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¡Tate, tate!

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(Ayer en La Nueva España) ¡TATE, TATE! El domingo 12 publicaba LA NUEVA ESPAÑA una entrevista con don David Mingo, autor de un libro en el que recoge las opiniones de algunos próceres contrarios a la oficialidad. Don David es madrileño de nacimiento, allí enseña, y veranea en Llanes. De casi todos los entrevistados conozco declaraciones o actuaciones contrarias a la oficialidad del asturiano, alguno de ellos es especialmente belicoso. En alguna medida, el señor Mingo recoge el pensar de los entrevistados, pero, en todo caso, lo que expresa son sus ideas. Lo que le ha empujado a las entrevistas y a la publicación del libro es, según sus palabras, que «Las políticas de cooficialidad en España traen malestar y discordia, me preocupaba que eso pudiera pasar aquí, por eso hice este libro». Repasemos sus razones y argumentos. En primer lugar, afirma que no está en contra de la lengua o de las «variedades lingüísticas», «que hay que promocionar». ¿Qué quiere decir con eso? ¿Qué son las «variedades lingüísticas»? Quiere decir, como afirman muchos de los de los predicantes de los «miles de bables», que se debe enseñar en cada pueblo una lengua o lenguaje diferente, que se debe formar un profesorado distinto para cada «variedad»? ¿O es que para promocionarlos no se deben enseñar? ¿Y en los medios de comunicación? ¿Habría varios locutores para cada noticia? ¿Sería necesaria la presencia del Paracleto para todo ello? Y, mutatis mutandis, ¿ese respeto para las «variedades» sería el mismo para su sacro castellano (o «español», como dicen algunos)? ¿Habría enseñantes con un programa distinto para Sevilla, Salamanca, Cádiz, Cáceres, etc.? ¿Los medios públicos estatales hablarían con diversas «variedades»? Solo de pensarlo se horrorizaría, evidentemente. Entonces, ¿por qué lo que es injustificable e imposible en un caso debe ser lo adecuado y correcto en otro? Además, utiliza un tópico absolutamente falso, que cuando «dos asturianos se encuentran (quiero entender yo: de lugares diferentes) hablan en castellano». ¿Pero estos tipos en qué chigres paren? Básteme apelar a Xovellanos cuando manifestaba que no había grandes diferencias en el habla de unas zonas de Asturies a otras. Toda esa argumentación tiene una implicación incontrovertible: por lo que se labora, velis nolis, independientemente de la voluntad o la inconsciencia del emisor, es por mantener el asturiano en su condición de lengua marginal o de los marginales, de lengua inferior, en situación de diglosia, lo que significa apostar por su rápida e inevitable extinción en no muy largo plazo. Igual ocurre con quienes se oponen a la cooficialidad. La cooficialidad es una fórmula necesaria para el mantenimiento del asturiano, al visibilizar su uso como «digno», su estatus como no marcado negativamente. ¿Garantiza su supervivencia? Depende, pero sin ello no la habrá, aunque no basta. ¿Se puede estar en contra de la cooficialidad? Por supuesto. Pero sabiendo lo que entraña, cuál es la apuesta. Lo que no se puede decir es que se está a favor del mantenimiento y progreso del asturiano y negar la cooficialidad (o no utilizar los medios audiovisuales, como hace el Gobiernu). Y aquí entramos en otro aspecto, aún más profundo, de la posición de don David (y de muchos de los partidarios de sus argumentos y posturas). Afirma él que se predica por ahí que «Estar contra la oficialidad es de malos asturianos». No lo he oído nunca. En todo caso, por supuesto que no es así. Pero lo que sí hace con esa afirmación falsa (u oída a pocos y presentada como general) es construir un enemigo maligno y peligroso: el partidario de la cooficialidad; el primer peldaño para el edificio de la demonización del partidario de la oficialidad, de la oficialidad, y, en último término, del asturiano. Y a partir de ahí profundiza en su pensamiento, o manía: sostiene que la lengua crea siempre «un nacionalismo radical», en todas partes, y que la oficialidad crearía inevitablemente ese nacionalismo radical. Que «las políticas de normalización» fundamentarían unas elites que «romperían la igualdad» y propiciarían ciudadanos de primera y de segunda, marginando a quienes no hablasen asturiano. Permítanme un par de notas de sociología e historia antes de concluir. La primera: ¿de verdad teme que la cooficialidad lleve a la aparición de partidos nacionalistas radicales en Asturies? ¿De verdad? ¡Qué risa! La segunda: afirma que los partidos nacionalistas radicales están ligados a la lengua. ¿ERC o BILDU o el BNG, si quiere don David considerarlos así, son partidos radicales a nativitate o solo llegan a ella por la lengua? ¿Y cómo que la reivindicación lingüística va unida siempre a la radicalidad o que causa inevitablemente problemas? ¿Por qué oculta que la «galleguización lingüística» aparece en Galicia con Fraga y Xosé Luís Barreiro? Y, finalmente, puestos a buscar radicalismos, puede irse don David, ayer y hoy, a tierras de habla castellana a buscar radicalismos de todo tipo. Luego, su argumento es falaz. Antes de terminar, no quiero dejar de considerar que los argumentos que hoy utilizan los contrarios a la normalización social del asturiano y la cooficialidad son exactamente los mismos que se utilizaban hace cuarenta años cuando se proclamaba que enseñar el asturiano en las escuelas era una estupidez y que más valía dejarlo morir. Bueno, hoy se tapan con las «variedades» y la promoción —está ahí detrás la Ley de Uso y Promoción, que tanto nos costó arrancar a izquierda y derecha—. Un pasín adelante, o un pasín atrás, según el punto de vista. Pero concluyamos. ¿Qué es lo que de verdad piensa don David Mingo y, seguramente, muchos de los paradiscurseantes? Esto: «Allí donde se han desarrollado políticas de normalización lingüística y cooficialidad se ha generado malestar y discordia entre los ciudadanos». «En ese momento es cuando se rompe la igualdad entre todos los españoles y donde no hay las mismas oportunidades para alguien de Cáceres o de Irún». Claro como el agua. Creo que no necesita explicación. Salvo el castellano… Intelligenti…, dice el adagio latino.

Estafa y diglosia en la TPA

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Habían anunciado tanto que iban a retransmitir en asturiano el partido de hoy a las seis, Compostela-Uviéu, habían presumido tanto de la "hazaña" y de la "primera vez", que me puse a verlo. Después de unos minutos de decepción, sintiendome engañado, descubrí que lo que se hacía era retransmitirlo no por televisión, sino por radio.

¡Otra vez la diglosia de los señoritos! ¡El asturiano, como en los tiempos del franquismo, "solo si hablan los pobres o los ignorantes": en televisión, que es el medio dotado del máximo prestigio, en castellano (en "castellanés", mejor, esa jerga de las retransmisiones futbolísticas"); en la radio, bueno, por una vez y presumiendo de ello, en asturiano!

¡Menuda hazaña de los balones!

¿Pero qué íbamos a esperar de una radiotelevisión, de la que el PSOE renegó durante quince años (al tiempo que vilipendiaba a quienes la proponíamos) y en la que, cuando se puso en marcha, se dio orden tajante de que nadie hablase ni una palabra en asturiano, y de que, si por ventura se tenía que decir una palabra, se dijese con subrayado oral retintinesco?

¿Pero qué íbamos a esperar del PSOE en relación con Asturies y nuestra cultura?

¿La culpa? Mía, por supuesto, porque a mis años todavía sigo creyendo en milagros.

Manifestación del Día les Lletres

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Ver VÍDIU:

Ehí tuviemos. Como siempre. Pero nun solo como siempre, tamién pa recordar:

1) Que sólo nosotros defendimos siempre la oficialidá, el Partíu Asturianista (PAS).

2) Que l'artículu 4º l'Estatutu ye de mio, personalmente.

3) Que la Llei d'Usu y Promoción -la única llei que tutela la llingua como tala- ye nuestra, pactada col gobiernu Sergio Marqués, esto ye, cola URAS.

4) Que solo nós, UNIÓN URAS-PAS, garantizamos una reforma con cooficialidá.

¿Y por qué nun recordar qu'esto llámase Asturies, y non Uviéu, por iniciativa del que firma esti blog?

¡Ah, y yá que tamos nello, vamos recordar qu'entamé yo tamién la Selmana les Lletres y los premios del Gobiernu Asturianu a los escritores.

Gracies a los corresponsales de "La función identitaria de la lengua"

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Vía FACEBOOK apórtenme delles anotaciones, comentarios y aportaciones de corresponsales a propósitu del mio "La función identitaria de la llingua". Gracies a toos ellos. Póngoles equí. Al marxen, do-y les gracies a Miguel Nava, que nun facía aportación pero sí reconocencia.
  • Fendro escribió: "Quien nun diga l.lume, l.leite, l.linu ya l.lamuerga nun ya asturianu de pura cepa (Valdés)"
  • Javier escribió: "chume,cheite y chana .UN VAQUEIRO"
  • Manolín escribió: "Sí, ho. Ya más completu entovía: Quien nun diga l.lobu, l.lume, l.linu, l.leite ya l.lana nun yía del Val.le de L.laciana. Nin de Degaña, nin de Palacios, nin de Cangas, nin de....."
  • Asun escribió: "En Cangues: Quien ñon diga ñon, ñabos y ñavalla que a mio casa ñon vaya."
  • Triskelo escribió: "Yo conocíalu asina: Quien nun diga nin l.lume, nin ll.inu, nin l.leite nin l.lana nun ya del val.le de L.laciana"

¿conocéis más versiones?

La función identitaria de la lengua

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Y cuando coyíen a un fugáu, decíen-y: «pronuncia "xiboletu"». Y si nun yera pa decilo bien y pronunciaba «siboletu», yá sabíen que yera un enemigu y cortáben-y el piscuezu
(Xz. 12).


«Miss Bélgica» 2010 causó una enorme conmoción. Flamenca ella, apareció en la portada de una revista acompañada del líder independentista norteño, Bart de Weber, pisando la bandera de Bélgica. En este año 2011 la elección de la miss del país ha traído también consigo una trifulca por enfrentamientos entre la gente del Sur, de lengua francesa, y la del Norte, de lengua neerlandesa. Y es que, como ustedes saben, Bélgica está a punto de dividirse por razones, fundamentalmente, de enfrentamiento lingüístico.

No es usual que entre las funciones del lenguaje que habitualmente consideramos (básicamente las bühlerianas ampliadas por Jakobson) se incluya la «función identitaria», el empleo que de su lengua hacen el hablante o los hablantes o la relación que con ella mantienen, a fin de, en una dirección, afirmarse como parte de un grupo social o político o, en otra, evitar ser identificados como constituyentes del mismo.

Esa ligazón que existe en Bélgica entre la lengua y la identidad política de una colectividad humana es casi universal y se manifiesta de formas diversas, tanto en lo lingüístico como en lo político. Por ejemplo, sueco, danés y noruego son lenguas de un tronco común y de fácil inteligibilidad entre sí. La normalización ha hecho que se exageraran los puntos de desencuentro; así, entre las primeras decisiones que toma Noruega al separarse de Dinamarca está la de definir una norma propia para diferenciarla de la danesa. Algo semejante ocurre en España, donde los valencianos se esfuerzan en diferenciar sus usos lingüísticos (incluido el nombre de la lengua) del catalán general; o los leoneses, del asturiano.

Incluso en estados independientes, la voluntad de unir la lengua nacional a la identidad del país no siempre tiene resultados iguales. Así, la protección del irlandés como idioma nacional ha sido un fracaso, mientras que en Israel se ha conseguido resucitar el hebreo.

Con frecuencia, la correlación entre nación (o pueblo) y lengua no es una bandera que sostengan personas con una lengua minoritaria en un territorio, sino la enseña que levanta un grupo mayoritario o triunfador, para, de un lado, conformar su propia personalidad, y, de otro, limitar o erradicar cuanto perturbe su seguridad o su pretensión de totalidad positiva. Es esa la pulsión que condujo, tras la Revolución, a la República francesa a perseguir toda lengua que no fuese la de l'Île de France. O la que lleva en España, en diversos momentos, a la prohibición del uso formal de las lenguas que no sean el castellano. Sólo una perla, la del BOE del 20 de mayo de 1940, proscribiendo «razones sociales, títulos o denominaciones constituidas por palabras extranjeras o pertenecientes a dialectos del idioma castellano, que están en pugna con el sentimiento nacional y españolista proclamado por el nuevo Estado». En ese sentido, el empleo de la escuela para eliminar las identidades que se manifiestan en idiomas diferentes al mayoritario no es exclusivo de Asturies: entre otros muchos ejemplos, señalemos el de Tornedal, en Suecia, donde los escolares fineses se veían obligados a llevar sobre los hombros troncos pesados si se les «escapaba» el finlandés.

Pero la lengua no es sólo un instrumento identitario en relación con los grupos humanos y la articulación política. Tampoco es siempre motivo de adhesión emocional y de orgullo. Con frecuencia la lengua es un estigma personal, algo que lo identifica a uno como perteneciente a un grupo marginal o que le resta posibilidades de ascenso social, no por las habilidades propias, sino por la posesión -difícilmente despojable- de un sambenito. El asturiano «falar fino», como expresión para designar a quien habla en castellano siendo de origen asturfalante, señala con precisión esas adherencias de clase y estatus que van unidas a las lenguas.

De la misma forma que aquella madre asturiana que, en su lecho de muerte, pedía, como única voluntad, que a su hijo «no le permitiesen hablar "aldeano"», muchos jóvenes sudamericanos de lengua nativa india dejan de hablar sus lenguas, pues entienden que así «dejarán de ser indios» y tendrán más oportunidades de trabajo. Más aún, frecuentemente los padres hablan entre sí un idioma indígena pero tratan de expresarse en castellano frente a sus hijos, para no transmitirles su lengua, esto es, su baldón y su torga.

Vayan ahora ustedes, por favor, arriba, a la cita de Xueces, XII. He ahí otra muestra de la función identitaria de la lengua (traducible, por cierto, en su virtualidad delimitadora, por nuestro «El que nun diga l.lume, l.linu, l.leite, l.lana nun ya de L.laciana»). Elemental, inmediata, inconfundible. Semejante a una huella dactilar colectiva.

Asoleyose en La Nueva España del 21/01/2011

UNESCO: l'asturianu a piques de morrer

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Esta ye la información OFICIAL que la UNESCO (Organización de les Naciones Unies pa la Educación, la Ciencia y la Cultura) asoleya nel so "ATLES UNESCO de les llingües del mundu en peligru" (pueden consultalu EQUÍ).

L'asturianu ta clasificáu como "en peligru de morrer" na categoría de "los rapacinos yá nun deprenden asturianu dientru de les sos families como llingua materna".

¿Pa qué más comentarios? Por ciertu, l'otru día señalábame un universitariu nel blog que la Llei d'Usu nun valía pa ná. Y, como exemplu, señalaba que, na so casa, los ñeños yá nun falaben asturianu. PUES LO MÍOS, SÍ. Pero non por milagru, nin por presión ambiental, sinón por "industria", y por creación d'un ambiente familiar, escontra l'ambiente esternu y de los medios.

Y porque, vamos decilo, ún llámase Xuan Xosé, de verdá. Non ye d'esos que dicen que se llamen Xuan Xosé y son lluegu Juan José. Porque ningún problema tien el que falen n'asturianu y se llamen Juan José, o que se digan nacionalistes y se llamen Juan José. Pero si ún diz que se llama Xuan Xosé y ye de mentira, ¿quién lu va creer? Empezando polos propios fíos o familiares. Intelligenti...

¡Cómo se ríen IU y el PSOE del asturianu y los asturianos!

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aprovechamiento y reutilización de carteles desechados en Sudáfrica

Pongo equí la quexa que me manda un ciudadanu:
Voy a escribiros en castellano. Resulta que fice un curso de asturianu y non me lo tienen en cuenta. Estos del Sespa son la rehostia. Vale el inglés para bolsa de trabayu, el alemán, el italiano, el vasco, gallego o catalán y el míu ni puto caso. Diz que tien que ser lenguas oficiales en el Estatuto o la Constitución. A vos qué os parez. Esta bien que ficiera un curso na llingua asturiana y nun se valida para bolsa de trabayu del Sespa de Auxiliar Administrativo.

Vamos que lo nuestru nun vale pa na.

Un saludu
.
¡Cómo se burllen de los asturianos! ¡Cómo se pasen per salva sea la parte la Llei d'Usu y l'artículu 4º l'Estatutu! ¡Cómo se... na dignidá nacional!

¡A tomar nota, asturianos!

L'asturianu en RNE

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L'otru día, el programa "ESPAÑA DIRECTO" de Radiu Nacional d'España faló de la nuestra llingua con interés y respetu (non como otros: pueden recordar EQUÍ les "graciosaes" de mayu pasáu).

Nel programa falen de la situación actual, de la declaración de la UNESCO de peligru d'estinción, y ¿cómo non? de la Llei del PAS (d'usu y promoción del asturianu).

Invítolos a escuchar estos 10 minutos EQUÍ:



El vienres pasáu n'Uviéu

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GRACIES pol vuestru afectu y cariñu, a tolos que me saludastis el vienres pasáu.


L'asturianu y la sentencia'l Constitucional

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SOBRE EL ASTURIANU, LA LEGISLACIÓN Y EL FUTURO

aprovechamiento y reutilización de carteles desechados en SudáfricaEn marzo del año 2007, un funcionario de la Administración asturiana, don Xurde Blanco, presentó un escrito ante sus superiores pidiendo un permiso para una prueba médica. La solicitud iba escrita en asturiano, porque así fue la voluntad del demandante y porque entendía que lo amparaba, para ello, la Ley 1/1998, de 23 de marzo. El Gobierno del PSOE e IU no le admitió el escrito, precisamente por estar escrito en la lengua patria. El ciudadano acudió a los tribunales de Uviéu al entender que se vulneraba su derecho a dirigirse a la administración del Principado en asturiano «por escrito u oralmente», tal como reza el artículo 4.2. de la Ley de uso y promoción del bable/asturiano. El juez correspondiente, el del juzgado número 3 de lo contencioso-administrativo, entendió que el citado artículo podía ir más allá de los derechos reconocidos en el Estatuto de autonomía y, por tanto, al plantear una especie de cooficialidad por la puerta de atrás, ser inconstitucional. Con un voto particular, en auto de 25 de febrero de 2010, el Constitucional entendió que no había lugar a la cuestión.

La decisión del Tribunal (el acto mismo y la doctrina) viene a ratificar varias cosas. En primer lugar la razón, siempre desoída, que teníamos en el PAS al afirmar que, en el estrecho ámbito jurídico en que nos movemos, la Ley de uso, promovida e impulsada por nosotros frente a la oposición frontal del PSOE y la reticencia de la mayoría del PP (sólo salvada por la presencia en el Gobierno de don Sergio Marqués y nuestros pactos con él), era y es el máximo que se podía alcanzar. Asimismo que la Ley aprovecha al límite los recovecos legales para acercarse a una especie de paracooficialidad (y tengo aquí que volver a reconocer públicamente la capacidad y sabiduría jurídica de Xesús Cañedo Valle, Secretariu Xeneral del PAS, para hilar tan hábilmente esa trama).

(Quizás convenga señalar, al respecto, que la impulsión y la aprobación de la única ley que tutela la llingua nacional —y la única donde se le da al asturiano la consideración de «lengua»— es precisamente la Ley de uso. Pues bien el impulso y aprobación de la Ley, tan dificultosos, nos valió la incomprensión de muchos sectores asturianistas, una desaforada campaña de IU en nuestra contra, y la defección de los más débiles o cobardes de entre los nuestros, impresionados por aquella campaña hecha a base de ignorancia, necedad y mala fe. En otras palabras: la única tutela legal desarrollada del asturiano existente hoy —la otra, sin desarrollar, la del Estatuto, es mía también— nos costó nuestra presencia en el Parlamento asturiano. Hoy, 12 años después, es el texto legal que invocan tirios y troyanos para defender los derechos lingüísticos de los ciudadanos).

En segundo lugar, y volviendo a los efectos y consideraciones que provoca la sentencia, debe anotarse, tal como hemos venido reiterando desde hace tres lustros, que el camino de la cooficialidad sólo es uno: el que pasa por su declaración en el Estatuto de autonomía (como en su día intentamos, tanto por la vía directa, como por la indirecta de la cooficialidad diferida, intento éste, el de la cooficialidad diferida, que, una vez más, recibió también en su día la incomprensión generalizada de los teóricamente más interesados en ello), y que no hay más cooficialidad que aquella que confiere validez jurídica plena a los actos realizados en una lengua. Colateralmente el auto del Tribunal, demuestra, como denunciamos tantas veces, el camelo de tantas pseudo declaraciones de oficialidad impulsadas por IU, hechas sólo para engañar incautos o a adictos al autoengaño. Pseudo declaraciones de cooficialidad que movilizan muchos esfuerzos hacia la nada y que, a la larga, cuando se ve sus nulos efectos (salvo el voto de los incautos o de los que quieren dejarse engañar), provocan desmoralización y cansancio entre los ciudadanos.

Finalmente, y en el plano pragmático, la sentencia viene a mostrar, una vez más, la enemiga permanente de PSOE y PP frente a todas las señas de identidad asturianas (todas, hasta las de la piedras y los hórreos: miren si no el estado del arte asturiano o prerrománico) y, muy especialmente, la llingua. Si de ellos dependiese no habría habido artículo 4º del Estatuto (se debe, recuerdo, al que esto escribe), ni Academia, ni Ley de uso (impulsada y llevada a puerto, repito por nosotros). Si de ellos dependiese, no se hubiesen puesto en marcha ni una sola de las medidas contenidas en la Ley de uso, como ocurrió durante tantos años y sigue ocurriendo, en el Principado y en los ayuntamientos. Si de ellos depende, como tienen ya urdido para la próxima reforma estatutaria, se cargarán todos los avances que la Ley de uso representa e impedirán que nunca vuelva a haberlos. Piensan eliminar los efectos de mejora del artículo 4º del estatuto que en la Ley 1/1998 introdujimos al conceptuarla como «lengua tradicional» y amarrarse entre sí por medio de un quórum especial («amarraditos los dos, espumas y terciopelo») para que ningún partido minoritario los fuerce a mejorar el estatus del asturiano en Asturias. (Debe recordarse, por cierto, que el actual artículo 4 del Estatuto, que salió hacia Madrid con estos términos: «El bable, como lengua específica de Asturias, gozará de protección...», fue pasado a cuchillo, en un dos de mayo centralista, en ese sintagma específico, «como lengua específica de Asturias», por los mamelucos del PSOE, los húsares de UCD, los coraceros de AP y los granaderos del PCE).

Constituye un sarcasmo pensar, como algunos hacen, que la ausencia de conflictos graves en Asturies por los asuntos lingüísticos se debe a los partidos madrileñistas, PP y PSOE. Todo lo contrario: si en su mano estuviese el hacerlo con facilidad, ya hubiesen liquidado el asturiano y todo vestigio del mismo. Es más, no segregan a sus hablantes y les prohíben votar porque piensan, al modo como Vespasiano decía a su hijo Tito a propósito del impuesto sobre las aguas fecales de la Cloaca Máxima, que «votus non olet».

(Por cierto, aunque aparentemente IU no parece situarse en primera fila del antiasturianismo, hay que preguntarse por su responsabilidad en toda esta situación, permitiendo ataques a los derechos de los hablantes —como ocurrió en el caso de Xurde Blancotiene— en un gobierno en que participa o siendo socio cooperante en esa política lingüística negadora de derechos y cicatera, tanto en el Gobierno autonómico como en varios gobiernos municipales. Medítelo el lector).

¿Soluciones y avances? Yo creo que es claro que el combate o partido se dilucida en tres frentes: en el cívico, con el uso de la lengua en la calle; en el jurídico, con la cooficialidad; en el político, mediante la normalización social de la lengua (para este fin, basta con la Ley de uso y un Gobierno que quiera realizarlo). Ninguno de estas dos últimas cuestiones se solucionará si no se barre en las urnas a unos partidos que no sólo no tienen ningún interés por las señas de identidad asturiana, sino que son manifiestamente hostiles a las mismas porque les repugnan profundamente.

De modo que, estimado lector, «De te fabula narratur»: es una historia tuya, no de los políticos.


Xuan Xosé Sánchez Vicente
Presidente del Partíu Asturianista (PAS)

¡ALELUYA!

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Algunos darán en pensar, acaso, que el ¡ijujú! del título podría deberse a la sentencia del Constitucional en torno a la cuestión de inconstitucionalidad planteada al respecto de la Ley de uso y promoción del asturiano, pues, como se sabe, fue esa una ley promovida e impulsada por el PAS, la cual, por otro lado, salió adelante pese al permanente filibusterismo del PSOE para evitarlo y a la enorme resistencia de una parte del PP para apoyarla.

La satisfacción a raíz de la sentencia existe. Pero no se debe tanto —aclaro— a la misma sentencia cuanto a que vuelve a poner de manifiesto dos cosas: la primera que, como no nos hartamos de repetir (aunque probablemente pocos nos escuchen), la Ley de uso y promoción era el máximo político que se podía conseguir y que en conseguirlo hubo —como en el cervantino episodio de Basilio y Quiteria— más de industria que de milagro, mas no dejó de haber su migayín de milagro. La segunda, porque el fallo del alto tribunal viene a confirmar lo que ya sabíamos: que el texto legal que promovimos aprovechaba todos los recovecos de la legalidad para impulsar la promoción y normalización de nuestra lengua nacional dentro del estrecho marco jurídico en que nos desenvolvemos. El mérito de ello reposó fundamentalmente en la capacidad y saber de Xesús Cañedo Valle, a quien, una vez más, quiero reconocer su aportación, así como dejo constancia de la tenacidad y empeño de Xurde Blanco, el litigante y causante de esta sentencia.

Pero mis «alvízores» no se deben a esta causa, sino a otra distinta. En efecto, con motivo de la noticia que La Nueva España nos daba de la autorización de una patata transgénica por parte de la UE, hemos hecho memoria de que el Parlamento asturiano, a través de una iniciativa de IU, se ha autoproclamado «región libre de transgénicos». ¡Laus Deo!

Ciertamente, al recordarlo, una vagamar de satisfacción ha recorrido nuestra carne y huesos. ¡Ahí es nada! ¡Ser región libre de productos transgénicos! Porque ¿quién sabe qué maleficios se pueden esconder en estos cuerpos transustanciados? ¿Qué espíritus torvos y deletéreos se pueden incubizar en esos entes manipulados, que, además, lo han sido por químicos, biólogos y, sobre todo, por empresas multinacionales? ¡Que aprendan de nosotros los na`vi de Avatar verdadero ecologismo y verdadero amor a la naturaleza! Desde luego, esta resistencia a las novedades, que no llamaré misoneísmo (¡Lejos de mí tal pretensión!) me recuerda épocas y momentos muy pretéritos de nuestra patria e imagino la resistencia que los chamanes del paleolítico debieron oponer, en su día, a novedades tan peligrosas como el hierro o el bronce, que, sobre ser un ataque a los secretos de los dioses, vinieron a significar nuestra progresiva separación de la naturaleza y nuestra caída.

Es cierto que la mayoría de los científicos afirma que con los alimentos transgénicos se podría solucionar hoy en día el hambre de la humanidad toda e, incluso, alimentar al doble de la población existente. De la misma forma, abaratar los costos y reducir el riesgo de destrucción de cosechas por plagas. ¡Pero qué diablos saben los científicos, y menos si cobran por su trabajo? Quienes saben de verdad del mundo y de las estructuras de los cuerpos son los políticos, los chamanes, los espiritistas, los ecologistas, los místicos, los brujos y quienes son capaces de hacer de intermediarios con el más allá. Los demás, lo mismo que todos los «si» que no sean «sidra» y «sifón»: nada.

A mí realmente, el que estemos a la cabeza del orbe en estas materias me llena de orgullo patrio y me trae a las mientes, de sutrucu, una estampa que tiene su semejanza. Es el dibujito de Julio Caro Baroja en que se pinta a Fray Benito Jerónimo Feijóo espantando endriagos, homes-pexe, cuélebres, trasgos y otros entes supersticiosos. Así nuestros gloriosos próceres junteros: poniendo en fuga los espíritus malignos y amenazadores que en los transgénicos pudieran ocultarse y amenazarnos, y, sobre todo, ahuyentando los espantibles monstruos de la razón ilustrada.

PS. El fracaso en la compra de Puleva es una mala noticia, para CLAS y para Asturies. Hay más, pero hablaremos de ello la próxima semana.


NOTA. Asoleyóse na Nueva del 13/03/10

IU: satisfechu cola política llingüística. ¡QUÉ-Y VAMOS FACER!

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Polo visto, según dicen los medios, "IU ve cumplidos los objetivos del pacto en política lingüística".

Trescribo:

El coordinador de Izquierda Unida y diputado en la Junta General del Principado, Jesús Iglesias, consideró hoy cumplidos los objetivos en política lingüística del pacto de Gobierno autonómico que la coalición entre su formación y Bloque por Asturies y Los Verdes firmó con la Federación Socialista Asturiana (FSA).

En rueda de prensa junto con el presidente asturiano, Vicente Álvarez Areces, y el secretario general de la FSA, Javier Fernández, Iglesias señaló la creación de servicios de normalización lingüística en diversos concejos asturianos como uno de los "importantes" avances en materia lingüística, además de la colaboración institucional con la Academia de la Llingua Asturiana.

"La política de articulación de oficinas de normalización en los municipios, y el apoyo desde el Gobierno, aunque todavía entendemos que puede ir bastante más allá, ha significado un avance importante", señaló, preguntado por los periodistas. A continuación, apuntó la colaboración institucional con la Academia.


SON UNOS FENÓMENOS. Y, POR SI FUERA POCO, VIEN A FALAR DE LES PITES COL RAPOSU MAYOR AL SO DELLÁU.

¡QUÉ-Y VAMOS FACER!

LOS VOTANTES DIRÁN .

Sporting de Xixón y otros

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Col nuevu conveniu (dos millones d'euros) ente l'Ayuntamientu y el Sporting, les camisetes y los pantalones del club van llevar el nome non falsificáu de la ciudá "Xixón". Asinamesmo, tienen que facelo los filiales del Sporting y va usase l'asturianu nún de los marcadores d'El Molinón.

Pa una vegada que lo fain bien, vamos felicitalos, al Ayuntamientu, naturalmente.

Ye verdá que tardaren más de trenta años, dende la primer corporación democrática.

Ye verdá que-yos vagó doce años, dende la Llei d'Usu y Promoción del PAS.

Ye verdá que-yos costó un montón -la tira- casar la propaganda cola realidá a los d'IU.

Pero nun importa: vamos felicitalos por cumplir col so deber y col deber llegal.

El llegáu hestóricu de CONCEYU BABLE

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A finales del añu pasáu, cumplíense 35 años de l'apaición de la sección periodística “Conceyu Bable” (non de l´asociación del mesmu nome, aniciada dos años más tarde, na mio casa y na de la mio muyer, Elena Fernández Poch –autora y editora, por cierto, nel 1975, del primer diccionariu castellano/asturianu-, nel Bibio, al amparu de la Llei Fraga de 1964). El desurdimientu de la sección, primero, y el de l'asociación, más tarde, despertaren un ampliu sentimientu de simpatía y d'identificación ente munchos asturianos, tanto de dientru como de fuera. “Esto ye lo que yo sentía y lo que yo quería sentir decir”, veníen a asoleyar toos aquelles persones que manifestaren el so sofitu o s'organizaren embaxu les sigles de Conceyu Bable.

Fundamentalmente lo que consiguió n'aquellos años el movimientu organizáu en Conceyu Bable fueron dos coses: la primera, dar dignidá a tolos rasgos de la identidá material y social asturiana (la llingua, principalmente, pero tamién la gaita, l'horru e tutti quanti) y constituir con ello un marcu teóricu global y modernu (nacionalista), que ficiere de los mesmos productos históricos diferenciaos, non manifestaciones aisllaes y casuales (o peor entá, talo como se pretende munches vegaes: restos d'un pasáu arcaicu y atrasáu), sinón vectores diversos d'un mesmu raigón: la hestoria y la cultura d'un pueblu con personalidá propia, l'asturianu. La segunda, dotar a esos elementos (la llingua especialmente, en cuantes instrumentu d'usu, non sólo de recuerdu o archivu) de virtualidá de futuru: convertilos non n'oxetos de veneración pasada o de conservación museística, sinón n'aperios pal trabayu social o políticu del presente, que tábamos obligaos a tresmitir viviegos al futuru.

Al mesmu tiempu, tanto dende la sección periodística como más tarde de Conceyu Bable, fuimos aniciando una serie de propuestes que constituyeren dempués tol material teóricu asturianista del nuestru país, non sólo de los partíos nacionalistes, sinón de los partíos centralistes. Dalguna d'eses propuestes algamó'l so cumplimientu de mena más o menos satisfactoria, otres constituyen güei entá una bultable carencia.

D'ente eses propuestes aníciase l'actual bandera asturiana (Asturies tenía, como dalgún illustre hestoriador recordara d'aquella, munchos pendones, pero ninguna bandera); la propuesta d'un himnu d'Asturies (qu'un gobiernu de Pedro de Silva resolvió col actual, al mio talantar una propuesta fácil y popular, pero poco acertada y poco asturianista, esto ye, poco respetuosa con una cierta idea de la dignidá d'Asturies); la creación de l'Academia de la Llingua Asturiana; la de la normalización y normativización llingüística del asturiano (que por aquel entós preferíamos llamar “bable”), que ta güei incumplida en gran medida, y a la que sólo nos llegamos a aproximar col artículu cuartu l'Estatutu (puestu nesi textu constitucional pol qu'esto firma) y mediante la Llei d'Usu y Protección del Bable/Asturianu (fecha y impulsada pol PAS); la d'un Estatutu d'Autonomía p'Asturies, llogru que, si bien vieno impulsáu poles condiciones xenerales de la evolución alministrativo/política del Estáu, hai que recordar que ningún partíu ni políticu centraliegu lu quería entós p'Asturies.

La idea de que toes estes actuaciones sociales y culturales nun yeren posibles ensin una fuerza política asturianista fuerte que les vehiculase na sociedá y les ficiere espoxigar taba yá presente en Conceyu Bable. Nel 1976 yo mesmu intenté que l'asociación se camudara nun partíu políticu p'acudir a les futures elecciones. La propuesta alcontró un ecu mui escasu ente les persones qu'entós formaben parte de l'asociación, en parte por desconfianza de la política, en parte tamién porque la tentación izquierdista de corte marxista yera dominante ente una faza importante del asturianismu y eso condicionó, de munches maneres, entós y nel futuru, una respuesta política suficientemente autónoma o fizo apaecer otres d'imposible enxertamientu social.

¿Cuálu fue l'éxitu de Conceyu Bable (hai que decir que, anque subsiste formalmente, poco más tarde, coles primeres elecciones democrátiques y, sobre tou, a partir de la constitución de l'Academia, el movimientu empieza a esmendrayase y a perder puxu social) y cuálos el trunfu o fracasu de les sos idees o del sentimientu asturianista qu'anició? Pa enriba la plasmación de dalgunes de les propuestes concretes que florecieren d'ente de les de la so sema, convién decir que'l discursu de Conceyu Bable asturianizó en daqué medía'l discursu políticu de los partíos centraliegos (o, por decilo más llariegamente, desarnió en daqué medía al Busgosu madrileñista). El que recuerde, por exemplu, el tarrecimientu que PP y PSOE tuvieren a lo llargo de munchos años pa poner la bandera nos sos carteles electorales sabe que, cuando lo ficieren, fue afalaos pol discursu asturianista. IU, dotramiente, sólo llega a defender la cooficialidá a partir de 1996.

Delles de les propuestes remanecíes de Conceyu Bable o de los sos biltos políticos tardaren munchu en ser granibles, anque sólo lo fueren parcialmente. ¿Quién non recuerda, por decir, los ataques y insultos con que recibieren les idees del PAS d'una televisión asturiana o de selecciones deportives polos mesmos qu'agora les ponen en marcha, como'l PSOE? Otres, talo les matrícules coles sigles propies nos coches, tán entovía tardando.

Na sociedá asturiana, en xeneral, caltrió en parte y de forma contradictoria'l discursu asturianista. Asina, convive un mayor sentimientu abstractu d'asturianismu con una falta de compromisu real col mesmu, yá sea na so vertiente cultural yá na rimada política. Por decilo asina, el nun falar asturiano y el nun votar asturianista convive con miles de banderes na subida al Angliru. Una cierta meyor valoración de la llingua asítiase al pie d'una perda social del so emplegu.

Nesi ámbitu xeneral de la sociedá, otros aspectos de la cultura asturiana, afalaos por aquella recuperación de l'autoestima qu'aguiyó Conceyu Bable, espoxigaren notablemente, ensin embargu. La sidre o la gaita, en concretu, de tar prácticamente esapaecía la una y menospreciaos los dos, pasaren a ganar un apreciu xeneral na sociedá.

Trenta años dempués, ¿cuálu ye'l balance de l'acción asturianizadora de Conceyu Bable? ¿Fue munchu, pocu, abondu, el posible? Quiciabis nos ayude a consideralo'l siguiente refervimientu.

Nel 1943, Fabriciano González, “Fabricio” -secretariu y empobinador, por ciertu, de la primera academia de la llingua asturiana (1919)- decía, nesti mesmu diariu d'El Comercio: "Los términos “asturianismo” y “asturianista” aún no están catalogados en el diccionario de la lengua (refierse a la castellana); pero aquí entre nosotros, gozan ya de un concepto bien definido, entendiendo por asturianismo todo lo que habla en pro y beneficio de la región asturiana, encariñándose con sus tradiciones y fomentando su progreso”.

Pues bien, sesenta y un años dempués, nel 2004, ningún diccionariu español arrecueye los términos “asturianismu” y “asturianista” nel sentíu cultural y políticu, mientres sí recueye “catalanismu” y “catalanista”, “galleguismu” o “galleguista”.

Tal vez esa oxetivación de la nuestra intrascendencia fuera les nuestres fronteres nun sea otra cosa que l'oldéu de la escasa asturianización de la nuestra sociedá y, polo tanto, un parámetru indirectu del solo relativu éxitu –por grande que fuere- de Conceyu Bable.

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El problema social y legal del asturiano

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No todos los asturianos están convencidos de que el asturiano sea una lengua, menos aún de que sea un bien colectivo que haya que preservar. Ello es así en tanto en cuanto, a lo largo del último siglo, ha habido una sostenida campaña de desprestigio contra la lengua nacional. Además, en los casi treinta años de democracia que suceden a la muerte de Franco, ninguno de los gobiernos sucesivos, ni tampoco de los partidos políticos dependientes de Madrid, ninguno, ha hecho nada por modificar esa situación de desprestigio.

Las lenguas, por otro lado, tienen la fastidiosa condición de que, para existir, necesitan ser emitidas por ciudadanos concretos en su relación social con otros. No basta con congelarlas en un libro o un monumento. Además, en cuanto “objetos” públicos, suscitan, como algunos otros, reacciones viscerales de adhesión o rechazo, de vergüenza o de estigmatización social por su empleo. Es éste, sucintamente, el marco en que se mueve “la cuestión del asturiano”: su uso y aprecio o desprecio por los ciudadanos; su condición legal; su tratamiento político.

Una lengua puede disfrutar de una vitalidad social normal y no tener reconocido un determinado estatuto legal. Puede, por el contrario, tener reconocida su oficialidad jurídica y languidecer por los callejones del menosprecio y la patoisización. Es posible afirmar con rotundidad que resulta preferible una lengua viva, presente en los medios y en la calle, que una lengua que agonice con la escarapela de la oficialidad al cuello. En todo caso, el estatuto jurídico de oficialidad ofrece, entre otras, la ventaja de reforzar el prestigio social de la lengua. Evita, además, situaciones irritantes. Por poner un par de ejemplos: que la Constitución europea se edite en catalán y gallego, pero no en asturiano, parece un agravio; que, en su día, los sellos conmemorativos de la boda principesca impriman leyendas en catalán, gallego y vasco, y no en asturiano, por no ser oficial nuestra lengua, es una babayada (legal). De modo que, como se advierte, los efectos de la ausencia de oficialidad pueden llegar a causar perturbaciones y ofensas en ámbitos donde no parece que haya más conflicto que el que la propia legislación causa.

Conviene decir, finalmente, en este orden de cosas, que, como la declaración de oficialidad no significa prácticamente nada sin un desarrollo legislativo ulterior, se podría estatuir la cooficialidad del asturiano siendo sumamente prudentes en su aplicación, de forma que se avanzase cautelosamente y, sobre todo, nadie se sintiese obligado u hostigado.

En cuanto a la situación legislativa del asturiano, quien esto suscribe tiene el orgullo de afirmar que fue una iniciativa personal suya la que colocó el asturiano (bajo el término “bable”, de moda por aquel entonces) en el Estatuto (el famoso artículo 4º). Fue también una iniciativa del PAS (que tuve el honor de vehicular) la que, tras diecisiete años de ausencia de desarrollo legal de la materia, logró que existiese la actual Ley de Uso y Promoción del Asturiano, sustancialmente incumplida por los sucesivos gobiernos de Areces, incluido el actual con IU. Por desgracia, una iniciativa también nuestra para residenciar la declaración de oficialidad en el Estatuto reformado de 1999, con el requisito de un amplio quórum de diputados para su hipotética aprobación posterior en la Xunta Xeneral, encontró la enemiga de PP, PSOE e IU; incluso, la incomprensión de un amplio sector social e institucional favorable, en principio, a nuestra lengua.

Si recordamos lo que ocurría cuando fingían que querían reformar el Estatuto, hace unos años. La agitación que otras comunidades causaron al propugnar la reforma de sus estatutos y su financiación pareció haber levantado con su aire las faldas estatutarias de PP y PSOE, tan modositas y recatadas siempre. El PP, incluso, pareció haberse bebido un botellón de destilados del espíritu de Pelayo (de alta graduación, a juzgar por sus efectos) y estuvo dispuesto a ir más allá que nadie. Llegó a tanto en su excitación que homenajeó al señor Marqués al utilizar una troquelación de éste cuando manifestaron estar dispuestos a la cooficialidad “si existe una clara demanda social”.

PP y PSOE están y han estado siempre en contra del asturiano (IU, por cierto, sólo está a favor de la oficialidad desde 1996). Es más, una notable aversión y hostilidad hacia lo que pudiéramos llamar las señas de identidad asturiana constituye un elemento fundamental de la componente emocional de la mayoría de sus militantes, de su ideología implícita y de su discurso social. No cambiarán.

Pero es que, por otro lado, su capacidad política para liderar iniciativas autonómicas o políticas en el ámbito de sus respectivos partidos es absolutamente nula. Como siempre, y especialmente en el campo de las reformas estatutarias, suscribirán lo que desde Madrid les ordenen suscribir y lo harán en la fecha que se les señale. Por supuesto, en posición de firmes y en el primer tiempo del saludo.

Desengáñense, incautos, voluntariosos e ilusos. Ni la situación social del asturiano ni su estatuto legal cambiarán mientras los ciudadanos sigan votando mayoritariamente a quienes, sobre ser sus enemigos, no tienen otra entidad política que la de disciplinados correveidiles de sus patronos madrileños.

¿Quién, por otro lado, que sintiera al raposu decir que, abandonando sus artes onto y filogenéticas, iba, a partir de hoy, a convertirse en protector de los pitos estaría dispuesto a dar crédito a sus palabras?

Lo dice nuestra sabiduría popular: El raposu tira´l pelu, pero non les zunes.

Premios al meyor blogue 2009

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Quiero felicitar dende equí a los premiaos col Premiu «Meyor Blogue en Llingua Asturiana de 2009», a la organización y en xeneral a tola "blogosfera asturiana".

Y como siempre, animavos a lleer y a escribrir n'asturianu (y un blog ye una bona manera d'entamar).

A propósitu la presentación de Llingua, clase y sociedá

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Vengo de la presentación de Llingua, clase y sociedá. Na presentación, onde falaren Esther Prieto, Rubén Vega, Xulio Viejo y Rafael Rodríguez Valdés (el factotum del llibru), el conceyal Montes Estrada, "Churruca", dixo unes palabres que, sobre perreres, vienen representar les mentires (o mentiruques) habituales de la manzorga de raigón heguelianu centraliegu sobre la so propia hestoria en relación con Asturies. En breve y en cañamina, Montes Estrada caltenía que les fuerces representatives de la clase obrera siempre se preocuparen de la cultura y la llingua de la clase obrera. Qu`esi esfuerzu fuera perimportantísimu na II República y que lu asegotara Franco. Que, dempués, les fuerces polítiques clasistes ("de clase", quier decise) tuvieren tan ocupaes n`echar a Pachu (en "lluchar contra Franco", decía`l conceyal) que nun tuvieren tiempu pa ocupase de la llingua de la clase (de les clases, diría yo, más bien), que decíen representar.

Tres o cuatro precisiones. Les cuestiones del asturianu y de la cultura asturiana les fuerces polítiques y sindicales de raigañu marsista tuviérenles siempre como despreciatibles (nin siquier como "menores", "despreciatibles"), y, en tou casu, como coses de dereches. Na II República la manzorga tradicional nun solo siguió teniendo por marxinal l`asturianu y la cultura asturiana, sinón que nun tuvo ningún interés por facer un estatutu d`autonomía p`Asturies y supeditolu, en tou casu, a la resolución enantes de los problemes de Galicia, Cataluña y Euskadi. Puede vese, al respective, el mio "Rexonalismu / Nacionalismu asturianu. Un sieglu: 1839-1936", ente otros sitios en Ríu Nalón (Estudios lliterarios y llingüísticos), Fundación Nueva Asturies, Xixón, 2005.

Esa siguió siendo la postura de los que güei se quieren llamar "la izquierda plural" durante`l franquismu, y non por culpa Pachu. Nin siquier concibieren nunca que pudiere haber un estatutu d`autonomía p`Asturies. Asina lo caltenía, per exemplu, Santiago Carrillo (Secretariu Xeneral del PCE, al que pertenecen Churruca, Llamazares, Jesús Iglesias -y, nel so día, don Vicente Alberto- y otros munchos de los que güei s`amaruten embaxu IU. Dotramiente, hasta 1996, col segundu ésitu del PAS, el PCE/IU sigue tando escontra la oficialidá del asturianu. ¡1996, vamos repetilo!

Per otru llau, el llibru, que promete ser interesante, parez tener partes feches dende esa tendencia xeneral a la falsificación y la mentira que calteriza a la manzorga de raigón heguelianu y a la cohorte los sos hestoriadores. Un exemplu: agüeyo`l llibru y topo un trabayu de Luis Benito García Álvarez, "El demonio rojo. La representación de los obreros en la literatura burguesa y fascista". Una parte non pequeña d`él ta dedicáu a señalar cómo esa lliteratura xuntaba les tabiernes y la bebida como una forma de pintar degradáu al obreru. ¿Por qué nun señalar que nesa concepción negativista del ociu del obreru arreyáu al alcohol y la tabierna participa tamién, en gran medía, la manzorga política y sindical, qu`entama campañes escontra onde s`amiesten puritanismu y razones de mena familiar y económica? ¿Por qué nun decir que muncho de la manzorga política y sindical pidiera`l pieslle de les tabiernes los fines de selmana y talantaba que la so apertura yera una forma que tenía`l capitalismu pa esclavizar al obreru y, otra vuelta, volver saca-y les plusvalíes que recibía en salarios?