramática y excepcional el Presidente con los empresarios para saber cómo va el país y cuáles son sus problemas. Esa conexión debería ser reiterada y frecuente. Una medida tan simple, por ejemplo, la llevamos nosotros hace décadas en nuestro programa. Pero, además, ¿no tiene acaso varios cientos de asesores el Gobierno? ¿No existe un Ministerio de Economía? ¿No tiene el PSOE una tupida red de militantes, asesores y cargos electos para conocer la realidad del país? ¿Son todos inútiles o es que sus únicos ocupación e interés consisten en engañar («seducir», se dice) a los ciudadanos para que los voten?

NOTA FINAL: En este mes, que comienza con la memoria de los difuntos y acaba con las elecciones catalanas, ha habido gritos en La Moncloa el día 27, sábado, según parece. El día 28, a partir de las ocho de la noche, han seguido los gritos pero, esta vez, acompañados de gemidos. Como siempre la Junta de Accionistas de cada Comunidad y la de todo el Estado, los votantes, tienen la última palabra sobre la renovación cuatrienal de los Consejos de Administración. En sus manos están el futuro y el acierto. Quizás Zapatero y los suyos preferirían no tener que convocar, en años, a estos pequeños accionistas para escuchar su voz y conocer su voto.

1 comentario:

OestePURPURA dijo...

> Todos
En noviembre del año pasado, un grupo de empresarios descontentos se reúnen para formar un corporación que presenta un documento llamado "Transformar España". Ese documento se presenta al Jefe de Estado.

Meses después, un grupo de indignados estudiantes, trabajadores, parados, se reúnen para formar un movimiento que presenta un documento llamado "Conclusiones del 15M". Este documento se lo presentan a todos menos al Jefe de Estado.

¿CASUALIDAD?

¿Empresarios indignados VS trabajadores indignados?
¿Empresarios indignados mirando los intereses de la derecha capitalista VS a trabajadores indignados mirando por los intereses de la izquierda social?
¿Empresarios indignados partidarios de la corona VS trabajadores indigandos partidarios del gobierno?
¿O no será que en realidad AMBOS, empresarios indignados y trabajadores indignados están trabajando JUNTOS por un mismo nuevo "status quo"?