Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Lo que vale un peine
Güei, en LNE: Los pájaro tero
Los pájaros tero
XUAN XOSÉ SÁNCHEZ VICENTE
|La "pertinaz" incompetencia
Ente "atracadores" y incompetentes: paga de Ñavidá
Somos lo que parecemos (sobre el Líbano)

Somos lo que parecemos, esto es, somos exactamente lo que hacemos, que es lo que somos. Que en asturiano dice: "El que de lloñe lo parez, de cerca ye".
Pero con novedad en el frente. La nueva España, la de los Zapatero, los Wyoming, los "Sé lo que hicisteis el otro día", Público, la Carme Chacón, ha venido a insuflar aire a esas llamas y las ha convertido en una hoguera -o tal vez, en una pira en la que ardemos todos-. La irresponsabilidad, la banalidad, la falsedad, la mentira, la chapuza son las únicas virtudes premiadas y exaltadas. ¿...o inmadurez?
Hacía más de un año que no ocurría, pero ha vuelto a aparecer. Abrilgüeyu, mi trasgu particular. Como siempre, en la pantalla de mi ordenador, esta vez sobre el ojo de la webcam. Tapo los oídos para no contestar a sus requerimientos pero es igual, en la pantalla van apareciendo, a velocidad de vértigo, las frases que debe de estar diciendo:
«Un Tribunal Constitucional que tarda tres años en resolver sobre el Estatut de Cataluña (dejemos de lado lo de la lista de Sastre y sus boys). Un partido político, la sucursal del PSOE en Asturies, que persigue a lo largo de un lustro que los catalanes tengan más financiación y más competencias en detrimento de los asturianos; que, al mismo tiempo, acepta cualquier tipo de solución en las vías férreas para llegar a la meseta (por no hablar de su posición histórica al respecto). Otro partido político, la sucursal del PP en Asturies, que apoya estatutos en Baleares, Valencia y Andalucía, que, como el de Cataluña, comprometen la financiación para los asturianos y que, sin embargo, es incapaz de cerrar un acuerdo aquí, en este país; al que, por otro lado, jamás se le ha oído un análisis de la realidad asturiana ni conocido una propuesta, salvo la matraca de lo buenos que fueron Cascos, Aznar y Rato. Un gobierno, el de Areces, que desgobierna de tal forma que pone en marcha para los empleados públicos una llamada carrera funcionarial que no tiene base legal alguna, que constituye una arbitrariedad y que va a traer un montón de complicaciones, colectivas e individuales. Unos sindicatos que firman todo esto y no lo firman. Que, al mismo tiempo, apoyan al Gobierno y no lo apoyan…».
«Dime —concluye ante mi gesto de apagar el ordenador para quitarlo de delante—, ¿qué empresa?, ¿qué sociedad?, ¿qué particular aguantaría tanta incompetencia, tanta ineptitud, tanto mangante, tanto daño a las arcas públicas, tanta traición hacia quienes depositan en ellos su confianza en forma de voto, tanta logomaquia, tanto engaño, tanta mentir…».
He apagado, esperado unos minutos y vuelto, porque tenía que escribir el artículo de La Nueva España, con la confianza de que hubiera desaparecido. En vano, aquí sigue.
—¿Qué? ¿Qué tienes que decirme?
Trato de disculparlos. A fin de cuentas, como yo, tienen bipedación y articulan discursos aparente significativos.
—Quizás cobran poco, y, al tener que atender a otros asuntos de pane lucrando, pues no pueden prestar a las cosas la atención o el tiempo que debieran.
Abrilgüeyu se carcajea de forma tan parajismera, que resultan casi obscenas sus risotadas y su forma de doblarse sobre la cintura. Temo que, en una de estas, se le caiga la montera.
—Voy a aceptar la tontería de tu argumento. Admitamos que cobran 700 u 800 euros tan sólo. ¿Has visto que quienes cobran esos sueldos —que ya quisieran llegar a mileuristas— te diesen mal la vuelta en las cajas, te limpiasen mal el portal, no te atendiesen en las consultas telefónicas? Pues si esos ciudadanos y ciudadanas —que cobran de verdad ese dinero y trabajan más horas de las que nunca soñaron diputados, sindicalistas, ciertos jueces y gobernantes— hacen bien y con eficacia su trabajo, ¿qué razón hay para que toda esa mangantería haga exactamente lo contrario?
Ya no sé qué contestar y no sé cómo quitarlo de delante para que me deje empezar mi artículo, así que articulo:
—Hay que darles tiempo. Seguramente no les faltan ni capacidad ni voluntad, pero probablemente aún no han madurado lo suficiente.
Abrilgüeyu salta de la pantalla al teclado y se pone a dar viravueltes de parte a parte, reiteradamente. Cuando se para, en el centro, sobre la tecla de la “h”, me mira y estira sus labios hasta que las comisuras casi le rebasan el vértice de las orejas.
—¿Pues sabes cómo muerquen les coses más rápidamente? En la pila cuchu. Col calor maduren que ye un primor —tararea con la música del histórico anuncio del Colacao.
Lo miro. Me mira. Pienso en ello y, sobre todo, en los efectos colaterales.
—Así que escoge —me dice, y la sonrisa parece estirársele aún más, hasta la misma coronilla—, ¿salario insuficiente o inmadurez? Tú decides.
Lo que decido es apagar el ordenador. Esta quincena no habrá artículo.
Educación: incompetencia y demagogia (II)


Pongo a continuación el segundo de los ensiertos que retratan claramente tanto la incompetencia como la demagogia del PSOE y los "brotos verdes" (por inmaduros, no por primaverales) que de él dimanan. Dicho de otra forma: no es don José Luis Iglesias Riopedre el incompetente ni lo es especialmente su consejería, lo es el PSOE, el Gobierno Areces, el Gobierno Zapatero y su forma inherente de entender la realidad y la Administración.
Es este relativo al decreto de Bachillerato, que prometiendo libertad de elección entre múltiples opciones, para el alumno, al final, como el cielo de Argensola, "ni es cielo ni es azul".
Un amigo lo ha comentado tan bien, ¡tan bien!, y con tanta gracia, que no hago más que transcribir aquí su informe. Omito el nombre del amigo/informante.
"La resolución
El documento que yo consideraba más desafortunado en su redacción era una circular que ya ha quedado derogada con la aparición del decreto autonómico y con la resolución que ordena el bachillerato; es, pues, un texto perecedero sobre el que no vale la pena insistir.
Con todo, la resolución, que es la que se mete en lo concreto, tiene también su miga (se trata de la Resolución 4 de marzo de 2009, de la Consejería de Educación y Ciencia, por la que se regulan aspectos de la ordenación académica de las enseñanzas del Bachillerato establecido en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación).
En su capítulo III, “estructura del bachillerato e itinerario educativo del alumnado”, el artículo 5.2 proclama que el currículo que deben elaborar los centros docentes incorporará la organización de las modalidades, incluyendo las materias optativas que ofrezcan, de modo que el alumnado pueda constituir su itinerario formativo de acuerdo con la estructura establecida y con lo dispuesto en los artículos 5, 6 y 7 de la presente Resolución.
Traducido el mensaje al ámbito culinario, para hacerlo más llano, se me ocurre como si se nos dijera a la puerta de una casa de comidas: Pase a nuestro restaurante y elija lo que quiera, (y después de una oportuna pausa) de lo que tenemos: lentejas o garbanzos de primero, y lomo adobado o trucha de segundo; lo sentimos, pero la escasez de nuestra clientela no da para más).
Pero el redactor vuelve a la carga, y proclama en el artículo 6 del mismo texto, en su apartado 1:
Los centros docentes ofertarán la totalidad de las materias de la modalidad o modalidades … de acuerdo con lo dispuesto en la disposición adicional sexta del Decreto 75/2008, de 6 de agosto. (¡Tenemos rodaballo en el menú!).
El entusiasmo, con todo, dura poco, porque en el punto 3 restringe las opciones, al afirmar que los centros “darán prioridad” a determinadas materias (en primero dos de tres mencionadas de manera explícita). La justificación para esta restricción en el menú se hace, naturalmente, en beneficio del cliente: Con el objeto de que los bloques generen itinerarios formativos coherentes con la modalidad, con otros estudios posteriores y con las ramas de conocimiento del título que figuran en el anexo I del Real Decreto 1892/2008, de 14 de noviembre, por el que se regulan las condiciones para el acceso a las enseñanzas universitarias oficiales de grado y los procedimientos de admisión a las universidades públicas españolas (BOE de 24 de noviembre), los centros docentes deberán dar prioridad a las materias que se indican a continuación:
Pero no pasa nada, el redactor, impasible, no se desmoraliza y sigue anunciando las excelencias de su amplia carta en el punto siguiente:
4. En todo caso, los alumnos y las alumnas podrán elegir entre la totalidad de las materias de la modalidad en la que están matriculados en el centro docente.
Lástima que las rebajas vengan esta vez justo a continuación, en el inmediato punto 5: Se limitará la elección de materias de modalidad por parte del alumnado cuando haya un número insuficiente de alumnos y/o alumnas para constituir un grupo. A estos efectos, el número mínimo de alumnas y alumnas (sic -la obsesión por el lenguaje correcto lo hace incorrecto-) que se requiere para constituir un grupo de una materia de modalidad será el siguiente:
a) Cuando haya menos de 35 alumnos (sic - ¿dónde ha ido a parar el lenguaje correcto?) matriculados en una modalidad o, en su caso, vía, se requerirá que hubieran elegido la materia al menos el 25% del alumnado, redondeando el resultado al entero superior.
b) Cuando haya 35 alumnos (sic - ¿dónde ha ido a parar el lenguaje correcto?) o más matriculados en una modalidad o, en su caso, vía, se requerirá que hubieran elegido la materia al menos 10 alumnos y/o alumnas.
Severas restricciones. Es decir, lentejas y garbanzos para todos (que son muy nutritivos). Eso sí, da una “salida honrosa” para el alumno que no pueda cursar lo que le apetezca:
6.- …se facilitará que se pueda cursar una única materia mediante el régimen de educación a distancia o en otro centro. Dicho de otro modo: confórmese usted con lo que hay.
Y si usted quiere rodaballo, lo siento mucho. Si acaso, puede usted comer aquí los garbanzos y en el restaurante de la esquina el rodaballo (¡pero sólo el rodaballo! ¿eh?), y si no, se va a usted a otro restaurante donde le den la comida que le guste, si es que lo encuentra, que no creo.
En el artículo 7 dedicado a las optativas, la historia se repite, pero creo que no vale la pena insistir más en lo mismo.
¿Y quién confecciona esta esquizofrénica carta? ¿Sobre quién cae esa complicada función? Pues para eso es para lo que está la autonomía de los centros, según afirma este mismo documento en su declaración de intenciones inicial: Conforme a los principios establecidos en el Decreto 75/2008, de 6 de agosto, la presente Resolución desarrolla diversos aspectos relativos a la estructura de las modalidades del Bachillerato y al itinerario educativo del alumnado, dotando a los centros docentes de mayor autonomía para acomodar la estructura a las expectativas, aptitudes e intereses del alumnado y a las condiciones organizativas de los propios centros, y procurando hacer efectivas las intenciones de dotar de márgenes de flexibilidad y adaptabilidad de la oferta formativa del Bachillerato.
La larga frase (con alguna incorrección sintáctica que vamos a dejar pasar) refleja la insistente contradicción entre la declaración de intenciones y la cruda realidad, hasta llegar a una mixtura antológica entre ambas en su parte final: procurando hacer efectivas las intenciones de dotar de márgenes de flexibilidad y adaptabilidad de la oferta formativa del Bachillerato.
¡A ver, camarero! ¿Tiene usted rodaballo o no?
– Procuro hacer efectiva la intención de tenerlo, estimado cliente. De momento le puedo ofrecer unos garbanzos flexibles y adaptables.
"
Educación: incompetencia y demagogia (I)


Pongo a continuación dos ensiertos que retratan claramente tanto la incompetencia como la demagogia del PSOE y los "brotos verdes" (por inmaduros, no por primaverales) que de él dimanan. Dicho de otra forma: no es don José Luis Iglesias Riopedre el incompetente ni lo es especialmente su consejería, lo es el PSOE, el Gobierno Areces, el Gobierno Zapatero y su forma inherente de entender la realidad y la Administración.
Noticia. Los cursos de formación que dependían hasta ahora de Educación van a pasar a Industria, pues, en cinco meses, Educación (o sea, PSOE, o sea, Areces) ha sido incapaz de gestionarlos. Cinco meses ya transcurridos, decenas de miles de parados sin esa formación, varios millones de euros, unos 1.700 gestores de esos fondos y cursos (entre profesores y gestores de otro tipo) perdidos.
Como todo el mundo sabe: "Socialismo es incompetencia y despilfarro" (esto es: I+D).


