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¡Cómo se ríen IU y el PSOE del asturianu y los asturianos!

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aprovechamiento y reutilización de carteles desechados en Sudáfrica

Pongo equí la quexa que me manda un ciudadanu:
Voy a escribiros en castellano. Resulta que fice un curso de asturianu y non me lo tienen en cuenta. Estos del Sespa son la rehostia. Vale el inglés para bolsa de trabayu, el alemán, el italiano, el vasco, gallego o catalán y el míu ni puto caso. Diz que tien que ser lenguas oficiales en el Estatuto o la Constitución. A vos qué os parez. Esta bien que ficiera un curso na llingua asturiana y nun se valida para bolsa de trabayu del Sespa de Auxiliar Administrativo.

Vamos que lo nuestru nun vale pa na.

Un saludu
.
¡Cómo se burllen de los asturianos! ¡Cómo se pasen per salva sea la parte la Llei d'Usu y l'artículu 4º l'Estatutu! ¡Cómo se... na dignidá nacional!

¡A tomar nota, asturianos!

Areces, de coña

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Durante l'actu d'inauguración de la nueva sede de l'Academia de la Llingua Areces presumió "del trabayu fechu pol so gobiernu pa dignificar l' asturianu" (ver La Nueva España del 28/10/10).

¡Él! ¡El perseguidor y odiador visceral del asturianu! ¡El que nos sos cuatro primeros años de gobiernu paralizó dafechamente la Llei d'Usu y Promoción del PAS! ¡El que, de nun ser porque entra IU nel gobiernu nun faen nin la puxarra que tan faciendo agora! ¡El qu'ordenó que nun s'emplegase l'asturianu na TPA nos espacios "ordinarios" si nun yera en coña o "entrecomillándolo prosódicamente! ¡El Presidente d'un partíu visceralmente contrariu a les señes culturales y identitaries asturianes, que yá tien firmao col PP un rebaxa del artículu 4º l'Estatutu y la lliquidación de la Llei d'Usu y Promoción! ¡Él (ellos, el PSOE), que tardaren 12 años en da-y un nuevu allugamientu a l'Academia, tan necesariu!

Pero, en fin, ya lo decía Christian Morgenstern: "Nun ye al tiranu al qu'hai que denostar, sinón al siervu que sirve al dictador".


PS.: L'interés, apreciu y respetu a la nuestra llingua puede vese EQUÍ mesmo, nel discursu "oficial" con motivu la inaguración de la nueva sede de l'Academia de la Llingua del que lleva 11 años como presidente d'Asturies (y 12 años más como alcalde de Xixón).

L'asturianu y la sentencia'l Constitucional

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SOBRE EL ASTURIANU, LA LEGISLACIÓN Y EL FUTURO

aprovechamiento y reutilización de carteles desechados en SudáfricaEn marzo del año 2007, un funcionario de la Administración asturiana, don Xurde Blanco, presentó un escrito ante sus superiores pidiendo un permiso para una prueba médica. La solicitud iba escrita en asturiano, porque así fue la voluntad del demandante y porque entendía que lo amparaba, para ello, la Ley 1/1998, de 23 de marzo. El Gobierno del PSOE e IU no le admitió el escrito, precisamente por estar escrito en la lengua patria. El ciudadano acudió a los tribunales de Uviéu al entender que se vulneraba su derecho a dirigirse a la administración del Principado en asturiano «por escrito u oralmente», tal como reza el artículo 4.2. de la Ley de uso y promoción del bable/asturiano. El juez correspondiente, el del juzgado número 3 de lo contencioso-administrativo, entendió que el citado artículo podía ir más allá de los derechos reconocidos en el Estatuto de autonomía y, por tanto, al plantear una especie de cooficialidad por la puerta de atrás, ser inconstitucional. Con un voto particular, en auto de 25 de febrero de 2010, el Constitucional entendió que no había lugar a la cuestión.

La decisión del Tribunal (el acto mismo y la doctrina) viene a ratificar varias cosas. En primer lugar la razón, siempre desoída, que teníamos en el PAS al afirmar que, en el estrecho ámbito jurídico en que nos movemos, la Ley de uso, promovida e impulsada por nosotros frente a la oposición frontal del PSOE y la reticencia de la mayoría del PP (sólo salvada por la presencia en el Gobierno de don Sergio Marqués y nuestros pactos con él), era y es el máximo que se podía alcanzar. Asimismo que la Ley aprovecha al límite los recovecos legales para acercarse a una especie de paracooficialidad (y tengo aquí que volver a reconocer públicamente la capacidad y sabiduría jurídica de Xesús Cañedo Valle, Secretariu Xeneral del PAS, para hilar tan hábilmente esa trama).

(Quizás convenga señalar, al respecto, que la impulsión y la aprobación de la única ley que tutela la llingua nacional —y la única donde se le da al asturiano la consideración de «lengua»— es precisamente la Ley de uso. Pues bien el impulso y aprobación de la Ley, tan dificultosos, nos valió la incomprensión de muchos sectores asturianistas, una desaforada campaña de IU en nuestra contra, y la defección de los más débiles o cobardes de entre los nuestros, impresionados por aquella campaña hecha a base de ignorancia, necedad y mala fe. En otras palabras: la única tutela legal desarrollada del asturiano existente hoy —la otra, sin desarrollar, la del Estatuto, es mía también— nos costó nuestra presencia en el Parlamento asturiano. Hoy, 12 años después, es el texto legal que invocan tirios y troyanos para defender los derechos lingüísticos de los ciudadanos).

En segundo lugar, y volviendo a los efectos y consideraciones que provoca la sentencia, debe anotarse, tal como hemos venido reiterando desde hace tres lustros, que el camino de la cooficialidad sólo es uno: el que pasa por su declaración en el Estatuto de autonomía (como en su día intentamos, tanto por la vía directa, como por la indirecta de la cooficialidad diferida, intento éste, el de la cooficialidad diferida, que, una vez más, recibió también en su día la incomprensión generalizada de los teóricamente más interesados en ello), y que no hay más cooficialidad que aquella que confiere validez jurídica plena a los actos realizados en una lengua. Colateralmente el auto del Tribunal, demuestra, como denunciamos tantas veces, el camelo de tantas pseudo declaraciones de oficialidad impulsadas por IU, hechas sólo para engañar incautos o a adictos al autoengaño. Pseudo declaraciones de cooficialidad que movilizan muchos esfuerzos hacia la nada y que, a la larga, cuando se ve sus nulos efectos (salvo el voto de los incautos o de los que quieren dejarse engañar), provocan desmoralización y cansancio entre los ciudadanos.

Finalmente, y en el plano pragmático, la sentencia viene a mostrar, una vez más, la enemiga permanente de PSOE y PP frente a todas las señas de identidad asturianas (todas, hasta las de la piedras y los hórreos: miren si no el estado del arte asturiano o prerrománico) y, muy especialmente, la llingua. Si de ellos dependiese no habría habido artículo 4º del Estatuto (se debe, recuerdo, al que esto escribe), ni Academia, ni Ley de uso (impulsada y llevada a puerto, repito por nosotros). Si de ellos dependiese, no se hubiesen puesto en marcha ni una sola de las medidas contenidas en la Ley de uso, como ocurrió durante tantos años y sigue ocurriendo, en el Principado y en los ayuntamientos. Si de ellos depende, como tienen ya urdido para la próxima reforma estatutaria, se cargarán todos los avances que la Ley de uso representa e impedirán que nunca vuelva a haberlos. Piensan eliminar los efectos de mejora del artículo 4º del estatuto que en la Ley 1/1998 introdujimos al conceptuarla como «lengua tradicional» y amarrarse entre sí por medio de un quórum especial («amarraditos los dos, espumas y terciopelo») para que ningún partido minoritario los fuerce a mejorar el estatus del asturiano en Asturias. (Debe recordarse, por cierto, que el actual artículo 4 del Estatuto, que salió hacia Madrid con estos términos: «El bable, como lengua específica de Asturias, gozará de protección...», fue pasado a cuchillo, en un dos de mayo centralista, en ese sintagma específico, «como lengua específica de Asturias», por los mamelucos del PSOE, los húsares de UCD, los coraceros de AP y los granaderos del PCE).

Constituye un sarcasmo pensar, como algunos hacen, que la ausencia de conflictos graves en Asturies por los asuntos lingüísticos se debe a los partidos madrileñistas, PP y PSOE. Todo lo contrario: si en su mano estuviese el hacerlo con facilidad, ya hubiesen liquidado el asturiano y todo vestigio del mismo. Es más, no segregan a sus hablantes y les prohíben votar porque piensan, al modo como Vespasiano decía a su hijo Tito a propósito del impuesto sobre las aguas fecales de la Cloaca Máxima, que «votus non olet».

(Por cierto, aunque aparentemente IU no parece situarse en primera fila del antiasturianismo, hay que preguntarse por su responsabilidad en toda esta situación, permitiendo ataques a los derechos de los hablantes —como ocurrió en el caso de Xurde Blancotiene— en un gobierno en que participa o siendo socio cooperante en esa política lingüística negadora de derechos y cicatera, tanto en el Gobierno autonómico como en varios gobiernos municipales. Medítelo el lector).

¿Soluciones y avances? Yo creo que es claro que el combate o partido se dilucida en tres frentes: en el cívico, con el uso de la lengua en la calle; en el jurídico, con la cooficialidad; en el político, mediante la normalización social de la lengua (para este fin, basta con la Ley de uso y un Gobierno que quiera realizarlo). Ninguno de estas dos últimas cuestiones se solucionará si no se barre en las urnas a unos partidos que no sólo no tienen ningún interés por las señas de identidad asturiana, sino que son manifiestamente hostiles a las mismas porque les repugnan profundamente.

De modo que, estimado lector, «De te fabula narratur»: es una historia tuya, no de los políticos.


Xuan Xosé Sánchez Vicente
Presidente del Partíu Asturianista (PAS)

¡ALELUYA!

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Algunos darán en pensar, acaso, que el ¡ijujú! del título podría deberse a la sentencia del Constitucional en torno a la cuestión de inconstitucionalidad planteada al respecto de la Ley de uso y promoción del asturiano, pues, como se sabe, fue esa una ley promovida e impulsada por el PAS, la cual, por otro lado, salió adelante pese al permanente filibusterismo del PSOE para evitarlo y a la enorme resistencia de una parte del PP para apoyarla.

La satisfacción a raíz de la sentencia existe. Pero no se debe tanto —aclaro— a la misma sentencia cuanto a que vuelve a poner de manifiesto dos cosas: la primera que, como no nos hartamos de repetir (aunque probablemente pocos nos escuchen), la Ley de uso y promoción era el máximo político que se podía conseguir y que en conseguirlo hubo —como en el cervantino episodio de Basilio y Quiteria— más de industria que de milagro, mas no dejó de haber su migayín de milagro. La segunda, porque el fallo del alto tribunal viene a confirmar lo que ya sabíamos: que el texto legal que promovimos aprovechaba todos los recovecos de la legalidad para impulsar la promoción y normalización de nuestra lengua nacional dentro del estrecho marco jurídico en que nos desenvolvemos. El mérito de ello reposó fundamentalmente en la capacidad y saber de Xesús Cañedo Valle, a quien, una vez más, quiero reconocer su aportación, así como dejo constancia de la tenacidad y empeño de Xurde Blanco, el litigante y causante de esta sentencia.

Pero mis «alvízores» no se deben a esta causa, sino a otra distinta. En efecto, con motivo de la noticia que La Nueva España nos daba de la autorización de una patata transgénica por parte de la UE, hemos hecho memoria de que el Parlamento asturiano, a través de una iniciativa de IU, se ha autoproclamado «región libre de transgénicos». ¡Laus Deo!

Ciertamente, al recordarlo, una vagamar de satisfacción ha recorrido nuestra carne y huesos. ¡Ahí es nada! ¡Ser región libre de productos transgénicos! Porque ¿quién sabe qué maleficios se pueden esconder en estos cuerpos transustanciados? ¿Qué espíritus torvos y deletéreos se pueden incubizar en esos entes manipulados, que, además, lo han sido por químicos, biólogos y, sobre todo, por empresas multinacionales? ¡Que aprendan de nosotros los na`vi de Avatar verdadero ecologismo y verdadero amor a la naturaleza! Desde luego, esta resistencia a las novedades, que no llamaré misoneísmo (¡Lejos de mí tal pretensión!) me recuerda épocas y momentos muy pretéritos de nuestra patria e imagino la resistencia que los chamanes del paleolítico debieron oponer, en su día, a novedades tan peligrosas como el hierro o el bronce, que, sobre ser un ataque a los secretos de los dioses, vinieron a significar nuestra progresiva separación de la naturaleza y nuestra caída.

Es cierto que la mayoría de los científicos afirma que con los alimentos transgénicos se podría solucionar hoy en día el hambre de la humanidad toda e, incluso, alimentar al doble de la población existente. De la misma forma, abaratar los costos y reducir el riesgo de destrucción de cosechas por plagas. ¡Pero qué diablos saben los científicos, y menos si cobran por su trabajo? Quienes saben de verdad del mundo y de las estructuras de los cuerpos son los políticos, los chamanes, los espiritistas, los ecologistas, los místicos, los brujos y quienes son capaces de hacer de intermediarios con el más allá. Los demás, lo mismo que todos los «si» que no sean «sidra» y «sifón»: nada.

A mí realmente, el que estemos a la cabeza del orbe en estas materias me llena de orgullo patrio y me trae a las mientes, de sutrucu, una estampa que tiene su semejanza. Es el dibujito de Julio Caro Baroja en que se pinta a Fray Benito Jerónimo Feijóo espantando endriagos, homes-pexe, cuélebres, trasgos y otros entes supersticiosos. Así nuestros gloriosos próceres junteros: poniendo en fuga los espíritus malignos y amenazadores que en los transgénicos pudieran ocultarse y amenazarnos, y, sobre todo, ahuyentando los espantibles monstruos de la razón ilustrada.

PS. El fracaso en la compra de Puleva es una mala noticia, para CLAS y para Asturies. Hay más, pero hablaremos de ello la próxima semana.


NOTA. Asoleyóse na Nueva del 13/03/10

Artículu n'El Comercio sobre l'asturianu

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A propósitu de la recién sentencia del Constitucional sobre'l recursu de Xurde Blanco con motivu del frañamientu del artículu 4.2 de la Llei d'Usu y Promoción del PAS pol Gobiernu del PSOE e IU, asoleyo mañana, na sección "Tribuna", un estensu artículu n'El Comercio de Xixón.

El problema social y legal del asturiano

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No todos los asturianos están convencidos de que el asturiano sea una lengua, menos aún de que sea un bien colectivo que haya que preservar. Ello es así en tanto en cuanto, a lo largo del último siglo, ha habido una sostenida campaña de desprestigio contra la lengua nacional. Además, en los casi treinta años de democracia que suceden a la muerte de Franco, ninguno de los gobiernos sucesivos, ni tampoco de los partidos políticos dependientes de Madrid, ninguno, ha hecho nada por modificar esa situación de desprestigio.

Las lenguas, por otro lado, tienen la fastidiosa condición de que, para existir, necesitan ser emitidas por ciudadanos concretos en su relación social con otros. No basta con congelarlas en un libro o un monumento. Además, en cuanto “objetos” públicos, suscitan, como algunos otros, reacciones viscerales de adhesión o rechazo, de vergüenza o de estigmatización social por su empleo. Es éste, sucintamente, el marco en que se mueve “la cuestión del asturiano”: su uso y aprecio o desprecio por los ciudadanos; su condición legal; su tratamiento político.

Una lengua puede disfrutar de una vitalidad social normal y no tener reconocido un determinado estatuto legal. Puede, por el contrario, tener reconocida su oficialidad jurídica y languidecer por los callejones del menosprecio y la patoisización. Es posible afirmar con rotundidad que resulta preferible una lengua viva, presente en los medios y en la calle, que una lengua que agonice con la escarapela de la oficialidad al cuello. En todo caso, el estatuto jurídico de oficialidad ofrece, entre otras, la ventaja de reforzar el prestigio social de la lengua. Evita, además, situaciones irritantes. Por poner un par de ejemplos: que la Constitución europea se edite en catalán y gallego, pero no en asturiano, parece un agravio; que, en su día, los sellos conmemorativos de la boda principesca impriman leyendas en catalán, gallego y vasco, y no en asturiano, por no ser oficial nuestra lengua, es una babayada (legal). De modo que, como se advierte, los efectos de la ausencia de oficialidad pueden llegar a causar perturbaciones y ofensas en ámbitos donde no parece que haya más conflicto que el que la propia legislación causa.

Conviene decir, finalmente, en este orden de cosas, que, como la declaración de oficialidad no significa prácticamente nada sin un desarrollo legislativo ulterior, se podría estatuir la cooficialidad del asturiano siendo sumamente prudentes en su aplicación, de forma que se avanzase cautelosamente y, sobre todo, nadie se sintiese obligado u hostigado.

En cuanto a la situación legislativa del asturiano, quien esto suscribe tiene el orgullo de afirmar que fue una iniciativa personal suya la que colocó el asturiano (bajo el término “bable”, de moda por aquel entonces) en el Estatuto (el famoso artículo 4º). Fue también una iniciativa del PAS (que tuve el honor de vehicular) la que, tras diecisiete años de ausencia de desarrollo legal de la materia, logró que existiese la actual Ley de Uso y Promoción del Asturiano, sustancialmente incumplida por los sucesivos gobiernos de Areces, incluido el actual con IU. Por desgracia, una iniciativa también nuestra para residenciar la declaración de oficialidad en el Estatuto reformado de 1999, con el requisito de un amplio quórum de diputados para su hipotética aprobación posterior en la Xunta Xeneral, encontró la enemiga de PP, PSOE e IU; incluso, la incomprensión de un amplio sector social e institucional favorable, en principio, a nuestra lengua.

Si recordamos lo que ocurría cuando fingían que querían reformar el Estatuto, hace unos años. La agitación que otras comunidades causaron al propugnar la reforma de sus estatutos y su financiación pareció haber levantado con su aire las faldas estatutarias de PP y PSOE, tan modositas y recatadas siempre. El PP, incluso, pareció haberse bebido un botellón de destilados del espíritu de Pelayo (de alta graduación, a juzgar por sus efectos) y estuvo dispuesto a ir más allá que nadie. Llegó a tanto en su excitación que homenajeó al señor Marqués al utilizar una troquelación de éste cuando manifestaron estar dispuestos a la cooficialidad “si existe una clara demanda social”.

PP y PSOE están y han estado siempre en contra del asturiano (IU, por cierto, sólo está a favor de la oficialidad desde 1996). Es más, una notable aversión y hostilidad hacia lo que pudiéramos llamar las señas de identidad asturiana constituye un elemento fundamental de la componente emocional de la mayoría de sus militantes, de su ideología implícita y de su discurso social. No cambiarán.

Pero es que, por otro lado, su capacidad política para liderar iniciativas autonómicas o políticas en el ámbito de sus respectivos partidos es absolutamente nula. Como siempre, y especialmente en el campo de las reformas estatutarias, suscribirán lo que desde Madrid les ordenen suscribir y lo harán en la fecha que se les señale. Por supuesto, en posición de firmes y en el primer tiempo del saludo.

Desengáñense, incautos, voluntariosos e ilusos. Ni la situación social del asturiano ni su estatuto legal cambiarán mientras los ciudadanos sigan votando mayoritariamente a quienes, sobre ser sus enemigos, no tienen otra entidad política que la de disciplinados correveidiles de sus patronos madrileños.

¿Quién, por otro lado, que sintiera al raposu decir que, abandonando sus artes onto y filogenéticas, iba, a partir de hoy, a convertirse en protector de los pitos estaría dispuesto a dar crédito a sus palabras?

Lo dice nuestra sabiduría popular: El raposu tira´l pelu, pero non les zunes.

El PSOE sigue atacando al asturianu y a los asturianos

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L'Aconceyamientu de Xuristes pol Asturianu vien trabayando desayaque por denunciar los incumplimientos que'l PSOE (decir el Gobiernu Areces sería querer despistar y engañar a la xente) vien faciendo pa coles sos obligaciones al respective del Estatutu y de la Llei d'Usu y Promoción.

El fondu de too ello nun ye más que, como venimos denunciando dende'l PAS cuantayaque, la concepción que'l PSOE (y el PP) tienen del asturianu como patois y la voluntá de dambos de facer tolo posible pol esaniciu de la llingua llariega, incumpliendo, al mesmu tiempu, el mandatu estatutariu (obra d'esti blogueru que se comunica con vustedes) y la Llei d'Usu y Promoción (obra del PAS).

Una muestra más d'esta voluntá y d'esi incumplimientu son les palabres que provienen del Gobiernu asturianu (del PSOE, en realidá) a través de la Dirección Xeneral de Política Llingüística. Son les que se contienen nesti testu qu'asoleyó l'Aconceyamientu de Xuristes, y que nós sopelexamos:

El cuartu na forma y términos nos que la Direición Xeneral de Política Llingüística retruca (y el verbu ta permidíu) a los nuesos argumentos xurídicos. Respeutu a la forma, emplegando, esclusivamente, un castellán rellambíu, siendo asina que los escritos de nueso van del too n’asturianu. Nos términos, enseñando, como’l llobu del cuentu, la peluda patina perbaxo la puerta, al descalificar a la llingua asturiana (“la configuración del bable/asturiano en el Estatuto de Autonomía como “modalidad lingüística” ), emplegando la espresión “modalidá llingüística” non nel sentíu respetuosu con que lo fai l’artículu 3.3 de la Constitución, sinón nel faltosu acuñáu per aquellos doctrinarios “bien pensantes” conxuraos nos años ochenta (y anguañu felizmente esconxuraos) escontra la llingua del país, que l’aventaben como sinónimu de dialeutu, xíriga o tatarexu.

Como’l raposu enantes pierde’l rau que los malos vezos, la Direición Xeneral de Política Llingüística miente otra vuelta más con tala afirmación porque l’Estatutu d’Autonomía d’Asturies en nengún sitiu espresa la condición del bable/asturianu y la Llei 1/1998 que lu desendolca (per mandáu del so artículu 4.2) califícalu como llingua tradicional d’Asturies (artículu 1) que non como modalidá llingüística.

Otra vegada, al altu la lleva: el que vote al PSOE (o a los sos palanganeros de IU) ta escontra l'asturianu y la cultura asturiana, y trabaya, cada vegada que vota, escontra ellos.

Dotramiente: naide que tea nel PSOE o IU puede pensar otra cosa sinón que ta escontra del asturianu y de la cultura asturiana.

Y del PP, ¡pa qué vamos decir ná!

La izquierda y Asturies (a propósitu de Llingua, clase y sociedá)

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A propósitu del mio ensiertu del 22/04/09, fechu con motivu de la presentación en Xixón del llibru Llingua, clase y sociedá, llámame Luis Benito García Álvarez. Nel ensiertu yo manifestara que'l so artículu "El demonio rojo. La representación de los obreros en la literatura burguesa y fascista" ocultaba la realidá y manipulaba la verdá, yá que, nel mesmu, la “demonización” del chigre y del alcoholismu de los obreros apaecía como una tema de la derecha pa conseguir operarios qu'anduvieren más derechos (en tolos sentíos) y que, en consecuencia, trabayaren bien y, asina, poder esplótalos más y saca-yos meyor les plusvalías.

Tocántenes a eses palabres asoleyaba yo que tamién la izquierda fexo continues campañes d'hixene y antialcoholismu, pidiendo tamién el cierre les tabiernes, porque, decíen, ente otres coses, que valíen pa saca-y al obreru les plusvalíes que se-y entregaben col salariu. Y –añado agora-, podíamos sumar lo que pensaben de los chigres y les moñes les muyeres de los trabayadores, que cuántes vegaes veíen que nun llegaba un duru a casa. D'esi mou, afirmar qu'eses campañes yeren “demoniaques” campañes de la derecha ye contar una mentira por contar sólo una parte la verdá, yá que la manzorga tien una llinia continua de puritanismu, que, entamando nel XIX, llega hasta Elena Salgado.

Luis Benito aclárame dos coses: la primera, qu'esi efectu nesi artículu dase porque esi ye la llimitación del tema talu como-y lu pidieren, lo que sigue ensin desplicar nada, y , la segunda, que él ye especialista na materia, lo que me presta afitar, señalando que, por exemplu, ye autor d'un llibru d'ésitu, Beber y saber: una historia cultural de las bebidas. Polo demás, préstame la conversación con Luis Benito y señálolu como exemplu poco frecuente y almiratible de tratu y cortesía, nesta Asturias d'indiferentes, montesinos y fociconos.

Polo demás, tengo que volver a sorrayar que la izquierda n'Asturies fue siempre contraria (ENEMIGA, vamos decilo claro) a cualquier reivindicación de triba cultural peculiarista, asturianista o nacionalista, como, polo demás, fuelo en toa España y en tol mundu, con pocos matices y dala excepción. Eso sí, con trampes y hasta con puñalaes a los suyos si facía falta, como puede comprobase na páxina 238 del citáu llibru, nel testimoniu de Xesús Redondo Abuín sobre'l comportamientu de Carrillo con Santiago Álvarez nel Congreso del PCG del 1978 (por ciertu, Carrillo nun sólo fue siempre enemigu del asturianu, sinón que se mexaba de risa si-y decíen qu'Asturias podía tener derechu a un Estatutu).

Y esa sigue siendo, en xeneral, al marxen del discursu políticu de los xefes, la de la xente de la manzorga qu'actúa embaxu la premisa qu'habitualmente guía'l discursu de la xente d'esa Ilesia: “dame un tópicu col que pueda describir el mundu, y nun me fagas pensar, nin velu como ye”. Y esi tópicu, nesti casu, ye. “nacionalismu = dereches, reaccionarios”, cola variante “cultures rexonales = pequeña burguesía, derecha, reaccionarios”.

Polo demás llama, nel llibru, notoriamente l'atención el contraste ente'l nivel de conocencia de les realidaes nacionales en Galicia, Euskadi y Cataluña y el d'Asturies. No que cinca a la llingua, salvo l'artículu de Faustino Zapico Álvarez, les demás ponencies naveguen na rexón nefelibática comprendida ente la estratosfera y la lluna. Y con tou y con ello, el trabayu de Faustino Álvarez nun fai más que repetir l'esquema y los datos que yo trazara yà fai tiempu y que después desendolcó, con tanta xera y brillu, Pablo San Martín.

Al respective, yá va siendo hora de que la Universidá asturiana se centre n'Asturias y entamen a publicase los datos concretos de la manzorga asturiana sobre esos dos temes: llingua y cultura asturiana, y autonomía asturiana. Los documentos de los partíos, digo yo, tán ehí.

Van dexame, ensin embargu, sorrayar una cosa: hasta 1996 el PCE (o PCA, o IU) nun apoya la cooficialidá del asturianu.

¡Como pa qu'agora nos vengan contar fantasíes y –y echen la culpa a Franco, o sea, a Pachu!