Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Mostrando entradas con la etiqueta tonada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tonada. Mostrar todas las entradas
Güei, en LNE: Valle Roso: síndrome y símbolo
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
L'aprecederu
L'aprecederu
Valle Roso: síndrome y símbolo
Reflexiones sobre la necesidad de que nuestro canto tradicional discurra por España
10.08.2016 | 03:45
Xuan Xosé Sánchez Vicente "Es el momento de que la tonada salga de Asturies", declaraba a LA NUEVA ESPAÑA la extraordinaria cantante Marisa Valle Roso, con ocasión de su participación en el Festival Internacional del Cante de la Mina, en Murcia. No se refería exclusivamente la artista a su participación en el encuentro, sino que encuadraba la expresión en la necesidad de que nuestro canto nacional discurra por España, lo mismo que hacen otros cantes locales, como el flamenco.
Es cierto que la canción asturiana, especialmente en los concursos, tiene mucho de reiterativo, como lo es, asimismo, que por diversas razones, musicales unas, de prejucios sociales otras, resulta indiferente o antipática a muchos asturianos. Pero no cabe duda, asimismo, de que, en sus diversas variantes, constituye una forma musical excepcional y contiene piezas de un lirismo o un dramatismo excepcionales. La renovación, además, que las nuevas generaciones han introducido en los modos de cantar y en la presencia escénica ha venido a revalorizarla y a eliminar en parte aquella monotonía.
Pero lo esencial de la declaración de Valle Roso es que constituye una especie de símbolo general de lo que Asturies ha de hacer consigo misma en todos los terrenos [...........................................]
SILVINO ANTUÑA SUÁREZ. MEMORIA Y APONDERAMIENTU
Tresllado equí la carta que en La Nueva España del 14 d'abril de 2015 asoleyaren Laureano Rozada García y el Che de Cabaños, José García González, en memoria y aponderamientu de Silvino Antuña, que tanto y tan bono ficiera pola asturianada.
In memoriam:
Silvino Antuña Suárez
13 de Abril
del 2015 - Laureano Rozada García y José García González, Che de
Cabaños (El Entrego)
El 28 del
pasado mes de marzo falleció don Silvino Antuña Suárez, el Sastre de Sotrondio,
maestro de maestros de la tonada, la persona que sin lugar a dudas más sabía y
conocía de su historia, su técnica, estilos y de todos sus secretos.
Elaboramos
este escrito –entre Laureano y el Che– como recuerdo de las innumerables
anécdotas que hemos vivido en su compañía y otras que él mismo nos relató,
siendo un buen reflejo de su humanidad.
Empezaremos
recordando a su viuda Ceferina, testigo y apoyo de excepción desde el
cincuenta, año en el que contrae matrimonio son Silvino y también lo hace con
la toná. Ella supo comprender y aceptar la desmesurada pasión por la canción y
la música asturiana. Nuestro más sincero pésame y gratitud.
Inicia Silvino
desde muy joven una intensa vida social, que desarrolla en los ambientes
festivos, espichas, tertulias de chigre, etcétera...
Entabla
amistad con los mejores de la época y va calando en él la necesidad de
aprender; quería saber, conocer y descifrar cosas que no llegaba a comprender;
sobre todo los criterios o parámetros que se empleaban para establecer el grado
de valía de los intérpretes; no comprendía cómo no eran requeridos para grabar
algunos intérpretes que superaban en calidad a los elegidos y eran considerados
maestros.
Con el tiempo,
gracias a su tesón y constancia, se pudo conocer quién ejercía la labor de
seleccionar para grabar, quedando fuera de tal posibilidad diversas figuras de
toda la región, especialmente de las cuencas del Nalón, Caudal y Aller.
En la década
de los cincuenta funda ACA, --Academia de Canción Asturiana– bajo su dirección
y con el patrocinio de la entonces Diputación Provincial –patrocinio sin
dinero–. Las clases eran gratuitas, así consta en oficio remitido por la
Diputación, con fecha 27/05/66 y que obraba en su poder. Nosotros lo vimos.
Poseedor de
grabaciones discográficas en pizarra y vinilo en cantidad difícilmente
superables, puestas a disposición de sus alumnos.
Clases,
material didáctico, discografía, y todos los gastos eran cubiertos con los
medios económicos de don Silvino Antuña Suárez, su director. Él sirvió a la
tonada, nunca la tonada le sirvió a él.
A partir de
aquí, empiezan a salir promociones que ocuparán los primeros puestos en
certámenes donde el tribunal estaba capacitado para desempeñar su función
honestamente. Se han dado casos, donde sin razón aparente se puntuaba con cero
a intérpretes que luchaban por el primer puesto. En otros, en lugar de avenirse
a dialogar para deshacer algún empate, se dilucidaba drásticamente lanzando una
moneda al aire. En algunos de estos casos fui testigo presencial (Rozada) con
Silvino de jurado y en otro en concreto estuve involucrado como jurado. En mi
caso (Che) como concursante y como jurado. No éramos bien vistos los discípulos
de Silvino. Conservo en mi poder un documento que me proporcionó Rozada con el
fallo del jurado de un determinado certamen, con las puntuaciones otorgadas por
los componentes del mismo, donde uno de ellos otorgó una puntuación bajísima a
una tonada que desconocía. La tonada en cuestión era “Si estimes el mio
querer”, de Juanín.
Silvino
siempre buscaba la perfección, pero era justo, honrado y honesto. Consideraba que
la tonada, de alguna manera, nos revela la idiosincrasia de un pueblo, expresa
un sentimiento y una forma de vida. Siempre defendió en la tonada su pureza,
implantar lo que habían sido y ejercitado los veteranos valores que, con sus
años, podían enseñar y aconsejar evitando que se produjera una adulteración de
melodías.
Fue requerido
para pronunciar conferencias en centros de enseñanza, centros culturales,
emisoras de radio, etcétera...
Prestó su
colaboración a estudiantes (tesis), profesores de Universidad del país y del
extranjero que realizaban estudios sobre nuestra tonada).
Colaboró junto
a José León Delestal en la Fundación de Amigos del Bable, fuimos testigos de
varias reuniones entre ambos, logrando la grabación de doce discos.
Fue nombrado
asesor de varias firmas discográficas y logró que una treintena de cantantes,
hombres y mujeres, fueran requeridos para grabar; entre ellos, 12 de San Martín
de Rey Aurelio.
En algunas
ocasiones puso el dinero de las primeras ediciones para que algunos intérpretes
pudieran grabar. También algunos otros nunca llegaron a saber que habían
grabado gracias a su intervención. Labor de la que siempre se sintió orgulloso.
Así era y así
fue.
Podríamos
seguir enumerando personas y organismos que le solicitaron ayuda, información y
consejo.
Sólo se nos
ocurre, para terminar, soñar, pensar si sería posible, viable o realizable,
crear un aula de estudios de musicología asturiana con el nombre de don Silvino
Antuña Suárez, que diera continuidad a ACA y no se perdiera en el tiempo,
promoviendo su estudio y que futuras generaciones tengan un lugar en el que
consultar, conocer y aprender. Su conocimiento, su difusión y defensa serían,
sin lugar a dudas, el mejor paso para su conservación. Sería el premio a toda
una vida dedicada a la defensa, estudio, enseñanza, elevación y promoción de la
tonada.
Siempre
estarás en nuestro recuerdo.
Gracias,
maestro y amigo.
Laureano
Rozada García y José García González, Che de Cabaños
El Entrego
Elogio de la canción asturiana

La canción asturiana por excelencia, la canción tradicional que conocemos por “asturianada” o “tonada”, es un canto que entraña una enorme dificultad y requiere, por tanto, un especial virtuosismo para su interpretación, no tanto en las condiciones del cantor cuanto en el sentimiento y la agógica de su expresión.
Una parte importante de la canción asturiana, además, la llamada “asturianá al altu la lleva”, la de los melismas o “vueltes”, constituye un patrón muy singular en el panorama musical del continente, equiparable, en gran medida, a algunos de los modelos de lo que llamamos flamenco.
E inevitablemente, hecha esta constatación, surgen las comparaciones entre el tratamiento que la sociedad andaluza da a su folklore y el que proporciona al suyo la sociedad asturiana; entre el respeto y reverencia con que se trata a una música por parte de intelectuales y capas cultas y la indiferencia o desprecio hacia la otra. El corolario de todo ello es la desaparición casi absoluta de la música cantada tradicional de nuestros medios de comunicación públicos desde hace décadas y, naturalmente, el completo ninguneo que hacia ella manifiesta la TPA, la Teleprisa Asturiana (otros traducen “Todo por Areces”), cuyo ideario, por cierto, tiene dos premisas fundamentales: la de la repetición de los modos y tópicos del imperio (con un punto de especial mimo en su versión antiyanqui); la de la evitación y marginación de todo cuanto conecte con la tradición identitaria y cultural asturiana.
Pero dicho esto, que no es sino una manifestación más del sistemático proceso de desasturianización política y cultural a que estamos sometidos, desde el franquismo al menos, vamos a señalar en los próximos párrafos algunos temas de especial calidad o emoción, de entre los muchos que pueblan nuestra lírica identitaria, en los ámbitos de la expresión de la señardá de la soledad o el hambre y en los del amor.
Es obvio, naturalmente, que lo que aquí apuntamos se produce en un contexto musical y de ejecución al que se remite, aquél que viene constituido por las concretas interpretaciones de los maestros históricos de la música asturiana o sus seguidores, El Gaiteru Lliberdón, El Maragatu, La Busdonga, Claverol, Botón, Juanín de Mieres, y un largo etcétera. A él y a su conocimiento por el lector apelamos implícitamente.Nuestro acervo presenta algunos momentos de enorme intensidad lírica, donde la señardá (la soledad del hombre ante el mundo, el destino o el paisaje) del emisor parece vehicular el desvalimiento universal del ser humano. Así aquel L´aire m´apagó la vela, / al pasar L´Agüeria, madre, / l´aire m´apagó la vela, / yá pa mí siempre ye nueche, en que la voz anónima que emite ese desvalido llanto en sordina adquiere dimensiones que van más allá de la estricta literalidad. Semejante sentido de desvalimiento universal alcanza, pese a sus elementos de saludo y despedida de un lugar concreto comunes con otros cancios, al Al pasar La Colladona / di la vuelta al mio sombreru. / ¡Adiós, pueblu de Collanzu, / pedacín del mismu cielu! En A la Pipiona, madre, a la Pipiona / porque me dan castañes, llechi y boroña, a la murnia de la soledad y el desgarro individuales parecen unirse el grito omnipresente del hambre, de la afamiada, esa plaga universal de la sociedad asturiana que todavía en 1857 provocaba el Manifiesto del hambre, del Marqués de Camposagrado.
Esa presencia de la gazuza y la miseria tiene en una de nuestras más famosas composiciones (Debaxu d´una panera / mio madre echóme a la vida: / de papilla, les farrapes; / y de biberón, la sidra...) un tono como alegre o de mera constatación conformista, pero en otra –cuyo raigañu compositivo distinto, por cierto, se advierte, no sólo en la música, sino en la condensación textual-, Mio madre como era probe / nun tenía pan que me dare / fartucábame de besos / y lluegu rompía a llorare, se une esa presencia de la fame con una señardá experiencial de un extraordinario lirismo, en que, sutilmente, se traslada “la pena” desde el emisor (o emisora) a la empatía retrospectiva con el sufrimiento de la madre.(Señalemos tangencialmente, que, aunque no exclusivamente, la estrofa de cuatro versos, emitida por un “yo” anónimo que la dice sin ninguna contextualización –forma literaria, por otro lado, inserta en las tradiciones más antiguas de la lírica peninsular- constituye el modo más genuino de expresión de nuestra canción tradicional.)
En el ámbito erótico existen magníficas expresiones de la malicia ligada al sexo, como los de María si vas al monte / cierra bien la portiellera: / Tengo´l toru bramando / por entrar na to praera o aquellos otros, más populares, en que el símbolo de lo masculino es el caballo -una extendida tradición, a propósito, en la que inserta Lorca muchas de sus imágenes-, como el Mio caballu s´alborota / cuando paso per to puerta. / Tien la culpa la to yegua, / que al pasar me lu prevoca. En otras ocasiones es la inquietud sexual y amorosa de la moza la que se expresa de forma lírica, dentro, en este caso, de la tradición occidental de la albada: Canta´l gallu, canta´l gallu, / canta´l gallu y amanez; / la neña que tien amores / tarde o nunca s´adormez. Otras veces es la expresión del dolor de la ruptura la que se sugiere magníficamente: Amante míu del alma, / yá nun me conocerás, / qu´acaba más una pena, / qu´un añu d´enfermedá. Destacadamente, ese dolor adquiere el carácter de llaga de expiación autoimpuesta en el Anda, y señálame un sitiu / onde yo me pueda ir, / solina a llorar mios penes, / que contigo cometí, en que la misma estructura lógico-sintáctica de los dos últimos versos parece subrayar la desesperación de la culpa. Pero, sin duda, la cantida de más éxito histórico, la que ya era un número uno en el XIX y que une una preciosa musicalidad con la sugerencia literaria, es aquella versión de La Soberana que dice: ¡La Soberana! ¡La que va pela pradera / cómo ximielga la saya! / ¡Y, si yo fuera con ella, / munchu más la ximielgara!Preguntémonos: ¿qué no harían otras sociedades con una riqueza musical como la nuestra? Volvamos a interrogarnos: ¿Cuáles son las raíces de esta nuestra anomalía, que desprecia e ignora cuanto es? Indaguemos: ¿No son, estos y otros, síntomas de una enfermedad social plurinuclear que nos impide ser un grupo humano moderno, creativo, proyectado hacia el futuro, enfotáu nes sos capacidades y colocado en la hora de España, de Europa y del mundo?
P.S. En el ámbito que nos ocupa, Oscar Roces Arboleya, un yerbatu de pro, acaba de sacar un magnífico libro, La asturianá (de la magia a la desolación), cuya lectura les recomiendo. Mi amigo Carlos Rubiera, asimismo, ha dado a luz un estupendo disco, Canciones de Xixón, a cuya audición invito.
Por cierto, y a propósito de las indagaciones de Fernando Manuel de la Puente Hevia sobre el Asturies, patria querida, su origen y evolución (que es posible haya de complementarse con la música popular cántabra, al menos para la parte del “tengo de subir al árbol...”), ¿no les sugiere a ustedes alguna reflexión el que esa historia de letras incongruentes y músicas transpartituradas y trasterradas haya acabado por ser el himno oficial de nuestra “patria”.
El flamenco, «Patrimonio de la Humanidad» de la Unesco

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) decidió este martes incluir al flamenco en la lista de “Patrimonio inmaterial de la Humanidad”, junto a la dieta mediterránea, los “castells” catalanes y el canto de la Sibila mallorquina.
Las tres manifestaciones artísticas formaban parte de las 47 candidaturas internacionales presentadas ante el Comité Intergubernamental de la Unesco; quien se encuentra reunido hasta el próximo viernes en Nairobi.
Ángeles Albert -directora general de Bellas Artes y miembro de la representación que acudió a Kenia para defender la candidatura española-, señaló que la designación del flamenco como patrimonio inmaterial debe ser “el espaldarazo definitivo” para esta disciplina, pese a que “siempre ha mantenido viva la esencia y el vigor de la tradición”.
Con respecto a este, el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía -Paulino Plata -aseguraba que el galardón provocará que, al fin, el arte flamenco “ocupe el espacio que le corresponde, tras más de dos siglos de historia”; en una disciplina que “nace del pueblo y transmite sentimientos; aunque en ocasiones haya sufrido un tratamiento menor”.
Las tres manifestaciones artísticas formaban parte de las 47 candidaturas internacionales presentadas ante el Comité Intergubernamental de la Unesco; quien se encuentra reunido hasta el próximo viernes en Nairobi.
Ángeles Albert -directora general de Bellas Artes y miembro de la representación que acudió a Kenia para defender la candidatura española-, señaló que la designación del flamenco como patrimonio inmaterial debe ser “el espaldarazo definitivo” para esta disciplina, pese a que “siempre ha mantenido viva la esencia y el vigor de la tradición”.
Con respecto a este, el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía -Paulino Plata -aseguraba que el galardón provocará que, al fin, el arte flamenco “ocupe el espacio que le corresponde, tras más de dos siglos de historia”; en una disciplina que “nace del pueblo y transmite sentimientos; aunque en ocasiones haya sufrido un tratamiento menor”.
Y, ahora, y tras felicitar a catalanes, mallorquinos y andaluces, la reflexión. ¿Es que acaso, nuestra tonada es un arte menos singular que el flamenco? ¿Es que esa nuestra tan original y difícil en su ejecución música no "nace del pueblo y transmite sentimientos"?
Pero ya no es la cuestión el que la tonada no haya sido declarada Patrimonio de la Humanidad, sino que no se ha planteado el llevarla a concurrir al galardón en cuanto tal. Es más, de plantearse la cuestión, habría grandes reticencias entre una parte importante de nuestros "intelectuales" y de los grupos dominantes de opinión. ¡Hasta risas habría! Y, por supuesto, no alcanzaría el apoyo de los partidos mayoritarios asturianos -esos palafreneros de sus señoritos de Madrid- y no conseguiría nunca que estos entusiasmasen al Gobierno central para que sostuviese nuestra candidatura ante la UNESCO.Pero no nos engañemos, no es que nuestras peculiaridades culturales, nuestro Patrimonio de la Humanidad, no tenga peso. No es que nuestra sociedad política sea incapaz de ver, valorar y apreciar lo asturiano. Es que nosotros nos empeñamos en no tener peso; propiciamos el que lo asturiano permanezca oculto o sea menospreciado, al empeñarnos, elección tras elección, a quienes tienen Asturies únicamente como un saco de donde obtener oro, incienso y mirra para llevárlos en ofrenda a sus señoritos de Madrid; al entregar nuestra confianza a quienes minusvaloran y menosprecian -si no desprecian- Asturies, lo asturiano, y, a través de ello, en último término, a los asturianos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



