
Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Vidacord o'l pruyimientu absolutista asturianu

Entre la nada y el despilfarro

Tengo en mis manos un folleto de 42 páginas, más la portada. Está impreso a cuatro colores sobre papel de un altísimo gramaje (como un cartón fino). Su finalidad es, parecer ser o pretende ser ayudar a los jóvenes a pensar sobre los "finde" (apócope semiacronímico de "fin de semana"). Lo subvencionan la Fundación Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamientu Xixón, el Gobiernu del Principáu y el CPR de Xixón. El folleto se ha impreso a miles y repartido por centros de enseñanza. Con posterioridad, un grupo de educadores o animadores ha pasado por las aulas para "trabajar" sobre los citados folletos.
Dejemos a un lado la utilidad de estas iniciativas, es decir, su eficacia con respecto a aquello que dicen querer impulsar: la consciencia de los mozos, la contención o uso moderado de las drogas, las prevenciones en el gozo del sexo, la reflexión sobre la personalidad del chaval, el uso del tiempo de ocio, etc. Dejémoslo, reitero, de lado.
Tres estampas en el espejo y una moraleja
Siberiana. La ministra de Fomento, doña Magdalena Álvarez, está de viaje por Rusia y Siberia. Descartado que vaya a esos helados páramos a honrar la memoria de Solzehnitzin (Alexander Isayevich) y su lucha por la libertad —ya saben ustedes lo que la mayoría izquierda española piensa de quienes se resistieron al gulag, esto es, al socialismo real—, ¿qué va a hacer allí? La información oficial asegura que va a enterarse de cómo organizan los rusos los transportes (aéreos, ferroviarios) en las difíciles condiciones de nieve y frío en que deben moverse. ¡Ya es disculpa estúpida para hacer un viaje gratis a costa del dinero de los ciudadanos¡ Porque ya me dirán si los ingenieros españoles (y, por supuesto, los de Fomento) no saben exactamente lo que hacen en Rusia (y en Finlandia y en Suecia y en Islandia y en Canadá, y en…) para manejarse en condiciones climáticas extremadas. Y aun si no lo supiesen, ¿lo aprenderían mejor si los acompaña doña Magdalena para traducir del ruso o para explicarlo? ¿Acaso no lo podrán poner en práctica si no supervisa doña Magdalena? ¿O es que doña Magdalena misma va a arremangarse y diseñar ella y ejecutar personalmente los planes para aeropuertos, ferrocarriles y carreteras? Lo dicho, ¡vaya pretexto más tonto (y más insultante para los ingenieros) con que hacer un viaje turístico a costa del bolsillo de los ciudadanos! ¡Que vivan el focicu de la rapaza y la austeridad!.
Monclovita. 24 de febrero de 2009. Los familiares de Marta del Castillo visitan al señor Rodríguez Zapatero. Le piden la modificación de la legislación, a fin de que la cadena perpetua sea una opción para crímenes como los que ha padecido su hija. El Presidente les explica que habría que modificar la Constitución para ello, y que ese procedimiento queda reservado para cosas como el posibilitar que las mujeres tengan igualdad con el hombre en la sucesión a la Corona. La respuesta del padre de Marta es estremecedora: «No entiendo que se vaya a modificar la Carta Magna para que pueda reinar una mujer y no para que haya cadena perpetua. Los españoles dormimos igual de bien si nos gobierna un rey como si lo hace una reina. Sin embargo, no dormimos igual si nos falta un hijo en casa».
Congreso de los Diputados. Miércoles, 18 de febrero. El espectáculo de la mitad de las Cortes, la socialista, puesta en pie y aclamando al ministro de Justicia, Fernández Bermejo, al grito de «¡torero, torero!», mientras éste saludaba brazo en alto, como si llevase una montera en la mano, tras haber sido reiteradamente interrogado e increpado por su peripecias venatorias, es una de las estampas más grotescas, más esperpénticas, que nunca hubiéremos podido imaginarnos. Es la estética y la ética de la España tosca y arcaica del señoritismo, un señoritismo de tientas donde los amos de la finca se timan con las mujeres de los invitados y con las trabajadoras del servicio; de juergas privadas en que los pollos tiran monedas a los cantaores para que las recojan del suelo y tientan las carnes de las bailadoras depositando billetes en sus ligas, mientras estallan en carcajadas y vómitos de vino mal bebido. ¡Será por fame! (Areces nun pincha en Tapia)
Esti país probablemente nun va camín del depeñaderu, pero ye porque los ciudadanos tráguenlo too: encloyen ruedes de molín de dos en dos y dicen que son miruéndanos.
En tou casu, l'esperpentu agrándase día a día con nueves manifestaciones del ridículu de dalgunos políticos.
¡LA MAGDALENA EN SIBERIA!

En tou casu, lo que paez descartao ye que vaiga a Siberia a llevanta-y a Solzehnitzin (Alexander Isayevich) un monumento pola so resistencia al facismu y pola so capacidá d`esixir la llibertá de los demás a costa de la suya, o de predicar la llibertá de pensamiento a costa del gulag. Como la mayoría la izquierda española, doña Magdalena nun ta por facer aponderances de los reaccionarios y compañeros de viaxe de la derecha.
Pero fagámos-y casu a la moza y nun andemos n`interpretaciones: a lo que va ye a enterase de cómo organicen los rusos los transportes (aéreos, ferroviarios) nes estremes condiciones de ñeve y fríu en que suelen movese. ¡Yá ye disculpa estúpida pa facer un viaxe gratis a costa del dinero los ciudadanos! ¡Vaya tortoriu que tien la rapaza! Porque yá me dirán si los ingenieros españoles (y, por supuestu, los de Fomentu) nun saben satamente lo que fain en Rusia (y en Finlandia y en Suecia y n`Islandia y en Canadá, y en…) p`apañase en condiciones climátiques perdures. Y si non lo supiesen, ¿qué ye?, ¿que van deprendelo meyor si los acompaña doña Magdalena pa traducir del rusu y pa desplicalo? ¿Acasu nun van poder ponelo en práctica si nun s`entera doña Magdalena? ¿O ye que ye doña Magdalena la que va arremangase y diseñar ella y executar personalmente los planes p`aeropuertos, ferrocarriles y carreteres? Lo dichu, ¡vaya pretestu más bobu (y más insultante pa los inxenieros) pa dase un viaxe turísticu a costa la corexa los ciudadanos n`época de catástrofe económica!
Anque, too ello ye tan raro y tan descarao, que ¿nun será más razonable pensar na satisfación de los impulsos reprimíos (pero inxamás estrapallaos dafechamente)?
Como diz el cantar. ¡Válame la Magdalena! ¡La Magdalena me vala!
O meyor:
¡Válame la Madalena!
¡Pa saber barrer la casa
dir deprender a Siberia!
Doctor Mateo y Gobiernu Asturianu

«En líneas generales, chirría ver un paisaje tan hermoso como el asturiano puesto al servicio de un relato que demasiadas veces se pasa de chocarrero. Cierto que el producto cuenta con el patrocinio del Gobierno asturiano, y seguramente una cosa tiene que ver con la otra. En fin...»
Coches llétricos
Ta de moda falar de los coches llétricos. Dafechu, paez que, por fin, la industria va emponinar nesi sen. Amás d'eso, los coches del futuru van seguramente ser más pequeños y de menos pesu, ensin reducir la protección, con nueves tecnoloxíes de sollertamientu y evitación del peligru.
Alegrámosnos. Pero, otra vegada, tenemos que recordar que ser asturianista significa, nesta sociedá -tan conservadora, tan misoneísta- ver les coses diez años, polo menos, enantes que los demás.
Porque quiero recordar equí que yá fai munchu tiempu (pa les anteanteriores elecciones europees) prosusimos (como un puntu importante del nuestru programa) l'afalamientu dende la UE del coche lléctricu, como fórmula pa enfrentar la dependecia enerxética y, sobre too, pa reducir la contaminación directa. Diez años dempués, paez que los "sabios" (asturianos, españoles y europeos) entamen ver la realidá.
¡Y lo que se rieren de la nuestra protesta! Lo mesmo que se rieren cuando propusimos pagar un canon europeu o mundial polos bosques tropicales y subtropicales (naturalmente, enxerta l'Amazonia) o amparar al cámbaru llariegu de la invasión del cámbaru roxu o americanu.
Por cierto, lo mesmo que se rieren de nós cuando propusimos, va yá más de diez años, allumar l'autopista (o polo menos los cruces) -qu'agora vienen los asturianos xóvenes de la emigración a descubrir el mundu-, facer una selección asturiana de fútbol, o salvar Santullano con una llábana o dar entrada a García Conde con un túnel o... ¿pa qué seguir?
Lo dicho. Ser asturianista n'Asturies nun sólo ye amar a Asturies y a la so xente, sinón ser una persona del presente que mira pal futuru, y, sobre too, tar dispuestu a aguantar babayos de tolos tamaños, dende'l minibabayín al masibabayón.
Claro que a éstos ye a los que la xente-y presta votar.
