Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Entre el desorden y el caos
(Ayer, en La Nueva España)
ENTRE EL DESORDEN Y EL CAOS
No es solo en nuestra Administración, la asturiana, donde destellan muestras patentes de desorden, pero en ella son notables últimamente. Un ámbito en el que han florecido ha sido en el de la gestión de la dependencia, con atrasos inaceptables en la tramitación de los expedientes, más de 450 días, y el colapso producido a raíz de la implantación del nuevo sistema digital de gestión, con miles de expedientes duplicados. Tan es así que el propio presidente Barbón se ha visto obligado a reconocer en la Xunta que “en la gestión de la dependencia no lo estamos haciendo bien”.
Pero si una parte de ese desorden y desatención puede ser explicada por falta de sabiduría y prudencia al aplicar el nuevo sistema, lo que no tiene justificación alguna es lo que ha ocurrido con la minería del carbón. Y no me refiero al desgraciado accidente de los cinco mineros muertos en Cerredo el 31 de marzo de 2025, de lo que se ocupa la comisión creada para investigarlo y se ocuparán los tribunales, sino a la chapuza administrativa que salió a la luz con motivo de las pesquisas sobre esas muertes.
Esta es la cuestión, el misterio o el nombre que ustedes, si son maliciosos, quieran ponerle: la Decisión 2010/787/UE de la Unión Europea obligó a cerrar todas las minas de carbón que necesitasen ayudas públicas desde el 1 de enero de 2019. En consecuencia, cerraron prácticamente todas las minas de Asturies, Aragón y Castilla León. Ahora bien, la Administración asturiana buscó un recoveco legal para que se reabriese alguna mina. En vista de ello, el Ministerio para la Transición Ecológica estableció en 2021, en la Ley de Cambio Climático, una disposición que impedía la interpretación que Asturies hacía de la Decisión 2010/78/UE.
En todo caso, lo más sorprendente, es que desde 2019 el carbón que se extraía en Asturies -el de esas minas que “volaban bajo el radar”- desapareció de las estadísticas. Ni Asturies aportó datos al respecto ni el Ministerio los pidió. Desde Madrid afirman que no tenían constancia de que en Asturies hubiese alguna mina abierta. Aquí “no se actualizaron los registros, pero volverán a aparecer en las estadísticas de 2025”, afirma nuestro Gobiernu. Para ser justos y evitar interpretaciones maliciosas prima facie hay que decir que existe un criterio dispar de lectura de la ley entre Madrid y Uviéu.
El Gobierno no solo navega en el desorden, sino que es capaz de provocar el caos. Así, después de representar una comedia de dos horas a las puertas de Canosa, digo de la sala de reuniones, negándose a entrar hasta que no les diesen lo que querían, Sumar consiguió que el PSOE elaborara un decreto embustero (fake), el Real Decreto-ley 8/2026, de 20 de marzo, prorrogando los contratos de arrendamiento de vivienda y limitando su subida. Como previsiblemente este documento será rechazado en su tramitación parlamentaria -por eso es “embustero”-, se abre un plazo de renegociación de contratos en condiciones que cesarán una vez se rechace dicho texto. El caos en los juzgados y las disputas entre propietarios e inquilinos morosos, con sus abogados por medio, está servido.
Y lo de Adamuz, al margen de lo principal, la tragedia, es un desordenado sainete: tramos de vía que desaparecen, informes que se contradicen, nuevos raíles que se encuantran, carriles cuya procedencia se ignora… Menos mal que el Estado está en manos de gente de orden.
¿Y qué me dicen de lo de Indra, de la que tantas inversiones y empleos esperábamos en Asturies? El Ejecutivo aupó en su día a Ángel Escribano a la presidencia de la compañía, hace no más de un mes prohibió que Indra se fusionase con EM&E Group, empresa familiar de Escribano, después presionó y presionó hasta que el conminado dimitió. El Gobierno aúpa ahora a Ángel Simón, un hombre próximo al PSC y al PSOE. ¿Cómo quedarán aquellas inversiones en nuestro país?
Y, por no callarlo: el lamentable caos que la huelga de médicos provoca en la sanidad: en los pacientes que esperan consulta, revisión o cirugía. Porque el blanco de esas huelgas no son los ministros ni las acciones de ninguna empresa. Son los presupuestos del Estado y de las comunidades autónomas y el ariete, y a la vez blanco, los ciudadanos a la espera de atenciones o en demanda de ellas.
Favoreciendo el empleo
FAVORECIENDO EL EMPLEO
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares
La fórmula es fácil, como ustedes saben: se invierte un capital -en diversas formas y cantidades-, se fabrica un producto o se presta un servicio, se requiere personal para esa fabricación o servicio. De esa cadena se producen beneficios para el capital invertido y, en forma de salarios, para las personas que intervienen en la fabricación o en la atención a las necesidades o demandas de otros. En su modo industrial, agrario y ganadero, ese proceso tiene su inicio en el beneficio de la naturaleza (minería, fuentes energéticas), de la tierra cultivable o de los animales. Es esa la forma en que se produce el empleo y, por ello, la posibilidad de que quienes no tengan bienes de fortuna puedan disponer de medios para su alimentación, vestido, vivienda, ocio, etc. Aunque caben matices, es una evidencia que tanto el aumento de la población mundial, como el aumento general del bienestar se debe en gran parte al incremento en la explotación de los bienes beneficiables de la tierra.
Ahora bien, en una parte del mundo contemporáneo se ha extendido una a modo de mística religiosa que considera la minería como una especie de violación de lo sagrado. En España, por ejemplo, existe en los últimos tiempos una sistemática oposición a la minería, social, institucional y política. El ejemplo más notable: la Ley de Cambio Climático, de 2021, impide explotar el uranio en España, del que tendríamos reservas para décadas. ¿No lo usamos? Sí, lo importamos de Rusia. Sigamos: para todo eso que llamamos la transición energética, son necesarios esos escasos minerales que llamamos “tierras raras”. Lo son para las baterías de los coches eléctricos, teléfonos móviles, sector aeroespacial… Ahora bien, Occidente depende, en general, de China para muchos de esos minerales, hasta el punto de que las recientes tensiones provocadas por el xateru Trump han hecho decrecer la adquisición de esos materiales. Consecuencia: «La falta de tierras raras por el bloqueo chino obliga a parar plantas de Ford, Suzuki o Setllantis» (y algo tendrá ello que ver, como consecuencia, en el empleo, digo yo).
Esa ausencia de minerales raros y su extrema perentoriedad para la industria avanzada, ha obligado a la UE a impulsar en todo su territorio un plan para la explotación de esos materiales. En concreto, en España se localizan varias zonas con esa riqueza -47, en total-, en Extremadura, Galicia, Castilla-La Mancha y Andalucía, y Bruselas trata de impulsar su explotación. Ahora bien, dada esa oposición general de carácter entre místico y medroso, seguramente será difícil poner en práctica muchas de esas actuaciones.
Aquí, en Asturies, en concreto, tenemos paralizada, por esas razones, una explotación minera en Salave desde hace años, sin ni sí ni no, o, por poner otro caso, IU exige a sus socios del PSOE en el Gobierno regional prohibir los sondeos mineros en Peñamayor, mediante una proposición no de ley para revocar los permisos de investigación del Principado y evitar una futura explotación de los minerales. No acaba ahí la cosa. Ustedes, personas atentas a todo lo que ocurre en nuestro país, tendrán una enorme lista: cada vez que se afuraca la tierra para hacer una prospección o se anuncia la posibilidad de una cantera o minería, surge la oposición vecinal, agabitada siempre por algún partido de los denominados progresistas, esto es, de los que están a favor del empleo.
En el ámbito de la energía ocurre otro tanto. Les ofrezco, simplemente, un titular de LA NUEVA ESPAÑA: «La falta de redes eléctricas pone en jaque grandes proyectos industriales en Asturias. El retraso en la ejecución "urgente" de infraestructuras imposibilita el aumento de la producción de zinc en Azsa y el horno de Arcelor en Avilés, entre otros planes». Ya comprenderán ustedes que esa grave carencia supone falta de inversión y de puestos de trabajo. Esas redes, que se han denominado «anillo central» de Asturias, llevan un retraso de más de un quinquenio, retraso que es debido fundamentalmente a la inoperancia de la administración central, pero, asimismo, a oposiciones vecinales y municipales de variado signo, que en algún caso, pero no de forma general, están cargadas de razón.
Ahora bien, cualquier nueva estructura relacionada con la renovación energética, la descarbonización, el tratamiento de los residuos, encuentra una oposición sistemática, sen cuales sean sus garantías o su ubicación. Hagan cuenta de los parques eólicos detenidos por la oposición vecinal o municipal, de los parques de baterías (estos, con la ayuda del Gobiernu), de las plantas de depuración de residuos ganaderos. Cuando no hay una oposición de principio por su “maldad” intrínseca, la hay por motivos coyunturales. En general, todo el mundo está a favor de las energías limpias, la descarbonización y de palabrería como “la sostenibilidad”, “la resiliencia”, etc., pero no de esas concretas actuaciones que la permiten, por lo menos, como me gusta repetir, “non na mio quintana”. Algunos precisan, con esa retórica tan propia del progresismo medioambiental: “Estamos a favor de las empresas, pero que no sean contaminantes”. O sea, de los milagros o los imposibles. De lo que no se está a favor en ninguno de estos casos es del empleo, del real, del que puede existir.
Y si, además, caemos en el pintoresquismo de que la Universidad reconozca la objeción de conciencia para la participación de los profesores en proyectos militares, llegamos ya al extremo. Por cierto, cuando uno tiene la obligación de participar en algo que no le gusta, dimite, no escapa de su obligación.
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Unos habitantes encantados en un país encantado
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
UNOS HABITANTES ENCANTADOS EN UN PAÍS ENCANTADO
Abro mi NUEVA ESPAÑA del día de El Carmen y me encuentro con tres artículos que tienen el mismo fondo, uno, de los 20 años de tramitación de la mina de Oro de Salave y la incógnita sobre su futuro, con la pérdida de empleo y capacidad de autoabastecimiento que ello conlleva. Otro, defendiendo la inocuidad de las baterías de almacenamiento, su necesidad y su normalidad hace tiempo en otros países. Un tercero, oponiéndose a la minería en la sierra de Peñamayor. ¡Tres en el mismo día, nada menos!
Y si ustedes siguen con una mínima atención este tipo de cuestiones, verán que la oposición a cualquier indagación minera o instalación industrial es universal y ubicua.
Por hacer el cuento breve: queremos móviles y baterías de coches, por ejemplo, pero no queremos que los materiales salgan de nuestro subsuelo; provienen de otros países, con condiciones indignas para los trabajadores, acaso, y sin miramientos ambientales. Pero, como eso no está a nuestra vista… Deseamos y exigimos energía sostenida, a precios baratos y de fuentes no contaminantes, pero no queremos delante de nuestra vista los ingenios que pueden producirla o almacenarla. Los de Síbaris, aprendices.
Vivimos encantados como si habitásemos un mundo encantado donde los bienes se produjesen de forma milagrosa. Y no es de extrañar. Partidos y diputados se oponen a las baterías de acumulación de energía, a las explotaciones mineras; los ayuntamientos, a los parques eólicos; diputados hay que piensan que para acabar con el problema de la basura basta con prohibir los envases. No hablan de trasgos malignos y espíritus, pero los temores irracionales vienen a ser los mismos.
Ese es el mundo moderno, el mundo mágico. Por eso la Ministra de Sanidad propone sustituir los antidepresivos por "apuntarse a un sindicato" o a una "asociación feminista".
Quien crea que la visión mágica del mundo ha desaparecido es que no abre los informativos diarios.
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Con lenguas ajenas
(Ayer, en La Nueva España)
CON LENGUAS AJENAS
Me van a permitir que hoy hablen otros por mí. LA NUEVA ESPAÑA lleva tiempo realizando una serie de magníficos reportajes que firma Eduardo Lagar en los que se entrevista a diversos personajes incardinados en concretos conceyos asturianos. En los últimos días, Aller y Mieres han sido los concejos representados; hace tiempo, Llangréu. Recojo las palabras de Luisa Fernández Alonso (Aller), Ánxel Álvarez Llano (Aller), Margot Castañón (Aller), Ana Esther Velázquez (Mieres), Francisco Palacios (Llangréu). Además de las de esas personas, anoto las de Carlos Paniceres, el presidente de la Cámara de Comercio de Uviéu, en una entrevista del último día del 2023. Son las palabras de ellos, no las mías, pero coinciden en sus ideas con lo que vengo escribiendo en este periódico y en mis libros desde hace décadas, aunque, seguramente, las suyas tienen algo más de precisión o de certeza.
Sobre nuestra incapacidad para unirnos y nuestro negativismo
"En Asturias existe el frente del no: se quejan de todo, pero no quieren que nada cambie". “En Asturias siempre hay unión en contra de algo y nunca a favor”. “Esto y los localismos son los problemas de Asturias” (Carlos Paniceres).
"Tenemos en Asturias productos excelentes, nos falta venderlos". “Y aquí, además de no saber vendernos, creo que tenemos otro hándicap importantísimo y es que en Asturias no nos unimos” (Luisa Fernández).
Nuestro conservadurismo
“Hay inmovilistas de izquierdas e inmovilistas de derechas” (Carlos Paniceres).
"No se puede estar en contra a la vez de térmicas, nucleares, eólicos y fotovoltaicas" (Paniceres).
“Aquí, en Aller, el futuro fiábase a la minería cuando ya sabíamos que la minería iba a acabar. En les últimes movilizaciones que hubo yo ya decía: esto no tien vuelta atrás. La gente todavía seguía muy machaconamente diciendo que había que mantener la minería, que era lo que verdaderamente nos iba a dar el futuro” (Ánxel Álvarez Llano).
El desprecio de lo propio
“Hoy en día tenemos munches marques de calidá en Asturies. Y a veces duelnos muchísimo tener que leer determinaos nombres en castellano que no-y peguen nada al producto. Pero estamos viendo que marques de fuera sí utilicen el asturiano pa promocionase. Aquí hasta decir ‘quesu gamonéu’ parez que cuesta trabayu».
“No sé por qué esi rechazu. Esto, lingüísticamente, estúdiase: hay un autoodio, un prejuiciu lingüísticu. Tovía queda gente con el estigma esi: de que ye ‘hablar mal’” (Ánxel Álvarez Llano).
La ensoñación del pasado. El ensueño de depender del Estado y de fiarlo todo a él. La dificultad del cambio de mentalidad
“Se va despoblando porque no hay alternativas. Y no hay ese germen de autónomos y emprendedores que ya hay en otros sitios. Pero eso necesita años. Es una cultura que precisa tiempo” (Luisa Fernández).
“Mira, yo voy decite una cosa y que lo respete quien quiera. Yo solo veo que hay xente vaga. El cuerpo humano ye una máquina pa trabayar, pa divertite, pa reír, pa comer, pa obtener comida. Y obtener comida solo la consigues trabayando. Pues a la gente no-y gusta trabayar, solo-y gusta pintar la uña y quejase, a ver cómo vive del mundo subvención”.
“Que no me vengan a decir que les Cuenques van mal. Aquí sólo se necesita gente emprendedora” (Margot Castañón).
“La minería forma parte de nuestra historia, y debemos conservarla. Pero una cosa es conservar la memoria de la minería y otra cosa es la nostalgia. No podemos quedarnos anclados en la nostalgia porque paraliza” (Ana Esther Velázquez).
Sobre el efecto negativo de las prejubilaciones y la escasa eficacia de los fondos mineros
“Ahora aquí estamos en una situación muy difícil [en Mieres], en buena medida, de descomposición social, económica”. “Cuando empiezan las prejubilaciones, empieza a haber alumnos que dicen: ‘Yo de mayor quiero ser prejubilado’ [y tienen los peores resultados en los estudios]” (Ana Esther Velázquez).
“Les carreteres que se ficieron con los fondos mineros valieron pa que la xente viniera, pero también pa que marchara” (Ánxel Álvarez).
“Con la reconversión, aquí hubo muchas promesas. Pero ¿dónde fueron los fondos mineros, qué resultados tuvieron?” (Francisco Palacios).
"¿Sabes lo que hicieron con les prejubilaciones la mayoría de la gente? Comprar un pisu en Gijón. Y el guaje, al paro. Decíen: ‘El mi guaje non va a trabayar por 600 euros’. Pero luego el guaje con un buen coche de marca y fumando, echando fumo atrás. Y en casa: ‘Habla suave, que vino el nenu a las siete de la mañana’” (Ana Margot Castañón).
Respecto al resultado de las prejubilaciones y los fondos mineros, las opiniones son unánimes. No obstante, los invito a ver la entrevista que LA NUEVA ESPAÑA publica el último día del 2023 con Antonio Hevia, el cabezaleru de CC OO entonces, en que explica el proceso de la jibarización de Hunosa y se queja de que no se reconozca el papel de los fondos mineros en Les Cuenques: https://www.lne.es/asturianos/mieres/2023/12/31/hay-bajar-buracu-noche-cambio-96401857.html
LA MUERTE DE ASTURIES
Uno de los tópicos más recurrentes de la literatura asturiana a partir de los primeros años del XX es el que he denominado el «ubi sunt identitario». Los poetas se preguntan y lloran por lo que ellos creen que ha desaparecido o está a punto de hacerlo definitivamente (el carru d’esquirpia, la gaita, la montera, la aldea misma) y entienden que ello representa al mismo tiempo la extinción de una forma de ser, la extinción de la identidad asturiana, la muerte de Asturies, en cuanto que esos rasgos, conductas y quehaceres cantados como perdiéndose serían precisamente la caracterización peculiar de la sociedad y del territorio. En lengua no asturiana y aunque parcialmente, La aldea perdida sería la primera y más exitosa manifestación de ese «ubi sunt» elegíaco.
Curiosamente, a finales de la última semana del pasado mes de mayo, se han producido dos intervenciones políticas que nos llevan a una perspectiva semejante a aquella desde que los literatos emitían su planto por la extinción de las cosas. La primera, la de don Javier Fernández, Presidente: «No hay ninguna esperanza para la minería en Asturias si el Gobierno disminuye las ayudas de manera drástica y las retira definitivamente». La otra, la del sindicalista Manuel Fernández, «Lito»: «esta región no podrá vivir del turismo ni de los servicios, y, además, lo que sabemos hacer es industria. Dentro de un tiempo, Hunosa será algo nostálgico y en la siderurgia, como no seamos capaces de adaptarnos a las circunstancias... seguiremos corriendo peligro. ¿A qué nos vamos a dedicar?».
No creo que las implicaciones emocionales de esos acabamientos que ambos líderes señalan sean para ellos semejantes, en el plano identitario-holístico, a las que aquellos otros significaban para los literatos del siglo pasado, pero es posible que lo sean para mucha gente. En todo caso, lo que sí es cierto es que estamos llegando al término de una Asturies, la minera e industrial de producción primaria, que nació en el último tercio del XIX, se prolongó durante todo el XX y tuvo su culmen durante el franquismo.
No es esa la única Asturies que se termina. Lo hace también la ligada a la ganadería de leche. De manera parecida a los sectores industriales primarios y extractivos , desde principios del XX, con el aumento de la renta disponible, el acrecentamiento de la población urbana y las innovaciones técnicas para la conservación y transformación de la leche, el ganado bovino había experimentado un crecimiento exponencial, de tal forma que no quedó en todo el territorio casa o casería donde no hubiese una vaca o vacas; hoy, por el contrario, apenas queda una casa por pueblo en que haya una Cordera, y ni siquiera una pita o un gochu. En cuanto a la producción ganadera, digamos empresarial, se ha pasado de las 28.631 explotaciones bovinas en 2001 (de las cuales únicamente 6.599 eran exclusivamente lácteas) a las 17.614 de 2012 (lácteas, 2.378).
En un artículo publicado aquí, en LA NUEVA ESPAÑA, ya hace tres años, «Meditación en San Roque», reparaba yo, situado sobre el puerto de Llastres, cómo el paisaje que hacía pocas décadas era todo cultivado o contenía prados de guadaña, era hoy todo monte o eucaliptal, salvo un pequeño retazo. Y añadía « Vuelvo otra vez a la excepcionalidad de la parcela verde claro de San Telmo y pienso que los asturianos de hoy estamos asistiendo a las últimas horas de un paisaje, el de los prados, que tenderá a desaparecer en pocas décadas, pues no sólo disminuye a ritmo exponencial la población que trabaja en el sector primario, sino que mucho de lo que hoy se conserva de naturaleza humanizada lo es porque la cuidan personas ya retiradas a las que mueve una especie de responsabilidad estético-social que los impulsa a mantener despejados caminos y campos.» Para concluir: «De modo que, medito —sobre estar justificada la señardá que provoca mi mirada al contemplar el entorno a estas horas de la tardina—, bien harían los asturianos de hoy en guardar en sus retinas o en sus archivos fotográficos un paisaje que, en sus elementos primarios y en su significación como «idea», como patrón visual significativo de nuestro país, va a dejar de ser».
Pues bien, esa Asturies del último siglo y medio está a punto de desaparecer definitivamente. Ello —aparte de las cuestiones relativas al empleo— conlleva consecuencias de todo tipo. En el plano emocional y vivencial, la de que las generaciones futuras no tendrán con nosotros una experiencia compartida ni, en gran medida, un mundo de presupuestos común.
Pero, por otro lado, las mentalidades a que han dado lugar las estructuras económicas y sociales, y los discursos con ellas producidos, se conservan, por lo general, mucho más allá de que tengan soporte alguno en la realidad. El peligro es que esos discursos ligados al pasado tiendan a interpretar el mundo en nombre de lo que no es ya más que un puro constructo imaginario. Y, lo que es peor, que pretendan la vuelta atrás, hacia un pasado que nunca volverá, impidiéndonos, así, interactuar con el mundo real y preparar el camino hacia lo venidero. Que es, en realidad, lo que llevan haciendo la política y el discurso social dominante en Asturies desde hace al menos tres décadas: mantener el culto al cadáver insepulto del pasado, fingiendo que es un cuerpo con plena vitalidad, impidiendo de ese modo (en parte, de forma interesada) que nazca el presente y se abra el futuro.
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El negociu ye'l negociu
Na reunión que tuvieren el martes 31 nel Ministeriu d'Industria, UXT y CCOO anduvieren a piques de llevantase de la mesa porque también s'invitara al tercer sindicatu, USO. Los dos sindicatos considerárenlo "una provocación" y tan estudiando llevar a xuiciu al Ministeriu por invitar a USO a la reunión (encuentro en el Ministerio (LNE).
| Imaxen de la reunión nel Ministeriu. Tomada de La Nueva España |
Nun crean ustedes que ye la primer vegada, ye siempre, uquiera qu'hebia una reunión d'esta triba. Porque, perriba los intereses de clase, de la defensa d'un sector económicu, de la del proletariáu, o cualquier otra caxigalina, ta lo principal: EL NEGOCIU.
Y ehí sí qu'hai que ser firme: si nun dexamos a naide más entrar nél, tocamos a más: poder, subvenciones, cursos de formación..., negociu.
Esi ye'l principiu fundamental de cualquier acción reivindicativa, de cualquier política de clase, de toa mentalidá revolucionaria: "EL NEGOCIU YE'L NEGOCIU".
Les interesantes y atinaes opiniones d'un economista
Asoleyamos equí una entrevista con Jesús Fernandez Villaverde, un economista caderalgu na Universidá de Pensilvania. Publicóse en La Nueva España del 27/05/12.
Les sos opiniones paécennos interesantes y coinciden na dirección principal colo que tanto'l PAS como yo venimos calteniendo dende fai más de 25 años. ¡Llástima de ceguera, de cobardía y d'adocenamientu! ¡Llástima d'eso que se llama "pensamientu"! ¡Y cuántu aprovecháu (material o n'espectativa d'ello) del discursu dominante! Pero, en fin, onde nun hai tasa ponse ella (o "dientro de cien años, toos calvos").
«O Asturias cambia el chip, o en veinte años se queda como un parque nacional»
«La región ha estado con la cabeza metida en la tierra, pensando que esto se arreglaba con subvenciones»
«Si damos una educación bien orientada, en cinco o diez años habrá gente emprendedora generando ideas»
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| Jesús Fernández Villaverde en semeya de Luisma Murias pa LNE |
El economista asturiano Jesús Fernández Villaverde -nacido en Madrid en 1972, aunque toda su familia es de Lena y de allí se considera- es catedrático en la Universidad estadounidense de Pensilvania y uno de los miembros más activos del llamado «grupo de los cien», colectivo de intelectuales ligado a la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), de orientación liberal. En esta entrevista expone su diagnóstico sobre Asturias: «Lleva quince o veinte años con la cabeza metida en la tierra».
-Asturias cambia de Gobierno tras un año de convulsión política y parálisis presupuestaria. ¿La factura de los daños es alta?
-Lo es. Hay nuevo Gobierno, pero tengo mis dudas de que haya estabilidad, porque el PSOE tendrá que contentar a la vez a IU y a UPyD, y será difícil. Históricamente el PSOE ha tendido relativa habilidad para pactar con aliados difíciles, pero creo que no se ha resuelto el problema de la estabilidad a medio plazo. Y esto ocurre con las cuentas públicas particularmente mal y en medio de una crisis muy fuerte.
-Esa crisis ha pillado a Asturias sin haber completado su transición económica...
-Está agravada por un problema estructural que arrastramos desde hace décadas. Lo ilustro con un ejemplo gallego: hace cuarenta años, Xosé Manuel Beiras publicó un libro sobre el atraso económico de Galicia que se convirtió en el origen del nacionalismo gallego moderno. En 1972 a nadie se le hubiese ocurrido publicar algo así sobre Asturias, entonces una región rica. Ahora vemos que hay partes de Galicia que han conseguido un desarrollo importante, mientras que Asturias, en general, no ha sabido gestionar el cambio de modelo del carbón y la siderurgia hacia otro basado en el capital humano, la tecnología, la investigación?
-¿Ha fracasado el modelo de reconversión que se siguió en Asturias?
-Yo lo veo básicamente en mi pueblo, en Pola de Lena. Me cuenta que han prejubilado a la gente con cuarenta y pocos años. ¡Es que es mi edad!? El modelo ha consistido en meter dinero y subvenciones. Otro ejemplo: la gente dice que la Autovía Minera está bien, ¿pero era verdaderamente una prioridad? La última campaña electoral me deprimió mucho, de nuevo con los líderes hablando sobre los fondos mineros. Parece que nadie se ha sentado a pensar, por ejemplo, qué pasa con la Universidad, por qué no está al nivel que podría tener. La discusión política y de la sociedad no se ha centrado donde debiera, en tener una buena educación. Los vascos lo ha hecho mucho mejor que nosotros, con una política más sensata en educación y tecnología.
-¿Qué falló?
-La salida no es buscar un caballero blanco, darle un porrón de dinero a la Thyssen o otra empresa en subvenciones para que se instale. Sí puede serlo tener un buen departamento de Informática en la Universidad del que sale un chico o una chica muy listos que decidan el último día de la carrera montar una cosa que de pronto se convierte en una gran empresa. Es el ejemplo de Google: dos alumnos de Standford, con buen apoyo intelectual de la Universidad y facilidades para emprender. No les dan una subvención, pero tampoco les exigen dieciocho papeles para empezar. Y existe acceso al capital riesgo, algo que aquí no está valorado. En España no hay una cultura de tratar bien a la gente emprendedora. Si los creadores de Google van con sus 23 años a pedir financiación a un banco en España, les dan la vuelta, mientras que para otra persona de 45 años y con corbata puede aparecer el dinero. Asturias necesita un cambio de chip y corresponde al presidente regional, como líder natural, transmitir ese cambio a la sociedad.
-¿Qué capacidad de maniobra tiene un Gobierno regional en circunstancias tan adversas como las actuales?
-Es relativamente claro. Una de las ventajas como dirigente regional es que no te tienes que preocupar de política monetaria y otras de ámbito semejante, sino de procurar que la educación vaya bien y de que sea fácil abrir una empresa. El Estatuto de Autonomía te da margen para ello. El problema es que a los políticos lo que les gusta es inaugurar estaciones del AVE. Cambiar los estímulos para premiar a los mejores profesores y que funcione mejor la educación es algo mucho más gris, pero muy importante. Se puede orientar el modelo productivo, evitar gastar dinero tontamente, transmitir a la sociedad que los problemas son muy serios y regenerar el capital social que existe, que es una de las claves de lugares como el País Vasco.
-Allí hay una tradición empresarial muy potente; aquí escasean los emprendedores...
-No creo que el asturiano en sí mismo no sea emprendedor. Fíjese de la cantidad de los que hay por el mundo. Pero tradicionalmente esa iniciativa se ha volcado hacia la emigración, porque la economía asturiana estaba controlada por las grandes empresas. La iniciativa empresarial no se crea de la noche a la mañana; pero si damos una educación de calidad y orientada a ello, en cinco o diez años habrá gente que genere ideas. Ésas son las cosas que funcionan. Siempre que hay una Universidad donde se prima la investigación y la excelencia, surgen empresas como hongos.
-¿Todos los caminos conducen a la Universidad?
-También a la formación profesional, gran olvidada. ¿Por qué los alemanes hacen mejores coches que nadie? Tiene mucho que ver su programa de aprendizaje. Reproducirlo desde cero es muy difícil, pero se puede hacer mucho. También con el reciclaje de los trabajadores (formación continua), que en España es una vaca sagrada. Básicamente funciona así: se da un dinero para que los sindicatos o la CEOE organicen un cursillo, traen a uno que cuenta a los alumnos cómo hacer un currículum y facturan 40.000 euros. Toda la formación es importante. La educación temprana es básica y seleccionar buenos maestros es esencial, algo que compete al Principado.
-Hasta ahora el acento se puso en las infraestructuras. ¿Hay que pasar página?
-Cuando voy a Asturias por el verano, desde Madrid a Ribadesella llego en autovía. ¿Qué más se quiere? Para lo que nos va a dar, el AVE no merece la pena, es una inversión costosísima. Ahora está en marcha y habrá que acabar la obra, pero el día que se planteó ¿era una prioridad mayor que meter dinero en la educación? Y no vale decir que eran prioritarias las dos cosas, porque el dinero es finito.
-Arcelor, primera industria regional, está en riesgo de deslocalización...
-Si dependes de dos o tres grandes empresas, estás muy expuesto. Es un argumento más a favor del cambio productivo del que hablaba antes. Pittsburgh (en el estado de Pensilvania) era casi exactamente lo mismo que Asturias: carbón y acero. En un momento determinado llegó el acero japonés a EE UU y los hornos altos dejaron de ser rentables. Se sentaron y dijeron: hay que cambiar de vida y apostar por la biotecnología. En Búfalo (estado de Nueva York), con una situación semejante, optaron por hacer infraestructuras, un nuevo aeropuerto, un gran puerto? Pittsburgh salió adelante y Búfalo está como antes. En Asturias hemos estado quince o veinte años con la cabeza metida en la tierra y pensando que esto se arreglaba con subvenciones.
-Los mineros han vuelto a las barricadas...
-Es un grupo de presión muy bien organizado. Hay que cambiar el chip de toda la sociedad. Pero agua pasada no mueve molino. No podemos cambiar las políticas de reconversión de Solchaga, que fueron muy equivocadas. Después del estropicio, hay que intentar salir de la mejor manera posible, convenciendo a la población de que es necesario.
-Usted procede de la Asturias minera. Haga un diagnóstico.
-El tejido social ha quedado tan deteriorado que se puede tardar muchísimo en recuperarlo. ¡Es que no trabaja casi nadie! Si el eje metropolitano empuja, irá tirando también de las Cuencas, pero su situación es muy precaria.
-Dice que las prejubilaciones han sido un error, pero evitaron los despidos traumáticos y amortiguaron la caída de la renta...
-Se tenía que haber hecho de una manera muy distinta. Intentando resolver los problemas de la gente, pero de otra forma. Prejubilar a alguien con 42 años no tiene sentido, se debió ocupar a la gente aunque sólo hubiera sido en algún tipo de trabajo de tipo social, un voluntariado. No hacer nada destruye el tejido social. O cambiamos el chip, o nos vamos al hoyo y Asturias se queda en veinte años como un parque nacional. España, en su conjunto, es insostenible, pero todo lo que está mal se multiplica por dos en Asturias. Por eso es tan importante cambiar las cosas cuanto antes.
-El nuevo Gobierno está obligado a empezar por un recorte de 616 millones. ¿Por dónde metería la tijera?
-En primer lugar, por los sueldos de los funcionarios. Lo siento mucho, es muy desagradable, pero no habrá otro remedio, aunque sea de manera temporal. Habrá que reducir empleo público, priorizar el gasto en las áreas productivas y tocar lo menos posible en sanidad y educación, aunque algo habrá que tocar. Y habrá que subir los impuestos. Recaudamos poco y muy mal, de manera muy distorsionante.
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