Los complejos de la derecha asturiana (a través de la española)

El tema daría para una extensa meditación. No voy a hacerlo aquí. Es un tema, por otro lado, que ya he expuesto en otras circunstancias.
Surge la cuestión a propósito de algunas de las informaciones publicadas con motivo de la consunción final de Adolfo Suárez. Lean este texto de Carlos Sánchez (De cuando los empresarios veían a Suárez como un izquierdista falangista) en el Confidencial:



Contaba hace algún tiempo el empresario Celso García, conocido por ser el fundador de unos grandes almacenes de la calle Serrano, una anécdota deliciosa. En una ocasión, al principio de la Transición, fue a visitar a Suárez al palacio de la Moncloa, y allí estuvo durante bastante tiempo esperando a que saliera de su despacho el presidente del Gobierno. Pasaban los minutos y seguía esperando. Hasta que en un momento vio que quien abandonaba la sala era el canciller alemán Willy Brandt. Unos segundos después, quien dejaba su despacho era Adolfo Suárez, que al ver al empresario le dijo:
– ¿Has visto quién ha salido?
– Sí,– respondió Celso García.
–Pues yo soy más socialdemócrata que él, –le espetó Suárez.



La cuestión no está, como parece querer decir el articulista, en que "lo viesen como", sino en que él "presumía de".
Y es ello lo que me lleva a reiterar aquí esa reflexión que ye he realizado y manifestado en otras ocasiones, la de los complejos de la derecha asturiana. Porque, efectivamente, lo que más temprano o más tarde -más bien, más temprano que tarde- te manifiestan muchísimos empresarios asturianos en el primer encuentro es que ellos "son más socialistas que los del PSOE" (o variantes de la expresión). Y no se piense que es eso una experiencia personal únicamente, en la que podría suponerse que existe una especie de "principio de indeterminación de Heisenberg", esto es, que es la presencia del interlocutor (uno mismo) el que suscita las declaraciones; ese tipo de manifestaciones se producen también en contextos no marcados por el interlocutor. Es más, se producen no solo en contextos de negocio, sino, asimismo, en contextos de ocio; por ejemplo, en sus clubes de recreo o deporte, por tanto, digamos, en condiciones de asepsia contextual o (con una metáfora) de vacío para el experimento.
¿Las causas? Déjenme aquí simplemente señalar la anomalía.
 

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