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Rescate a Chipre y España

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Sobre'l rescate a Chipre, les alternatives, los riesgos pa España y la política de la UE, invito a lleer esti artículu de Daniel Lacalle. Cotizalia.com

Chipre y el circo europeo: ¿otro caso “excepcional”?

·Para una economía pequeña y dinámica como Chipre, incorporarse al euro supone protegerse de las crisis financieras internacionales·, Jean Claude Trichet (2008).

·Si la cosa se pone seria, hay que mentir·, Jean Claude Juncker (Abril 2011).

Irlanda era un caso excepcional. ¿Portugal?, ¿Grecia?, ¿Bélgica y Dexia? Incidentes aislados. ¿La banca española? Único e irrepetible. ¿Chipre? Pues eso.

Como siempre digo, la política de “esconder y extender” como un avestruz esperando a que escampe tiene ya a un 30% de los miembros de la Unión Europea con algún tipo de rescate. Un éxito sin precedentes de un sistema económico masivamente endeudado, donde los activos de la banca superan el 320% del PIB de la eurozona -comparado con un 87% en EEUU en el pico de la crisis-, y donde nos intentan convencer de que debemos aceptar nuevos atropellos a los pilares fundamentales de la seguridad jurídica.

Tras las cláusulas de acción colectiva, viene ahora el ataque a la prioridad de los depósitos porque “es un caso excepcional que no nos va a pasar a nosotros”.

Mientras tanto, Eslovenia se prepara a pedir un rescate estimado de 4.000 millones, que podría alcanzar a un 10-15% de su PIB, disparando su deuda sobre PIB a un 70% desde el envidiable 48% actual. Y muchos analistas independientes alertan de nuevos problemas en Bélgica, con estimaciones de otros 10.000 millones para tapar agujeros.

Es la manía de rescatar bancos y no recapitalizarlos con medidas de mercado, porque luego todos pagamos de igual manera con más impuestos y más represión financiera.

Siempre comento que igual que hoy nos arrepentimos de haber rescatado a la minería y a la siderurgia hace décadas, nos arrepentiremos de haber sostenido los malos bancos.

Los malvados chipriotas y el caballo de Troya

·Nosotros decidimos algo, lo presentamos al público y esperamos un poco, a ver lo que pasa. Y si no hay sublevación, entonces seguimos, paso a paso, hasta que no haya marcha atrás·, Jean Claude Juncker, 1999 a Der Spiegel.

Oh, sorpresa. El pueblo se lleva las manos a la cabeza ante las noticias sobre la banca chipriota. “El 40% de los depósitos era de extranjeros”… “los rusos mafiosos y los ingleses de la City”.

Curioso lo que hace la propaganda. En una semana ya nos han convencido para aceptar una “excepción” que robe los depósitos… que, por supuesto, “no nos va a pasar” a nosotros. Pero ¿es que en la UE y el BCE no conocían perfectamente la situación de los bancos chipriotas? La hemeroteca, de nuevo, molesta a los objetivos propagandísticos.

“Excelentes resultados que disipan cualquier duda de intervención estatal en los bancos”, comentaba el gobernador del Banco Central de Chipre tras publicarse los resultados del “examen” -estrés test a la banca en 2011, que todos los bancos chipriotas aprobaron con nota -igual, por otro lado, que nuestras cajas quebradas-.

Un análisis exhaustivo de los balances que llevaron a cabo los expertos de nuestros reguladores comunitarios. Los técnicos, como siempre, hicieron un trabajo detallado cuyo resultado era políticamente inaceptable. Casi todos suspendían. Por ello se aplicó lo que yo llamo “la solución LOGSE” y se pasó a aprobar a casi todos.

No solo se conocía en la UE y el BCE la estructura de la banca de Chipre -y de todas- sino que, como modelo de prudencia inversora, se resaltaba que los depósitos de los bancos chipriotas “están invertidos de manera conservadora en bonos soberanos” (diciembre 2011).

Recordemos que la banca española acumula más del 32% de la deuda del estado en sus balances. Muy conservador. Y que la media de exposición a deuda soberana de la banca europea es del 23% de su balance. Muy alentador.

Llega la quita a Grecia… y agujero a la banca chipriota… que debe esconderse

Cuando se llevó a cabo la quita de la deuda griega, las inversiones en esos bonos de la banca chipriota se desplomaron. El BCE, la UE y todo el mundo eran conscientes y los datos no han cambiado significativamente en dos años… Pero se utilizó el sistema favorito de Bruselas: “esperar a que escampe”. Hasta que en 2013, antes de un enorme vencimiento de bonos de la banca de Chipre (en junio), se decide que todo salte.

No estoy de acuerdo con ningún rescate, como saben, pero no olvidemos, por otro lado, que Chipre participó en los rescates de Irlanda, Grecia, Portugal y el de nuestra banca. No olvidemos que, puestos a hablar de gasto inútil, el coste adicional del rescate a Chipre es similar al coste del nuevo edificio del BCE y de los empleados que ha contratado en 2011-13. Inversión esencial, dónde va a parar.

Consistencia en la Unión Europea: de todas las opciones posibles, la peor. Para variar

Uno de los grandes problemas que tiene el proceso de “reestructuración bancaria” europeo, como nos recuerda Lior Jassur, de HSBC, es que se ha abandonado el principio de prioridad en el derrame. Es decir, quienes tienen prioridad para cobrar ante un problema como éste: bonistas, accionistas y depósitos. En cada caso, el BCE y la UE parecen buscar “dónde está la mayor cantidad de pasta” y cambiar las reglas para sacar el dinero de donde haya más cantidad, no de donde proceda legalmente.

En el caso de Chipre, la pasta estaba en los depósitos. Aprovechemos la ocasión y empecemos a decir que era un paraíso fiscal, que el dinero es de rusos mafiosos y ya hemos sentado el precedente.

En Chipre, no se quiso reconocer el agujero de la deuda pública griega en la debilidad de sus bancos, que se podría haber solucionado comprándolos entre los deudores a corto plazo. Pero no era “negocio”.

Y ahora se presentaban tres opciones fundamentales.

Dejar caer a los bancos y liquidarlos repartiendo sus activos entre los bancos griegos, alemanes y franceses más expuestos, en un proceso de liquidación similar al de Lehman, garantizando los depósitos de 100.000 euros o menos.

Prestarle los 17.000 millones a fondo perdido y fusionar a la banca convirtiendo deuda en acciones.

Prestarle parte del dinero para preservar a los prestamistas bancarios e intentar que el juego de “esconder y extender” siga. Efectivamente, en Chipre había pocos tenedores de deuda senior,pero muchos deudores a través de repos (operación con pacto de recompra garantizada por deuda pública usada para captar liquidez a corto plazo). Curiosamente, la mayoría de los financiadores eran griegos (12.000 millones), alemanes (5.500) y franceses (2.000). Por supuesto, en esta opción el resto del dinero lo pagan los depósitos. ¡Brillante! Ante el riesgo contagio de que esos préstamos asegurados se elevasen a pérdidas en los bancos griegos -otro rescate-, alemanes y franceses…

Corralito y una semana con los bancos cerrados. Al final tendrán que tomar una decisión intermedia e insatisfactoria. Patada hacia delante.

Nuestra solución es la excusa “del mafioso ruso” (que supone menos de 22.000 millones de los casi 70.000 millones de euros de depósitos de los bancos chipriotas). 59.000 británicos jubilados y 4.000 soldados metidos en el saco de “mafioso” junto a los rusos -que no sé por qué asumimos que son ahorradores ilícitos- en 24 horas.

Todos esos depósitos, además, estaban auditados, supervisados y analizados… pero la UE de repente se sorprende diciendo que Chipre es un “paraíso fiscal” -en contraposición al “infierno fiscal” que vivimos, imagino-. ¿Ahora?

¿De dónde sacamos esas afirmaciones? ¿Y si un día deciden que los depósitos en España están acaparados por economía sumergida o en Francia por “oligarcas africanos del petróleo”? ¿Y Luxemburgo, etc?

La demonización del ahorrador, el que sea, de la Unión Europea confiscadora.

Pero algo salió mal. La amenaza de “no aceptar y salir del euro significa devaluación del 60% y pérdidas aún mayores” se encuentra con la contra-amenaza de este pequeño país, de importancia estratégica, militar y energética nada despreciable, de entregarse a los rusos y convertir su moneda en rublos. No tan sencillo... para ninguno.

Ahorradores buenos y ahorradores malos

Los depósitos de menos de 100.000 euros están garantizados en toda la UE, decía el ministro de finanzas alemán, excepto en esta circunstancia “única”. Menos mal que nos quedamos tranquilos.

Pero, además, hacer esta distinción es peligroso por una razón fundamental. Han sido precisamente los depósitos de más de 100.000 euros los que han parado la fuga de capitalesque se generó hasta septiembre de 2012 en los bancos periféricos. Y esa tendencia positiva puede revertirse ante la duda de posibles acciones confiscatorias. Den un repaso a los artículos 63 a 66 del tratado de la Unión (y sus apéndices).

Spain is different

Que conste que yo no veo un riesgo inminente de asalto al depósito a la chipriota, a pesar de los “impuestos no recaudatorios” -menudo oxímoron- que nos anunciaron el mismo día del corralito chipriota. Brillante decisión para mejorar nuestra imagen.

España es diferente porque no tiene un volumen tan alto de depósitos de extranjeros. Cierto.

España es diferente porque el balance de la banca supone tres veces el PIB del país y en Chipre es casi siete veces. Cierto. Pero más de tres veces el PIB no es ninguna medalla. Es enorme.

Pero, ¿es España diferente porque su banca no sufriría el destrozo que sufrió la de Chipre con los bonos griegos, si en nuestro país se produjera una quita en la deuda soberana? Ah, vaya. No, eso no es así. La banca española acumula más de 200.000 millones de deuda soberana. Y si se produce algún día una quita, el agujero es un efecto dominó.

Así que prestemos toda la atención a las cuentas públicas, al déficit y al aumento del endeudamiento público, no vayamos a ser otro “caso excepcional”.

La solución

El Boston Consulting Group realizó un informe en 2011 llamado Back To Mesopotamia, The Looming Threat of Debt Restructuring donde ya alertaba del riesgo de corralitos y controles de capital y la tentación de los países europeos de buscar, a través de la confiscación de un 11-15% de los depósitos, los 6,1 billones de euros necesarios para cubrir el riesgo de la deuda excesiva en los balances de las entidades financieras.

Sin embargo, atacar los depósitos, confiscándolos, no es la solución, porque hunde a los bancos durante décadas. Es la contraria. Un entorno regulatorio y jurídico seguro para que invertir sea atractivo. Convertir deuda bancaria en acciones y que sea percibido como una buena inversión, no como un riesgo. Las muy necesarias ampliaciones de capital.

Es duro, las bolsas bajan, no se puede hacer en dos días y no se hace a precios caros. Pero es mucho menos duro que acabar en corralitos, amenazas, y riesgo sistémico. Aunque, ahora que lo pienso, si no hacemos nada luego siempre podemos echar la culpa a los hedge funds. Mmmmm. Buen fin de semana.

Rescate y palinodia

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Al respective del resate d'España y de los rescates en xeneral, y, perespecialmente, sobre'l discutiniu que toos estos meses atrás acompañó les decisiones del Gobiernu central de nun pedir rescate, aconseyándo-y y eseixéndo-y que lu pidiere, dende grandes empresarios a "grandes cerebros" económicos, trescribo equí esti artículu de Xosé Luis Barreiro Rivas en La Voz de Galicia del 23/03/13.

Merez la pena la considerenza.

¿Que pasou co rescate de España?


Aínda que o episodio dun posible rescate non está pechado, teño a impresión de que a economía española cambiou de fase, e de que, arrastrados por centos de economistas e profesores que prognosticaron a catástrofe, somos moitos os que nos habemos columpiado neste asunto, e os que lle debemos a Rajoy e De Guindos un recoñecemento sincero e un xesto de admiración. Porque, aínda que é evidente que un rescate non é unha traxedia, e que os sacrificios que nos impuxo a troika non serían moi diferentes aos que en realidade tivemos que facer, non cabe a menor dúbida de que o prestixio de España é agora maior, tras ter demostrado os nosos altos niveis de gobernabilidade e ter pasado de ser un problema para o euro a ser un respaldo para a cohesión europea.

Fronte a estes encomios hai matices importantes, xa que, ademais de ter pedido un rescate parcial para a reestruturación bancaria, e de ter batido todas as marcas de paro e desesperación social, tamén demos \ incribles e custosos na concreción dunhas políticas de axuste cuxa basee foron os salarios e o consumo familiar. O Goberno deu a imaxe de estar desbordado polos acontecementos, e de seguir a cegas as imposicións de Merkel e Draghi, antes de ofrecernos unha folla de ruta clara e ben avaliada que puidese ser explicada ao cidadán medio. E o tantas veces titubeante presidente nin sequera logrou que a xente entendese que o desastre social no que estamos inmersos non procede dos recortes e as políticas de axuste, senón da desorde orzamentaria -público e privado- que precedeu á crise.

Pero nada diso debe embazar dous feitos importantes: que España de feito non foi intervida e que a maioría dos economistas e empresarios importantes deste país xa recoñecen que estamos a tocar fondo, que fixemos as cousas razoablemente ben, e que o horizonte da recuperación estará despexado a principios do 2014. Entre os que menos teñen que rectificar, se me permiten dicilo, estou eu, porque nunca dubidei de que o camiño definido por Merkel e xestionado polo Goberno era a única opción razoable. Pero creo que a honradez intelectual me esixe recoñecer expresamente que se evitou o rescate, porque neste feito de tan simple enunciado resúmense mil soidades e desgustos sufridos por quen sostivo o pulso en solitario e sae agora vitorioso contra todo prognóstico.

E así se explica o que vén sucedendo desde o debate do estado da nación: que mentres Rajoy recompón a súa figura de político responsable, inmune a Bárcenas e Gürtel, e con escintileos de estadista, Rubalcaba pérdese polo camiño da demagoxia rampante, mentres espera que Hollande pague do seu peto un crecemento utópico e milagroso que non se resolva en déficit.

XOSÉ LUIS BARREIRO RIVAS

¡Esti Dijsselbloem ye un fenómenu!

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Esti Dijsselbloem ye un fenómenu. El nuevu presidente del Eurogrupu. Primero monta una rodiella onde naide sabe si Chipre va poder pagar nin quién va pagar. Dempues corrixen la primer decisión. Güei, pela mañana, afirma que`l modelu de Chipre va seguise n'otros países. Pela nueche, vista la engedeya que se forma, corríxese.
Dende que s'anición la UE los dirixentes nun dexen de decir babayaes y decir tochures, d'acordies col conocimientu'l mundu que tienen: ningún.
Dalgunos inxenuos creen que'l problema ye que nun los escueye'l pueblu. ¡Menuda risa! Como si'l pueblu supiese más qu'estos fenómenos.
El problema ye que-yos queda too grande a toos y eso, pamidea, tien mala solución.




Tómenlu polo que val

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Trescribo equí esti artículu de Gonzalo Bareño en La Voz de Galicia, del 19/03/13.

Verdaes hai nél.

¿Dónde están ahora los que pedían el rescate?

foto de Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño

Así que el rescate era esto. Por si a alguien le cabía alguna duda sobre el significado económico del término, lo sucedido en Chipre deja claro que cuando el poder económico global habla de salvar a un país no se refiere a rescatar a sus ciudadanos de las garras de quienes los han conducido al abismo, sino a que sean precisamente ellos, los ciudadanos, los que paguen la factura que permita socorrer a los responsables del desastre. La primera lección que nos deja el acto de saqueo que la troika pretende cometer con los ahorradores chipriotas es que un buen gobernante debe huir del rescate de su país como de la peste, por más cantos de sirena que escuche sobre las bondades de la ayuda económica. La segunda es que frente a la prepotencia ensoberbecida de los gurús y la irresponsabilidad histérica de muchos medios de comunicación, conviene guardar la calma a la hora de tomar decisiones para no dejarse arrastrar por la marea de los que, creyendo saberlo todo, se limitan en realidad a bailarle el agua, consciente o inconscientemente, a los poderes fácticos.
Y, bajo esas dos premisas, sale fortalecido Rajoy con su obstinación en no solicitar el rescate global de España cuando el mundo entero lo consideraba ineludible. Muchos de los que se llevan las manos a la cabeza con lo que sucederá en Chipre urgían a Rajoy hace unos meses a pedir un rescate que habría tenido consecuencias igualmente funestas para España. Viendo el pillaje al que se va a someter a los chipriotas, conviene volver la vista atrás para comprobar quiénes eran los que exigían al Gobierno que claudicara. Y al hacerlo comprobamos, cómo no, que allí estaban, cual aves de rapiña, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE, el Banco Central Europeo, las agencias de calificación -que ya sabemos para quién trabajan-, medios como el Financial Times o gurús como el economista Nouriel Roubini.
Pero las presiones no venían solo de fuera. Aquí, en España, los dos mayores bancos del país animaban sin tapujos a Rajoy hace muy poco a pedir el rescate cuanto antes. Ahora sabemos por qué. Lo mismo hacía la Generalitat de Cataluña. Hay que recordar igualmente que desde el PSOE se acusaba al presidente del Gobierno de retrasar la petición de rescate con el único objetivo de no perjudicar las expectativas electorales del PP en Galicia. Y también que el periódico más vendido en España, supuestamente progresista, exigió el pasado diciembre en un editorial titulado «Rescate urgente» la petición de salvamento por considerar que era «lo más conveniente para recuperar la economía».
Frente a ello, Rajoy centró su estrategia en evitar el rescate a toda costa. Seguramente ha cometido muchos errores. Pero es indudable que este ha sido su mayor acierto. Y también que, aunque nada garantiza que no pueda ocurrir en el futuro, gracias a ello muchos ahorradores españoles no han sido saqueados como los chipriotas.

QUOD NIHIL SCITUR

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Que nada sabemos, como decía el escéptico Francisco Sánchez, o, más en enxebre, «por una parte, ya ven y, por otra, ¿qué quieren que les diga?»

En el momento que escribo estas líneas el interés de la deuda española lleva alcanzando máximos día tras día. Se nos dijo primero que el rescate/préstamo a la banca calmaría los mercados. Inútil. Después que el triunfo en Grecia de los partidarios del cumplimiento de los acuerdos lo haría. En vano. Antes, que las reformas en España harían caer la prima de riesgo. Nada. Y así día tras día. Y no eran esos pronósticos entusiásticos del Gobierno, sino de muchos analistas económicos. Como Aquiles tras la tortuga, en la aporía de Zenón de Elea, corrimos tras ellos sin nunca alcanzarlos. Ahora se nos cuelgan nuevas zanahorias-hito delante de nuestras narices: la unión bancaria, los eurobonos, la unión fiscal, un programa de estímulos a la inversión. Posiblemente todos esos discursos sean, a su vez, inútiles, y, además, no tengan nada que ver con el fondo de la cuestión.

Y si ustedes siguen con alguna atención los análisis y pronósticos de los economistas europeos y estadounidenses (¡Ojo, no de los tertulianos o adscritos a uno u otro bando político, que se limitan a reiterar las elementales recetas de cada catecismo!), verán que los krugmanianos-keynesianos piden más deuda e inversión, mientras que otros, tan serios como estos, exigen seguir reduciendo deuda y déficit. Una parte afirma que el problema de España no es tanto un problema particular, cuanto del conjunto de la UE y del euro; otra parte, lo contrario. Cuáles afirman que existe un ataque contra el euro que explica la crisis de la demanda de financiación española, cuáles que nuestros problemas se deben exclusivamente a la debilidad de nuestra economía productiva y de nuestras finanzas. Esto es, y según les decía arriba, «que, por una parte, ya ven…».

¿Es la fórmula de «más Europa», con sus concretas recetas —unidad fiscal, cambios en el BCE, eurobonos, etc.—, la solución de nuestros males? Yo, qué quieren que les diga, soy muy escéptico. Entre otras razones, porque, en general, la mayoría de las propuestas de «más Europa» y de las soluciones de sus partidarios han sido en gran medida un fiasco y han pecado de una enorme falta de la más elemental inteligencia y conocimiento de la realidad. ¿Se acuerdan del SME y su fracaso ante Soros? ¿De los referenda fallidos o «arreglados» tras su fracaso inicial en varios países? ¿Nadie previó que el papel del BCE como mero instrumento del control de precios hacía de él una institución solo válida para épocas de bonanza y estabilidad? ¿No recuerdan el entusiasmo «europeísta y progresista» que acompañó a la firma del acuerdo de Schengen? Pues los problemas que suscitaba la libre circulación sin control de personas eran previsibles para cualquier ciego, y tardaron mucho en verse.

Y si nos centramos exclusivamente en el euro, ¿cómo es posible que los «cráneos» (o calabazas) europeos no hayan previsto en el Acta Única o en Maastrich la fórmula de excluirse un país de la moneda única? ¿No se les ocurrió que podía pasar? Más aún: llevamos varios años intentando que Grecia no salga del euro (con regalos de quitas y con préstamos), entre otras razones, por las repercusiones que en todos los ámbitos ello tendría para muchos países de Europa, para sus bancos y para su economía. Y eso que la Hélade es un país pequeño. ¿Se imaginan ustedes lo que ocurriría si en un país de mayor tamaño triunfase, en lo futuro, un gobierno partidario de abandonar la moneda común? ¿Y si ocurriese en dos o en tres? ¿Cuál sería entonces la intensidad de la tormenta?

Y, en nuestro caso, además, el euro nos será siempre un problema. En primer lugar, porque estaremos sometidos, velis nolis, a las decisiones e intereses de los más fuertes; pero, sobre todo, porque nos constriñe a crecer solo en sectores de poco peso tecnológico e innovador, nos dificulta conquistar el mercado interior de productos de poco valor añadido, nos obliga a adquirir competitividad solo a través de la destrucción de empleo y del empobrecimiento general.

En una palabra, para nosotros y para la UE, el euro es como un inmenso campo de chicle en que, cuando uno despega con esfuerzo una pierna de un lugar, siente aherrojada la otra en uno próximo.

Una WEB de sinvergüenzas

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Existen unas cuantas razones, ínsitas en nuestra psique, que explican la creencia en la supervivencia tras la muerte y, por ello, la existencia de las religiones. El deseo de una taborización, de compartir con los nuestros un estado permanente de beatitud es, a mi juicio, la principal de ellas. Le anda al alcance la necesidad de justicia, la exigencia de que en algún sitio o momento el bien sea premiado y, especialmente, el que el mal no escape al castigo.

Ese anhelo es la constatación de la injusticia en la tierra, de que malhechores conocidos escapan a la sanción, y, aun a veces o con frecuencia, llevan una vida paradisiaca y de ofensiva exhibición. Pero fuere cual fuere, si es que alguna, la capacidad de los cielos para remediar esa ignominia, no cabe duda de que es la obligación de gobiernos y ciudadanos el evitar que el castigo y la punición queden para el más allá, y, para ello, deben poner empeño, mediante la legislación, la justicia y la condena pública.

En estos menguados días la irritación crece por doquier. El objetivo central de ese encono son los políticos y los banqueros. Es evidente que la animadversión hacia la generalidad de ellos, e incluso hacia la mayoría, es injusta. Pero hay un grupo de ciudadanos que concitan especialmente la ira en estos días. Son aquellos de los que se sabe que han sido responsables de la situación de riesgo de los bancos o de aquellos que, habiendo gestionado los bancos de forma desastrosa, se han largado con indemnizaciones o pensiones millonarias que ellos mismas se concedieron.


Rato y Bankia (Caja Madrid) parecen ser en estos momentos el objeto fundamental de las iras y las críticas. Por ser Rato un personaje poderoso y conocido, por ser del PP, por ser el PP quien gobierna, por la enorme cantidad de dinero de que habrá de disponer para tapar los impagados de Caja Madrid presentes y sus posibles futuros, y­ —para los afectados— por haber embarcado a tantos ciudadanos en la compra de sus acciones.

He aquí una limitada lista de bancos y cajas cuyos directivos, tras haberlos arruinado y haber obligado a poner dinero público para tapar el hueco dejado por su mala gestión, se han largado con indemnizaciones millonarias: Bancaja, Caixa Galicia, Caixanova, Caja Segovia, Caixa Penedés, Banco de Valencia, Caja Madrid. Pero no son los únicos. Sin quizás cobrar esos millones (hablamos de cifras que van de los 2,2 millones de euros a los 18), tras ellos han estado emboscados, cobrando sustanciosísimas dietas por no hacer nada y por tragarlo todo, miles de «consejeros», de todo tipo y color: del PP, del PSOE, de IU, de partidos de menor ámbito territorial; sindicalistas de todo pelaje; paniaguados que se hacían pasar por representantes de los impositores. Y no es lo menos ofensivo el que la mayoría de esos saqueos de las arcas públicas —pues públicas eran las entidades y público ha sido el dinero puesto ulteriormente para evitar su quiebra— se hayan producido en las cajas de ahorro, instituciones que, en paralelo a los montes de piedad, se crearon para evitar la sangría de los pobres por los usureros, y para que pudiesen allí empeñar su colchón o su reloj sin sufrir el expolio del agiotaje. Y ha sido, en muchos casos, ese carácter público, popular, y aparentemente benéfico el que ha permitido —y aun alentado— una gestión disparatada y despilfarradora en ellas, confirmando así las palabras del doctor Johnson: «La patria es, a veces, el último refugio de los canallas».

Como todos los ciudadanos, yo espero que la mayoría de estos tipos entren en algún tipo penal que permita juzgarlos y hacer que devuelvan ese dinero. Pero, si no fuese posible, y aun siéndolo, todos agradeceríamos que —mientras ocurre el hipotético caso de que el cielo los juzgue— se crease una página web donde pudiesen verse sus rostros y plasmarse el fruto de su incompetencia y sus rapiñas. Que, al menos, podamos identificarlos dondequiera que caminen y mostrarles nuestro desprecio.

Ya sé que ustedes pensarán en otras páginas de delincuentes y paradelincuentes, de otros buitres rapiñadores, por ejemplo, de algunos políticos y de su entorno. De acuerdo. Pero yo no quiero olvidarme ahora de otros canallas, menos afamados pero tan dañosos para quienes de ellos dependen. Estoy pensando en tantos miles de obreros que han visto cómo sus empleadores dilapidaban su dinero en putas, coches, queridas y juergas para después quebrar sus empresas y dejarlos sin sus salarios. O, simplemente, se largaban dejando tras sí varios meses de deudas a trabajadores y suministradores. Ellos sí que desearían, al menos, esa justicia terrenal y palpable del escarnio al sinvergüenza. Aunque solo valiese para ello.

Y es ahora cuando mi trasgo particular, Abrilgüeyu, se me aparece en la pantalla. Se seca el sudor de la frente con la montera y me dice:

—En este país, me parece que vas a tener que abrir un servidor más potente que el de Google para albergar tantas webs de rostros acementados.

—Bueno —le digo—, pues un servidor de webs, no una web. Pero ya, no esperemos a la otra vida. Ni siquiera al mes que viene.